El pasado lunes miraba el calendario....Faltan algo más de 6 semanas para el maratón de Madrid. ¿Para que esperar tanto si el de Barcelona es el próximo domingo?


La semana había empezado bien. El martes me marqué una escalerita de esas que un día me recomendó Miguel (Corre...corriendo) y a las que me estoy aficionando. Son una buena manera de ir sumando kilómetros casi sin darme cuenta e ir aumentando el ritmo de entrenamiento de forma progresiva. Además mentalmente se hace muy ameno al saber que el siguiente bloque es más corto que el anterior. De esta forma me eché en las zapatillas 16 kms bastante entretenidos.

Y llegó el jueves y su tirada larga. Cada vez me gustan menos las tiradas largas así sin más. Es como comerse unos macarrones sin tomate ni salsa que los alegre. Alimentar alimentan pero tienen menos gracia que un chino bailando una muñeira. Me gustan los exprimelimones, las series, los progresivos...Me gusta todo aquello que añada "sumas" y "multiplicaciones" a mi plan de entrenamiento pero también me gusta quedarme en la cama cuando suena el despertador y siempre me acabo levantando, así que tocaba tirada larga y tiré todo lo que pude: 20 kms a 5'50'' controlando que las pulsaciones no se me fueran por encima de 160.

Y como acabé bastante aburrida de esos 20 kms, el viernes me dije...y si me hago unas series largas...pero largas, largas, largas... Y eso hice: 3 x 210 km, recuperando entre serie y serie 20 minutos. Cuando terminé me di cuenta que estaba en Barcelona. 


Y aprovechando que estaba allí me empapé de maratón y de ilusión conociendo en persona a Rafa (Abuelo Runner ), David (Atleta Matraca Roteño), Carles Aguilar (The Breaking Down Limits Xperience), Juan LuisGemma (Cuentos del Viento) y Yohann. Después del tiempo que llevo leyendo sus blogs y enriqueciéndome de algunas de sus experiencias me hacía especial ilusión conocerles, dar fe de que son de carne y hueso, compartir charla y desear suerte a los que corrían al día siguiente. El tiempo pasó volando pero me encantó. El Abuelo me tentó un par de veces con un dorsal que le sobraba para correr al día siguiente, si sigo mucho por allí acabo poniéndome las zapatillas antes de tiempo.

Al final con el viaje me ha quedado una semana muy sosa de entrenamiento de apenas 36 kms. Algo bastante "pecaminoso" a falta de mes y medio pero como en otras ocasiones he dicho, "que me quiten lo bailao". Me llevo un bonito recuerdo y me apunto una buena candidatura maratoniana para el 2014.