Hay dos maneras de correr una carrera: del derecho o del revés. Cuando no la has preparado lo suficiente sólo queda una opción. En el Trail de la Sierra del Rincón (29 Km), la mía  fue correrla del revés.



Todo el que corre y ha participado en alguna prueba, sea cual sea la distancia o la dificultad, sabe que desde que empieza hasta que acaba escuchamos voces. Y no se trata de desvaríos o locura transitoria, se trata de esos mensajes que nuestros cerebrito se encarga de tejer y lanzar para allanar el camino, animarnos, entretenernos, venirnos arriba o todo lo contrario, desalentarnos, mermar nuestras fuerzas y en ocasiones...jodernos la carrera. Si, digo "jodernos" porque es mi miniyo enfadado el que escribe esto. Pero dejemos que hablen el resto de voces y cuenten lo sucedido el pasado 12 de septiembre en la Sierra del Rincón. 



Son las 9 de la mañana y voy a correr de nuevo un trail. Hace meses... bueno quizá más de un año que no participo en una prueba así. Estoy ilusionada ¡Va a ser fantástico! He quedado con amigos que también hace tiempo que no veía, el paisaje será espectacular y el ambiente es genial. Todos con nuestros disfraces y cachivaches propios de estas carreras. ¡Y acabo de saludar a un twittero que me ha reconocido!


Pero recuerda que es una carrera de 29 kms, ¿has entrenado lo suficiente este verano? ¿has visto el perfil???? Creo que va a ser una agonía. Y me parece que la única que va disfrazada eres tú. Pero si todo el mundo está en manga corta y tirantes... ¡Tu vas con cortavientos y guantes! ¡Y casi nadie lleva bastones!!! ¿Estas segura de querer correr esto? 




Dan la salida y comienzo a trotar calle arriba junto con mi amiga Tere. Vamos a hacer juntas la carrera. En menos de un kilómetro (vamos, antes de salir del pueblo) nos paramos a andar. Las piernas no me dan. Me entra la risa floja pero la broma dura poco.


¿Ya te paras? Sigue un poquito más, ¿no? Te va adelantar todo el mundo. Vas a ir la última. Y si los perdemos de vista... puede que te pierdas. Vaya manera de empezar. Bueno, mira, nos meten por un camino muy bonito que cruza un hayedo... Pero es muy empinado... Anda quítate ya el cortavientos y los guantes que te vas a cocer. Y asi vas a sudar mucho, y perderás líquidos... ¿has traído suficiente agua?  Y saca los bastones ya... ¿donde esta el primer avituallamiento? Creo que en el km 4 ¿Cuantos llevamos? ¡Solo 1,5!!! Madre mía y esto no deja de subir...



Ufff... km 2 y ya tengo ganas de una parada técnica. Has bebido demasiado en la salida. Y ahora tendrás que apartarte detrás de unos arbustos. Bueno, total, vamos las últimas ¿quien te va a ver? ¿Y no te sientes un poco floja? Anda come algo, unas gominolas por lo menos. ¡Y esto esta lleno de moscas! ¡Y Tere va tan estupenda! Si es que igual hoy no era tu día.


Reanudamos la marcha asumiendo que vamos a ir las últimas toda la carrera. Tere trata de quitarle importancia para animarme pero no deja de preocuparme como se alejan los corredores que vemos a lo lejos delante nuestro. De vez en cuando el camino parece menos cuesta arriba y trotamos. Pero el trote acaba casi según empieza.


¿Para que corres? Si no vas a poder seguir. Anda muchacha, anda rápido y ya está. Si no das para más que se le va a hacer. ¡La próxima carrera en ciudad y todo lo llana que puedas! Esto está lleno de piedas, leñe. Así no hay manera. ¿Y ese que está detrás de un arbusto con una cámara de fotos? Encima, ¿no querra sacarme una foto en estos momentos? Ufff, por fin el avituallamiento (km 4) Como vuelva a preguntarme otro voluntario si somos las últimas... ¿Acaso tenemos pinta de cabeza de carrera????


Paramos poco. Nos dicen que no nos demoremos mucho para llegar dentro de los tiempo permitidos (una manera diplomática de decirnos que a este ritmo lo llevamos crudo). Que en solo 2 kms mas llegaremos a El Porrejon, siguiente punto de control. Cuando miro por donde discurre el camino veo que lo de antes no era subir... lo bueno viene ahora. Continuamos.



