ETAPA 1 - Pilar de la Mola
Formentera to Run arranca desde el Pilar de la Mola, un pueblo interior situado en la zona más alta de la isla y en uno de sus extremos, próximo al Faro de la Mola, que veremos en la 5ª etapa, pero en esta ocasión la carrera se desarrolla por pistas y senderos interiores entre zonas de cultivo y atravesando frondosos bosques de pinos.
El recorrido es de 9,3 kilómetros.





MI CARRERA

Son las 17:30 y ya tengo mi pettorale puesto. Aquí todo el mundo habla italiano. El speaker también. Bueno, todo el mundo menos Martin Fiz, al que veo tras unas motos, y yo. Mas tarde descubriré que hay mas participantes españoles, pero pocos. A mi alrededor veo mujeres, muchas mujeres. Me resulta extraño. Estoy acostumbrada a la presencia masiva de hombres en las carreras. Somos pocos los corredores y corredoras apuntados a esta aventura, 68, pero me atrevería a decir que más del 50% somos mujeres.

Se acerca la hora de la salida y estoy nerviosa, como de costumbre. Hace bastante calor, por lo menos tomaré algo el sol mientras corro porque desde que llegué a Formentera las nubes me lo han impedido. Me pregunto cual será el nivel a mi alrededor. Veo cuerpos delgados y esbeltos y empiezo a temer llegar de las últimas.

La organización nos da una pequeña charla explicando las características del recorrido en italiano. Mi hermana esta a mi lado y le pido que me traduzca. En seguida dicen que lo volverán a repetir en castellano y me quedo más tranquila. Aún así ella me sigue haciendo de traductora, le hace ilusión.

Por fin llega la cuenta atrás. Cinque, quattro, tre, due, uno!!!!
Me he colocado la última literalmente y en cuanto avanzamos unos metros me arrepiento. La gente avanza lentamente y cuando llegamos a un camino estrecho se forma un tapón. Empiezo a adelantar a toda prisa por los márgenes saltando entre arbustos. Cuando me quiero dar cuenta me he quedado sola entre el pelotón del final y otro pequeño pelotón que hay al fondo y que se aleja bastante rápido. No sé a cuanta gente he adelantado pero ya sé que no quedaré la última. El GPS me avisa de que hemos pasado el primer kilómetro. Lo miro. Primer kilómetro a 4:35. No estaba en mis planes pero me siento fresca. Segundo kilómetro a 4:43 y ya no estoy tan fresca. Me doy cuenta de que he cometido el error de siempre. Salir demasiado desbocada y sin control, el sub 5'00"/km no es para mí y no me lo termino de meter en las piernas. Al tercer kilómetro, corriendo fuera de mi ritmo aeróbico y con los primeros repechos se me enciende el piloto de reserva (5'25"). Oigo resoplidos por detrás y me adelanta un corredor y tres corredoras. La última es una rubia que lleva dos trenzas con gomas con los colores de la bandera italiana. Me engancho a caperucita.

El paisaje me parece pocco espectacular. Caminos entre tierras de cultivo, sin sombra y pegando el sol. Al fondo se ven pinos y entramos en un pequeño bosque. Se agradecen las sombras.

El esfuerzo que tengo que hacer por mantener el ritmo cada vez es mayor y Cappuccetto se me escapa al llegar al kilómetro 5 (25'19''). Por fin aparece el mar a lo lejos. Estaba empezando a olvidar que corro por una isla, pero la alegría dura poco y volvemos a los aburridos caminos entre muros secos de piedra.

A punto de llegar al kilómetro 7 me vuelven a adelantar dos corredores. Da la sensación de que corren sin esfuerzo, con una zancada amplia y como si no tocaran el suelo. Yo en cambio con mi paso corto de pinguina como si no avanzara. En una maratón parece que tiene sentido, aquí me no se lo veo pero, ¿que le voy a hacer? Es mi estilo. Y en medio de este estilo nada glamouroso, en el kilómetro 8, me adelanta otra corredora alta y delgada. Aparece y desaparece al fondo como salida de la nada. Como si viniera de una carrera que acaba de empezar. Lleva una zancada también amplia y relajada y ropa del Decathlon. Me doy cuenta de que en esta carrera al ir sola me he vuelto más observadora. Despido mentalmente a Gazella Kalenji y cuando me estoy proponiendo no dejar que nadie me adelante más, veo la llegada a lo lejos, muy lejos, pero lo suficientemente cerca como para apretar. Y más cuando me cruzo con Martin Fiz que sigue corriendo después de ganar la etapa y que me anima.

Cruzo el portalón en 49'01'' entre algún aplauso de la gente de la organicación, que se empeña en llamarme Yolanda Yil en lugar de Yolanda Gil, y sobretodo jaleada por mis compañeras de viaje, sorprendidas de que ya esté allí y que me dicen entusiasmadas que he llegado la décima. No me lo creo e insisten. Dicen que han contado a todas las chicas que han entrado. Así que me voy del Pilar de la Mola muy cansada, sabiendo que he corrido la carrera mal, de más a menos, como si no me conociera y como si no supiera que en menos de 24 horas tendré que estar otra vez corriendo, pero con ganas de enfrentarme a la siguiente etapa e ilusionada con mi puesto.

