Hola amigos y amigas, soy Coco y hoy les voy hablar de como prepara un muñeco azul y peludo un maratón, porque lo que es un humano todavía no conozco a ninguno que siga esta trayectoria.



En primer lugar hay que pensar en el número de semanas que se quiere entrenar. Las 16 del año pasado se me hicieron largas así que este año marco en el planing 18 y desde la 10 pido el tápering.
Como quiero llegar al gran día con  las mínimas molestias para continuar con los objetivos de la temporada que me esperan después, y el tiempo tampoco da para más, entreno lo justo y necesario, tres días a la semana intentando que sean de calidad. Calidad marca La Pingüina, claro está. Añado también algunos días de piscina...Quien dice algunos, dice unas semanas uno y otras ninguno...Por supuesto cuento con "hiponatremia para el cuerpo", "hace mucho frío", "me duele aquí"  y "me desmayo allá"...lo que se traduce en semanas de cero o poco kilometraje...Un par de pruebas de media maratón a las que ir con una pizca de desgana y...¡voilá! Tenemos un plan que a falta de dos semanas apenas llega a los 500 kms acumulados en algo más de cuatro meses y medio, y con muchos altibajos.




Pero si algo tiene la prueba del maratón, la hayas preparado como la hayas preparado, es una fuerza especial que irremediablemente te atrae con deseo hacia su centro, la linea de salida. Y lo hace metiendo mariposillas en tu estómago cuando miras el calendario y dosis de ilusión en tu cabeza que van creciendo a medida que se acerca la fecha. Como si fuera un imán, yo voy hacia ese centro sin remedio. Estoy enchufada y ya siento la chispa, esa que nos hará correr como hemos soñado mientras entrenábamos. Recordando los grandes momentos que viví el año pasado esbozo media sonrisa y entonces es cuando Coco comienza a transformarse en Supercoco y ya no hay quien me pare. 

Coco corre poco y mal... pero Supercoco vuela. Coco se salta entrenamientos, a veces es perezoso, duda, se confunde y casi abandona pero Supercoco tiene ganas de correr, de vencer al desanimo, de comerse el asfalto, de despeinarse, sudar y disfrazar su insensatez de gloria deportiva. Supercoco tiene ganas de ver las calles de Madrid pasar bajo sus pies, de hacerlo acompañado de miles de corredores y corredoras, y de sentir las voces sinceras de la gente animando como si fueran abrazos de apoyo.




Supercoco ya está listo. Supercoco ya tiene la capa puesta