El marathon blues siempre se ceba conmigo. Las notas del más lánguido y triste se cuelan en mi quehacer diario y acabo cediendo a la pereza y la desgana. Ya no se correr con regularidad sin alguna meta a la vista así que soy carne de cañón para dejarme embaucar por este síndrome y muy a mi pesar colgar las zapatillas durante algún tiempo. Pero esta vez le puse remedio antes de que llegara.

Mi recuperación física después de los objetivos que me propongo cada vez es mejor y en menos tiempo pero la recuperación mental sigue siendo mi asignatura pendiente. Siempre me queda un vacío, algo de tristeza y una sensación de abandono extraña que no cura ni una salida cochinera por la montaña escuchando los pajaritos en busca del flow.
Tras la Madrid-Segovia de 2011 casi no levanté cabeza hasta tres meses después. El maratón de Madrid del año pasado me dejó con las mismas ganas de correr que a una lechuga. Participé en algunas carreras pero la sensación de desgana seguía ahí. Lo de ir a otras carreras ayudaba pero no terminaba de solucionarlo. Es como cuando pruebas croquetas caseras ricas, ricas....están buenas pero como las de tu madre no hay ninguna (tenía que colar este guiño, que es el día de la madre). Así que tuve que plantearme otra Madrid-Segovia para volver al tema con ilusión y regularidad. Pero este año no me vuelve a pasar. Ya sé de que va la canción y tengo claro lo que necesito para seguir corriendo: unas vacaciones y tirarme en la playa.



Desde hace meses estoy inscrita en una competición que se llama Formentera to Run. Es la quinta edición y se compone de 5 etapas puntuables de trail por algunos de los rincones más bonitos de la isla. Las etapas son de 9, 8, 12'5, 8 y 21 kms en días consecutivos empezando el 26 de mayo.

Soy consciente de que no tengo tiempo para seguir un plan de preparación específico para esa fecha. En las tres semanas que me quedan me limitaré a abandonar completamente el asfalto y llenarme de polvo por los caminos cercanos, en las horas en las que pegue más el sol para ir aclimatándome y con salidas que no superen la hora. Tiraré de fartleks y progresivos para ganar algo de chispa y cambiaré piscina por bici para cruzar entrenamientos.

Este año el blues no me pilla...y si lo hace...¡hamaca y caipirinha!