Oigo voces. Vienen dos tipos por detrás subiendo animadamente mientras charlan. ¿Y si son los corredores escoba cerrando la carrera? ¡Nos van a coger! ¡Será horrible ir con ellos sintiendo su aliento en la nuca toda la carrera! Así no hay manera. Corre un poco. Bueno, mejor no, que menudo pedregal. A ver si nos vamos a caer. Cuidado con los bastones. Ya te has enganchado un par de veces. Y esos cuatro que vienen bajando como cabras, ¿quien son? ¡Llevan dorsal de nuestra carrera! ¡Son los primeros!!!!! ¡Ay Dios, nos van a hacer la ola cuando lleguemos a meta pasado mañana!



¿Cuanto llevamos? 5 kms. ¿Todavía quedan 24 kms para acabar????? Esto no es normal. Estas muy cansada y te duelen las piernas. Deberías parar un rato. Bueno no, que nos cogen los escobillas esos. Ya están a 50 metros. ¡Ay pobre Tere!, no deja de decirme cosas positivas para animarme y yo ya le he dicho que así no es plan, que se me pasa por la cabeza dejarlo arriba en el punto de control. Si es que como se me ocurre apuntarme a una carrera así después de tanto tiempo sin correr. No voy a poder llegar hasta el final.


Alcanzamos el punto de control. No se ve a nadie por delante. Tere me mira esperando una respuesta.



¡Venga, aquí no podemos dejarlo! No tendrías manera de volver. Estamos en medio de la nada. Bueno, ¡que digo nada! ¡en medio de este maravilloso paisaje! ¡Mira que vistas! Y ahora toca bajar durante 6 kilómetros. Además, tú sabes que te hace falta un tiempo para venirte arriba. Que luego sin saber como, te vienen las fuerzas. ¿Donde está tu espíritu de superación? Tienes capacidad de sufrimiento de sobra. ¡Vamos a seguir!

Nos alejamos de de allí trotando sendero abajo. Tengo la sensación de haberme recuperado algo. No es que me haya venido arriba pero confío en que la bajada me sentará bien. Y durante un par de kilómetros parece que la cosa no se da mal pero la alegría dura poco.


Esta mochila se mueve mucho. La llevas medio vacia. Tenias que haber traido la otra. Uff, otra vez necesito una parada técnica. Y creo que los frutos secos que has comido antes no te han sentado bien. Llevo el estómago revuelto pero tengo hambre. ¡Ni se te ocurra tomarte un gel! Agh...! ¿Y por que está esto lleno de moscas???? Vamonos de aquí ya. Acabemos pronto con esta locura.



Continuamos corriendo. El gps canta nuestro paso por el km 6 pero sigo sin encontrarme a gusto.


Es increible como te estas tomando esto. ¿Te parece que es forma de participar en una carrera? ¡Tanto me gusta la montaña y tanto quiero correr un trail y ahora que estás aquí no paras de quejarte! Tú ya sabes como funciona esto. Si no tenías ánimo para ello no haber venido pero como no cambies de actitud acabaras fastidiando también a tu amiga. Sí, vamos las últimas y las últimas seguiremos. ¡Eso no lo puedes cambiar! ¿Y ahora quien narices nos quiere adelantar????

Oigo a mi espalda que alguien grita "¡Pasillo!". Me echo a un lado del sendero. Un corredor viene a toda pastilla, nos saluda y desaparece antes de que podamos reaccionar. Se supone que detrás nuestro no venía nadie y que el recorrido de la carrera de 60 kms no coincide con el de la de 29. No entendemos de donde ha salido ni a donde va pero la anecdota nos sirve para entretenernos un rato elucubrando sobre ello.

¡No me lo puedo creer! La bajada continúa por una pista de más de tres metros de ancha y sin pedruscos. ¡Yuhu! Podras correr a gusto. Así sí. Esto marcha. ¡Mira que vistas tan bonitas! Tomate unas gominolas que seguro que te dan energía. Ya llevamos 10 kms, un tercio de la carrera. Solo queda llegar al avituallamiento de La Puebla de la Sierra, reponer fuerzas y ¡hala! ¡a seguir! ¡Y hasta allí es todo bajada! Creo que estas en ese punto en el que comienza tu carrera de verdad. 


