Quedan prácticamente 85 horas para el Maratón de Sevilla. Es mi tercer maratón y hay algo que sigue sin cambiar a pesar de ser el tercero: los días previos y mi síndrome. 


Hace 10 días una lumbociática leve por sobrecarga del psoas me obligó a tapear a cascoporro. Dicho de otra manera, diez días de parón total y sesiones de fisió a discrección. En estos momentos tengo la sensación de molestias que según el momento del día parecen más un temor que un dolor. Pero apelo a que se trate de uno de los síntomas más característicos del Síndrome Pre-Maratoniano y paso al siguiente.


Mi jefe no para de toser. Y su tos es muy fea. No voy a describirla. Solo diré que esto ya pasó el año pasado antes del Maratón de Madrid (juro que no es un déjà vu). Por si acaso el viernes me he pedido el día libre. No quiero estar expuesta a una inoculación vírica de ultima hora.

Y puestos a añadir síntomas no puede falta el único e inimitable, el auténtico, el rey, el más grande...¡el trastorno obsesivo! Todo en mi cabeza empieza a tener un solo nombre, un solo objetivo y un solo porque: #MARATONSEVILLA. Es necesario.Y es que no puede ser de otra manera. Hay que venirse arriba porque solo desde arriba es posible acabar un maratón. Hay que arengarse. Levantar el brazo y decir ¡oh yeah! 

En otras ocasiones mi "autoarenga" se disfrazaró de teniente y recluta novato, de gladiadora, de diosa de titanio y hasta de algún personaje de Barrio Sésamo pero esta vez no hay disfraces. Esta vez me enfrento a Filípides cara a cara con lo que he entrenado, lo que tengo y lo que soy. Esta vez no juego en casa con el calor de la gente en las calles de mi ciudad, tampoco me esperará nadie en ningún punto para darme fuerza con sus ánimos ni felices apariciones inexperadas, no habrá fotos de mi fotógrafo favorito ni liebres esperándome en mitad del recorrido. Esta vez solo voy a correr un maratón. Y que no engañe esta frase ni su "solo" porque precisamente ese "solo" es lo que hace más grande mi reto. Enfrentarme a los 42,1 kms concentrándome tanto en mi carrera como para no perder por el camino los muebles de la cabeza y llegar hasta el final sin decaer.

-¿Que marca quieres hacer?
- Me gustaría 3:50
-¿Has entrenado para ello?
-No
-¿Entonces?
-Dije que me gustaría
(Diálogos que no debería tener despierta) 



Sevilla... ¡Allá voy!




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