CRÓNICA DE LA ORGANIZACIÓN : aquí

ETAPA 2 - Cap de Barbaria

Ya era conocido pero Julio Medem lo hizo famoso, el Cap de Barbaria, el punto más al sur de la isla. En su película "Lucía y el sexo" nos enseña de allí el faro y la cova foradada (la cueva agujereada). El faro de Barbaria y sus alrededores son un lugar mágico. Se accede por una carretera estrecha y solitaria, porque no hay nada más allí, ni un arbol ni nada que de una triste sombra. El paisaje podría resultar desolador pero hay algo en el ambiente que lo hace especial. Desde los acantilados, con 100 metros de altura, se puede contemplar una de las puestas de sol más bellas del Mediterraneo.
El Faro de Barbaria es testigo de la salida y llegada de la segunda etapa de Formentera to Run. El recorrido de esta etapa es de 8 kilómetros y discurre por pistas de tierra y asfalto. 

MI CARRERA
Son las 8:30 de la mañana. Me ha costado levantarme y tengo cierto cansancio en las piernas. El cielo está lleno de nubes pero le da un aire especial al faro y a los acantilados.

Ya hay sonrisas cómplices entre los que corremos. 

De nuevo nos dan una pequeña charla explicando el recorrido. Avisan de que el terreno es bastante pedregoso. Miro a mi alrededor y la mayoría lleva zapatillas de asfalto. Yo me alegro de haber traído al final mis zapas de trail. También dicen que parte de esta etapa discurre por asfalto. No sé si alguien se alegra de sus zapas de asfalto.

Diez minutos antes de la salida se repite la foto general en el portalón. Yo tengo ganas de salir ya. En parte por el frio que hace. Me vuelvo a situar la última. Me agobia encontrarme en medio y esta vez si que me he propuesto salir más comedida. Cinque, quattro, tre, due, uno!!!! Y al lio! Adelantamientos varios a un modesto ritmo de 5'35" y ya tengo cogido mi puesto, o eso creo hasta que siento a alguién detrás y veo a una rubia con trenzas que viene a paso ligero...¡Cappuccetto! "¡Ah, no, esta vez no! Aprieto el paso sorteando las rocas del accidentado terreno y volviéndome a alegrar de mis zapas me mantengo delante. En el km 2 salimos a la carretera y mi amiga Montse que esta en el cruce me informa que voy la sexta. Me siguen extrañando estos números pero veo que viene una subida larga y me olvido de ese 6. Sé que no subo bien así que me centro en no desfondarme persiguiendo ritmos imposibles y dejo que mi contrincante me adelante para ponerme detrás. Pero se va quedando y la adelanto extrañada. No se descuelga. De nuevo se queda de perseguidora a pocos metros de mi. En medio de nuestro juego de la goma nos adelanta sonriendo una corredora española. Paso el km 2 en 5'26'' y volvemos al terreno pedregoso. 

Esta vez siento que estoy haciendo las cosas mejor, mantengo un ritmo más asequible y llevo a mi colega italiana detrás mío. No se en que posición voy pero me divierte el juego que nos traemos. Bueno, me divierte hasta que pasamos el km 3 y ella decide que ya basta de jugar. Entonces es cuando mete una marcha más, yo la intento seguir, mete otra más, a mi se me atasca la palanca de cambios, se me revoluciona el motor y mis piernas me dicen que Cappuccetto tendrá prisa por llegar a casa de la abuelita pero que a falta de algo más de 4 kilómetros así no llego. Continuo a mi ritmo y llego al km 4 en 5'12''.

El km 5 se me atraganta, me adelantan algunos corredores, pero terminándolo veo al fondo otra vez el asfalto y siento algo de alivio. Se que quedan dos kilómetros y medio de carretera con un par de repechos largos. El maravilloso faro de Barbaria aparece al fondo, en medio de un mar de nubes, y como marinera que avista tierra después de una larga travesía en el mar, acelero ansiosa el paso a su encuentro. Pero mi paso no debe ser muy acelerado porque aparece desde atrás la que faltaba, Gazella Kalenji, de nuevo salida de "otra carrera", y en cuatro zancadas ya me ha dejado atrás. Y mira que lo intento, corro siguiendo su estela pero nada. 

A falta de 250 metros me alcanza otro corredor, que debe ser primo de la Gazella, porque flotando en otros cuatro pasos me adelanta también.

Llego a la meta en 41'31''. 
Los altavoces de la organización me reciben: "Ecco che arriva il corridore spagnolo Yolanda Yil"

Mis compis de viaje también: "Creo que has llegado la novena" "Se te reconoce a lo lejos por tu forma de correr...con ese paso tan cortito y gracioso"

Gracioso no sé, pero cansado es un rato. Aunque cansarse con el paisaje de Formentera, aunque sea en un día nublado, todo un lujo.

CRÓNICA DE LA ORGANIZACIÓN . aquí


Mañana más y espero que mejor. Estoy empezando a cogerle el gusto a esta competición.