Este es un mensaje para el Sr. Murphy: si me estás leyendo, que sepas que llevo tres otoños y tres inviernos sin resfriarme.



¿Quien no conoce la Ley de Murphy? Sí, esa ley no escrita según la cual "si algo puede salir mal, saldrá mal". Esa ley que justifica infortunios como que cuando tienes prisa el semáforo siempre está en rojo, cuando tiras una cosa que llevabas guardando años y sin usar al día siguiente la necesitas, el bolígrafo que nunca escribe es el que esta al lado del teléfono, la cola del super en la que te pones se convierta en la más lenta, cuando tienes las manos embadurnadas de grasa te pica la nariz, el primero que se duerme ronca, la única vez que se cierra la puerta sola te has dejado las llaves puestas...Por no entrar (que voy a entrar) en el mundo runner. Don Murphy también se encarga de que el día que tienes el tiempo justo para tu entrenamiento de una hora el gps tarde 10 minutos en coger señal,  si te olvidas los guantes en casa haga un frío de narices, si eres mujer te venga la regla el gran día de tu maratón, al MP3 se le acabe la batería nada más empezar la carrera, el día que necesitas que tu marca quede homologada eres el único de los 20.000 participantes al que se le ha estropeado el chip...


La Ley de Murphy tiene mucha guasa, tanta que resulta que este buen hombre existió de verdad. Parece ser que se llamaba Edward A. Murphy, era ingeniero y su ley nació de unos experimentos destinados a probar la resistencia humana a una desaceleración brusca en casos de aterrizaje de emergencia. Pero como no he encontrado pruebas de que el colega corriera maratones y no quiero parecer la wikipedia, aquí lo dejo.

Entonces, ¿que tiene que ver Murphy con mis no-resfriados? Bastante, tiene que ver bastante...Y con los osos panda de Gonzalo también.

Ayer después de leer la entrada de Sosaku Runner "Running, osos panda y profesoras de primaria" me entró curiosidad por saber cuales eran las palabras claves en las búsquedas de internet que llevaban también a la gente hasta mi blog y...¡voilá!...la que ocupa el primer puesto es "própolis mercadona". Ahora entiendo las 2850 inexplicables (hasta el momento) visitas que tenía mi entrada "Própolis, el extraño caso de la abeja que nunca se resfriaba". 

De esta historia me quedan claras tres cosas:

Uno: a la gente no le interesan mis batallitas como corredora, ni mis anárquicos entrenamientos, ni mis carreras, sino los potingues que me enchufo, ya que la segunda entrada más vista es "Aporte de magnesio, porque y para que"

Dos: debería pedirle al Mercadona por lo menos un descuento en el própolis por la publicidad que le hago (el patrocinio creo que sería mucho pedir)

Tres (y aquí es a dónde quería llegar): dada la fecha en la que escribí esa entrada y que estamos recién empezada la primavera, me he dado cuenta de que llevo tres otoños y tres inviernos sin resfriarme. Es más, tampoco me ha pasado en las otras estaciones así que puedo afirmar que hace ya casi tres años de esta inmunidad. No sé si se lo debo al própolis que no me ha faltado en ningún desayuno (excepto en los meses de julio y agosto que descanso) pero el caso es que he mantenido hasta ahora los virus lejos de mí.

Y como ya sabemos del miedo maratoniano a resfriarnos o a enfermar las semanas antes del maratón, creo que se lo he puesto a huevo a la Ley de Murphy jactándome de mi buena salud. ¡Me la juego! En las próximas cinco semanas veremos a ver quien gana, si el própolis o Murphy.


Aviso: los pandas de Gonzalo dan para mucho. Incluso para otra entrada más.