Efectivamente, el gps avisa de que llevamos 10 kilómetros pero apenas hemos alcanzado el kilómetro 11...


Oh, oh... Creo que te duele algo por ahí en la cadera. Sí, decididamente te duele. El dolor en la ingle que siempre te persigue. ¿Pero por que aparece tan pronto? Y esto sigue bajando, y cada vez con una pendiente más pronunciada. Así te van a doler también los cuadriceps...¡o lo que es peor! ¡las rodillas! Sí, parece que te duele una y... ahora que pienso en ellos... ¡También te duelen las plantas de los pies!!!! ¿Pero que está pasando???? Así no llegamos al final. ¿Y si andamos un poquito?



¡Venga hombre! ¡Lo que faltaba! ¡Andando en una bajada! ¿Como vamos a terminar esta carrera si no eres capaz de trotar cuesta abajo por una pista? Está claro que deberías retirarte. ¡Tú que has corrido con casi 60 kilómetros en las piernas! ¿Donde ha quedado tu espíritu de luchadora?


Sí, pero de eso ya hace dos años y ya no entrenas como antes.  Está claro que así no llegamos o llegamos muy mal. Nunca nos hemos retirado de una carrera pero no le veo la gracia a seguir de esta forma. Las piernas no van y lo que queda de carrera es más duro que lo que llevamos.

El pueblo ya se ve a lejos, debe quedar menos de 1 kilómetro para llegar a él. Tere me anima diciéndome que allí descansaremos y veremos si seguimos. Yo le digo que lo tengo decidido, lo dejo. Ella, en un acto de generosidad deportiva y compañerismo, después de haber aguantado mi mala compañía, me responde que lo deja conmigo. Creo que podría haber seguido,


Llegamos andando al avituallamiento de La Puebla. Allí está el corredor que nos adelántó. Era de la carrera de 60 kms, iba en el sexto puesto y en un cruce confundió las balizas que señalaban su recorrido. No sabía de su error hasta que llego a este avituallamiento y le informaron. Llevaba 33 kilómetros recorridos. Se le ve fresco y parece que se lo toma bien. No es mi caso. 


Esto se veía venir. ¿Que se puede esperar del verano que te has pegado? Sí, mucha endorfina, mucha bici y trotecitos por el campo pero la montaña hay que ganarsela y patearla bien como las cabras. Igual ya no estas para esto.




Chequean nuestros chips y tras 13 kilómetros en 02:46:08 acumulando un desnivel positivo de 631 metros, informamos de nuestra retirada.







¡Venga va! ¡ Y ahora vas y lo cascas en el blog y las redes sociales! RETIRADA. ¡Hazte una fotito en Instagram, bonita!






Reconozco que en esos instantes tengo dentro una mezcla de tristeza y enfado. Me había creado unas expectativas con esta carrera que no eran posibles, y aunque una parte de mí lo sabía había otra que no quería aceptarlo. Todo esto se añade a la nostalgia con la que suelo recordar tiempos pasados en los que he disfrutado de carreras similares. Afortunadamente, no hay nada mejor que dejar pasar el tiempo. Incluso el breve tiempo que, Tere y yo, tardamos en sentarnos en un bar de la plaza del pueblo y pedir unas cañas.



Has hecho bien en retirarte. Esto se hace para disfrutar. Lo que quedaba de recorrido tenía más dificultad que lo que habías hecho así que este era el momento idoneo de dejarlo. Quedate además con todos los comentarios de apoyo que te están dado por las redes sociales, y sobretodo con uno: "Para retirarse, primero hay que haber estado allí...Si fuera fácil, no valdría tanto". Y de estas experiencias es de las que se aprende. Te ha servido para saber en que punto de forma estas. Ahora, si quieres seguir en esto de correr y participar en carreras, ya sabes lo que hay que hacer, entrenar más... porque... ¡Tú quieres seguir y seguirás! 



PD: Si alguien no ha visto la película "Del revés", se la recomiendo. Una divertida manera de entender como funciona nuestra mente.