Dicen que el maratón de Madrid es difícil. Dicen que por sus cuestas. ¿Cuestas? ¿qué cuestas?



He corrido solo un maratón y me basta para pensar que la dificultad de esta distancia no está en completar sus 42 kms, ni en el perfil del recorrido, ni en el tiempo que haga ese día, si hace calor, frío, llueve o hay viento.... La dificultad radica en saber correr los últimos kilómetros, y saber correrlos desde que corres el km 1. Cada paso que des y como lo des irá dibujando el verdadero perfil de ese tramo final. Para algunos puede ser de 10 kilómetros, para otros de 6. Pero para todos y todas ese tramo final comienza a partir de un punto sin retorno. 


Del tío del mazo te puedes librar pero del tío del punto sin retorno... no. Estará esperándote  en algún lugar para recordarte que "acabarlo es tu única jodida opción". A mi me esperó en el puente de San Isidro, junto al Vicente Calderón. Me quedaban 8 kilómetros. Sabía que venían las temidas cuestas de Madrid, pero aunque no hubieran existido, solamente la perspectiva de lo que me quedaba por recorrer me costaba igualmente. Supe entonces que el tío del punto sin retorno ya me había tocado en el hombro. Comenzaba allí mi verdadero maratón, ya no había que pensar, solo tenía que correr. 

El estado en el que se llega a ese momento es crucial. Es importante el entrenamiento de meses antes, tener  bajo control los dolores y molestias que hayan aparecido en la carrera, haber llevado una buena hidratación durante el recorrido...pero hay dos temas mucho más claves: la estrategia llevada hasta entonces en cuanto a ritmo se refiere y la fortaleza mental que se tenga. La primera permite seguir corriendo, la segunda no parar de correr

Avisados quedan. A la salida de la Casa de Campo se suele poner.



Esta semana que acaba ha sido la penúltima del plan, curiosamente una de mis mejores semanas. Las sensaciones han sido muy buenas, me siento fresca y con más chispa que en las anteriores, incluso diría que más que el año pasado.

El martes salieron unas series largas sin apretar hasta el fondo el acelerador pero cercanas a un "posible" ritmo maratón. El jueves una escalerita que mejora los ritmos de la realizada semanas antes y acabando menos cansada. Y el sábado como broche final, 11 kilómetros en la Casa de Campo al ritmo que marcaba la II Quedada KilómetrosXalimentos organizada por DrinkingRunners. Una gran iniciativa solidaria con la que recogen kilos de comida para el Banco de Alimentos.




Allí además, tuve la oportunidad de conocer a Manuel (El cuentakilómetros), compartir charleta maratoniana y comprobar que no soy la única "enchufada" de cara al próximo domingo. El virus del maratón de Madrid está en el aire y somos muchas y muchos los gratamente contagiados.

Y así llegamos a la semana sin retorno. Ya no hay mucho más que hacer, planchar la capa y sacarle brillo a las zapas. Por fin....solo quedan 7 días!!!!