El tiempo puede pasar volando o a rastras como una serpiente coja, todo depende del cabreo que se tenga. 



Hay varias cosas que me enojan profundamente, bueno son muchas, a decir verdad hay días del mes en que son casi todas, pero la que ocupa en estos días el top de mi ranking es la enojosa lluvia. No puedo con ella. En mi libro de instrucciones viene bien claro "mantener en lugar seco y luminoso". Así que con la que está cayendo día sí, día también, ando como un gremlin...de los malos y el más cabreado.


No me importa correr de vez en cuando sintiendo las suaves gotas de la lluvia resbalando por mi cara y saltando entre charcos mientras contemplo las nubes envolviendo la montaña y el agua que corretea entre los arbustos junto al camino...pero es que cuando se llevan dos horas, las suaves gotas son goterones infernales que no te dejan ver y que te cortan la cara con el jodido viento que se ha levantado, los charcos dejan de ser bucólicos porque los llevas dentro de las zapatillas, la montaña con esas nubes da miedo porque parece Mordor y que en cualquier momento te va a asaltar una horda de orcos, y el agua que correteaba entre los arbustos ya no lo hace junto al camino porque ya no hay camino, hay algo parecido que ni tiene nombre ni se lo voy a poner, en el que una piara de cerdos sería feliz pero yo no en mi tirada larga semanal. En fin, que si hay que ir se va y estas condiciones en una carrera hasta pueden ser divertidas y engrandecerla, pero ir pa'na, es tontería.

Con este humor ando, y desde hace algunas semanas (las que lleva lloviendo) con la sensación de que el reloj avanza lentamente cuando salgo a correr. Las tiradas largas parece que duran más que la infancia de Heidi y el calendario parece detenido cuando miro las semanas que quedan para el maratón. Y la verdad, no me gusta esta sensación. Me siento como una embarazada que está hasta los mismísimos del bombo y deseando parir, sin disfrutar en absoluto de la gestación. Espero que mi sentir cambie en estos días al igual que la climatología.


Fuente: Cultura Navalafuente
Detrás de toda esta palabrería queda mi semana de más kilometraje (ya sé que no es mucho, pero sí, es la mayor) incluyendo la que debía ser la tirada más larga, que aunque inicialmente estaba programada con 30 kilómetros, se quedó en 28, algo lentos (5'56''/km)  pero muy bien de media de pulsaciones (145).

El domingo por la mañana, sin lluvia, me quité algo de cabreo en la VII Carrera de fondo de Navalafuente con un circuito a dos vueltas por caminos, para completar 12 kms en 01:07:08. No es una gran marca pero le di algo de vida a mis piernas.


Por allí estaba de espectadora Belén (Pegasus corre, luego existe) con la que me alegró charlar un ratillo tras la carrera. Me da que a pesar de su "estrecha relación" con el asfalto, está preparando el Rock'n'Roll con más alegría que yo y que su debut va a ser a lo grande.


Y con esto, la natación del lunes y el par de "pequeñas" series del martes, queda cerrada la semana 14. O lo que es lo mismo...aún quedan 4.



Dicen que rectificar es de sabios aunque de necios hacerlo a diario, así que espero no tener que hacerlo muy a menudo. En mi entrada anterior ¡Como corren, que animales! hablaba, en clave de humor comparando con los humanos, de las velocidades máximas que alcanzan algunos seres en sus desplazamientos sin considerar su nivel de resistencia. No pretendía que un pulpo se pusiera conmigo en la linea de salida del maratón. Pero en los datos que daba me equivoqué al afirmar que un pingüino "es capaz de correr a 20 km/h". Ésta, y otras velocidades que se mencionan en los comentarios, son las velocidades que puede alcanzar nadando y que varían según la especie. Pido disculpas si algún pingüino, pingüina o allegados se han visto perjudicados por mi afirmación.

....Y otra vez que termino hablando de animales.