Las carreras de 5 km siempre se me han resistido. He corrido pocas pero son de las que suelo esperar más y suelen darme menos. No sé correrlas. Salgo desbocada, sin más estrategia que el sálvese quien pueda y que sea lo que Dios quiera y acabo llegando a meta con la sensación de haber perdido por el camino el corazón y los pulmones, y lo que es peor, con el cronómetro y unos parciales en lamentable aumento riéndose de mí. 


Cuando empecé a correr y la distancia de 10 kilómetros ya me parecía un ultra, solo soñaba con hacer algún día alguna por debajo de 25 minutos. Ese día tardó en llegar. Lo hizo en un trail en mayo de 2011 donde conseguí terminar en 24:53. Por aquel entonces no me dedicaba a sacar de paseo al tractorcillo diesel que llevo dentro ni tampoco a haber corrido la Madrid-Segovia tres semanas antes y no haber hecho prácticamente nada de deporte después. Así que el pasado sábado cuando me planté en la IV Carrera Solidaria por la Salud Urbana O2 Centro Wellness (5km), sabía que volvería a salir desbocada pero no tenía ni idea de como podría llegar...


Son las diez y media de la mañana y están a punto de dar la salida. Es una carrera que discurre íntegramente por el Parque Juan Carlos I. No hay mucha gente y trato de colocarme por el medio. Somos casi ochocientos participantes de los cuales la mitad correrán la prueba de 10 kilómetros. No he hecho los deberes. Ni he mirado el pérfil ni el recorrido. Voy a muerte. He traído mis alas en la gorra, hacía mucho que no me vestía de kamikaze y voy a lo que salga.

Llega el momento. Enciendo el MP3 con el volumen lo suficientemente alto como para no oir mi espiración jadeante cuando llegue y también el gps al pasar por la alfombra de salida. Pongo el turbo. Comienzo a adelantar posiciones. Los primeros 500 metros son hacia abajo y resulta fácil correr. Fácil y divertido. El primer kilómetro cae en 4'19''. ¿¿¿¿¿4'19''???? ¿Cuando he corrido yo a 4'19'' el kilómetro? Mmmmmm...Sorprendente. Continuo tratando de mantener el ritmo cuando el perfil ya no es tan favorable y parece que esto marcha. Al fondo veo un repechillo y...oh,oh.. Creo que lo del 4'19'' ya quedó para la posteridad. Aún así...kilómetro 2 en 4'57''. ¿Será hoy mi día de MMP en 5000? De pronto la sombra de la duda... Los pulmones me avisan de que voy tonteando con mi umbral anaerobico y cuando viene el siguiente repecho las piernas ya no tiran igual. Alaa Wardi intenta empujarme desde los auriculares pero no hay manera. El ritmo se me escapó. El kilómetro 3 cae en 5'12''. Pero no es momento de desfallecer. Me digo a mi misma que ya queda menos de la mitad y trato de acelerar. Pero siento que ya no voy tan rápido, que me harté de correr, que ha durado poco la fiesta, que los 5000 no tienen gracia y que adios sub 25'. No puedo más...kilómetro 4 en 5'14''. ¿Como que no puedo más? ¡¡¡¡Si ya solo queda un kilómetro!!!! Habrá que echar el resto. Me encomiendo a Stromae que empieza a sonar y...¡a por todas! ¿No venía a muerte? ¡Pues a muerte! Acelero, respiro como puedo, muevo las piernas como me dejan, enfilo la cuesta que nos regala la organización de postre antes del arco de llegada y sigo acelerando. Miro el gps... 5'03''...parece que si....¡¡¡¡¡¡SI!!!!!! ¡¡¡¡¡SI!!!!! 

¡¡¡¡¡¡¡¡¡MMP en 5000!!!!!

¡Paro el crono en 24'45''!

No hay foto, no hay brazo levantado, ni saltos, ni aplausos...pero me sonrío. Parece que el tractorcillo tiene algo de gasolina. Puede que la próxima temporada prometa.