Tengo una amiga que piensa que las endorfinas no existen, que son los padres... Ella termina de correr y no siente nada especial. Dice que debo estar confundiendo mi cansancio con algún extraño éxtasis teresiano pero no insiste mucho, me deja que siga creyendo y disfrutando. El niño de mi vecina también está convencido de haber visto la capa de un Rey Mago saliendo de su habitación la noche de Reyes. 




Me gustan las series. Las que deben llamarse intervalos y las que entretienen. Una de muchas es "Girls". Hay una escena en su primera temporada donde la protagonista coquetea con algo parecido al running:

- ¡Lo notarás en seguida!
- Qué va. Ya te lo he dicho, ¿vale? A mí las endorfinas no me hacen nada. Todo el que me ha prometido alguna vez ese subidón que tienen los corredores me ha metido una buena trola.
(Ella se para y se sienta en medio de la carretera)
...
- Sigue sin mí.
(Él continua corriendo alrededor de ella)
- Tienes que llegar al límite para luego dejarlo atrás.
(Se adelanta y a pocos metros levanta la mano)
- ¡Venga, choca esos cinco!
(Ella se levanta)
- Tienes las manos a unos tres metros de mí.
- ¡Pues cógeme, joder! ¡Choca esos cinco! ¡Venga!
- Esto no me gusta, Adam. Lo odio.
(Ella vuelve a correr)
- Sí. Sí.
(El se va alejando haciéndola correr cada vez más)
- ¡Lo odio!
- ¡Pues a mí me parece cojonudo!
(Ella por fin lo alcanza y choca la mano)
- Hannah, lo estás haciendo de maravilla. Correr te va a cambiar la vida. Te lo juro.
- ¿En qué?



A Hannah, esta experiencia no le camba nada. Sí alguno o alguna cree que la serie sigue por derroteros relacionados con el running ya le hago el spoiler y el favor: Hannah no vuelve a correr hasta la siguiente temporada y solo un breve plano para cruzar la calle. Pero me hizo gracia esta escena. Me hizo recordar mis comienzos y como a mí, sí me cambio la vida este opiaceo que se segrega dentro de nuestra cabeza cuando hacemos ejercicio.

Hoy en día quien no sabe que es una endorfina no es nadie. Las regalan hasta con los yogures. Su nombre viene de dos vocablos que lo explican todo: endógeno + morfina. Si, eso es. Droga pura y de la buena. Las endorfinas son neuropéptidos (sustancias, para los amigos) que nuestro cuerpo se encarga de segregar en determinados momentos y que tienen efectos similares a la morfina produciendo sensaciones de placer y bienestar. Y no solo eso. Además favorecen la calma, mejoran el humor, retrasan el proceso de envejecimiento, potencian las funciones del sistema inmunitario, reducen la presión sanguínea y disminuyen el dolor, incluso dicen que hasta 20 veces más que algunos fármacos que se venden en las farmacias. Y lo mejor de todo es su precio. Las hay que solo piden una sonrisa, escuchar una buena canción, bailar, un paseo en bici, comer chocolate... y hasta las que se cobran un maratón o un buen revolcón

Aumentar los niveles de endorfinas en nuestra sangre no es dificil, solo hay que practicar ejercicio y actividades placenteras. Así que en cuanto mi cuerpo serrano empezó a correr hace unos años y a probar de este manjar...diga lo que diga mi amiga... me volví una yoncarra total de los neuropeptidos estos. Pero también es verdad que cada cuerpo y cada persona es un mundo y que cada cual debe tener su propia experiencia religiosa con las endorfinas. Hay quien dice no sentir nada especial, quien solo se queda anestesiado, quien dice sentir algo similar al sueño de una tarde de verano, quien a veces las siente y a veces no... Yo reconozco que después de un buen entrenamiento o carrera, experimento distintas sensaciones, a veces me vengo arriba y sería facil apuntarme a cuatro maratones en cuatro horas, y en otras entro en un dulce sopor dejándome mansa como una corderita. Pero lo cierto es que al final, siempre, siempre, terminan haciendome sentir que a partir de ese momento mi día será mejor

Me quedan apenas 11 días para participar en el Trail de la Sierra del Rincon (29K). El verano ha pasado en un suspiro y he de reconocer que no he entrenado específicamente para esta prueba. Vengo de un largo parón y lo único que me ha interesado es lograr cierta forma y sobretodo mantener a raya mis niveles de endorfinas. Así que estos meses la receta ha sido variada: saliditas de trekking, algún Ca-Co de 2-3 horas, cochineros de 1 hora, una sesión de series a la semana para hacer penitencia por excesos y bastante BTT globera. Todo ello sazonado el 15 de agosto con la LV Travesia de las Cumbres Escurialenses (27 km - denivel+ 1.760 m) y el 22 de agosto con el seguimiento del III Desafio BTT Monleon 60k (25 km). El 12 de septiembre veremos que sale de todo esto, además de... ¡un buen chute de endorfinas!