Tras los datos recogidos en algunos comentarios de mi entrada anterior, he comprobado que mi frecuencia cardíaca en reposo entra dentro de  los parámetros normales de un corazón deportista y maratoniano. Aún así, no terminaba de quedarme claro el porque de este descenso de pulsaciones con respecto a las de la población sedentaria. Si mi vecina no deportista, del mismo peso y constitución que yo, necesitando en reposo la misma energía que yo y el mismo óxigeno, mueve el mismo flujo sanguineo por minuto que yo...¿porque mi corazón late más despacio que el suyo?




He seguido buscando información acerca de estos por qués y los efectos de la carrera de fondo en nuestro sistema circulatorio. Las adaptaciones a las que dicho sistema y el corazón se someten tras un periodo largo de entrenamiento son interesantes y me gustaría compartirlas aquí.

El entrenamiento de deportes de fondo conlleva modificaciones en el sistema cardiovascular, centradas básicamente en un objetivo, aumentar la capacidad de transportar oxígeno a la musculatura en activo. Esos cambios se producen tanto a nivel central (corazón) como a nivel periférico (sistema circulatorio).

En lo que se refiere al corazón estas son sus adaptaciones:

Frecuencia cardíaca. Disminuye la FC tanto en reposo como a la hora de realizar ejerciciós de intensidad alta. Es lo que se conoce como bradicardia sinusal y sus límites de normalidad, según algunos estudios, tomando como referencia la FC en reposo, son los siguientes:

Leve: 54-46 ppm                            
Moderada: 45-36 ppm
Severa: 35 o menos ppm

Para que llegue a estos parámetros la frecuencia cardíaca de un corazón, requiere 1 o 2 años de entrenamiento de resistencia, pero es cierto que a partir de la segunda semana, ya se puede apreciar una ligera reducción.

Cavidades cardíacas. El corazón aumenta de tamaño para mejorar su capacidad de llenado. Esto provoca una modificación del volumen de sus cavidades y del grosor de las mismas. Sobretodo del ventrículo izquierdo. Clínicamente esto se denomina hipertrofia ventricular izquierda (HVI) y se da cuando el grosor de las paredes cardíacas está por encima de 12 mm o el diámetro telediastólico del ventrículo izquierdo (VI) por encima de 55 mm.


Radiografía  del corazón de un sujeto sedentario (izq) y un sujeto deportista (ciclismo) (dcha)


Curiosamente el corazón es un músculo un tanto selectivo a la hora de crecer y si solo se practican deportes de potencia (levantamiento de pesas, lanzamientos...), solo aumentará el grosor de las paredes del VI. En cambio con los deportes de resistencia, crecerá tanto el grosor de las paredes como el diámetro de la cavidad.

En esta adaptación se aprecia una diferencia significativa en función de sexos. Respecto a los hombres, en las mujeres el tamaño de la cavidad suele ser un 10% inferior y el grosor de las paredes un 20% menor, entre otros factores, por presentar niveles mucho más bajos de andrógenos.

Volumen sistólico. La cantidad de sangre que el corazón expulsa cada vez que se contrae es lo que se denomina volumen sistólico. Tanto en reposo como realizando ejercicios de maxima intensidad, este parámetro también aumenta en el corazón de un deportista.

Densidad capilar. El número de capilares del corazón crece de manera proporcional al engrosamiento de sus paredes, y es este aspecto el que diferencia la hipertrofia fisiológica de la patológica.
Además de este fenómeno de capilarización, el entrenamiento de resistencia también aumenta el calibre de los vasos coronarios.

En el resto del sistema circulatorio, las adaptaciones se producen a dos niveles: vascular sanguíneo.

A nivel vascular, el conjunto de venas y arterias de nuestro cuerpo tiene que acoger mayor cantidad de sangre y para ello aumentan su diámetro interno.  Los pequeños vasos (capilares), que son los que aportan sangre a las fibras musculares, también aumentan en número y capacidad para dilatarse.

El plasma sanguíneo, que es la parte de la sangre desprovista de células como los glóbulos rojos y los glóbulos blancos, y que esta compuesto por un 90% de agua, un 7% de proteínas y un 3% de grasa, glucosa, vitaminas, hormonas, oxígeno, gas carbónico, nitrógeno, sales y productos de desecho del metabolismo como el ácido úrico, también ve incrementado su volumen con el entrenamiento físico continuado. Algunos experimentos han demostrado que incluso desde los primeros 7 días puede comprobarse un crecimiento del 20-25%.
Este aumento del volumen plasmático mejora el flujo sanguíneo cutáneo y eleva la tasa de sudoración, mejorando la pérdida de calor por evaporación, por lo que la función termoreguladora del cuerpo gana en eficiencia.

Por otra parte, los transportadores de oxigeno en la sangre, los glóbulos rojos, también aumentan su número en la sangre de los deportistas. 



Una vez más, la naturaleza, y en concreto el cuerpo humano demuestran que estamos ante una de las máquinas más perfectas. Una máquina que frente a una demanda continuada de mayor trabajo como la que supone el entrenamiento de resistencia, se transforma en poco tiempo y con unos cuantos cambios es capaz de optimizar dicho trabajo hasta límites a veces insospechados.

Y puestos a no sospechar, con lo que yo no contaba era con el carácter reversible de todas las adaptaciones antes mencionadas. Al parecer pocas semanas bastan para que las mejoras obtenidas a nivel funcional disminuyan hasta un 50%. La regresión de la hipertrofia puede ser total en los deportistas que dejan completamente el entrenamiento, y parcial en los que mantienen algo de actividad física. En cuanto a la bradicardia, el retroceso o vuelta a los valores de FC que se tenían antes de practicar deporte, es más rápido que la vuelta atrás de las demás adaptaciones morfológicas.

Así que señoras y señores, corran todo lo que puedan, mientras puedan, que si ahora tienen un corazón hipertrofiado y lento, pero saludable y hermoso al mismo tiempo, puede que no dure mucho si deciden cambiar las zapatillas por el sofá. 

En cuanto a mi vecina, continúa moviéndose menos que Don Pimpon en una cama de velcro, y sigue con el mismo peso que yo y las mismas necesidades de oxigeno, energía y flujo sanguineo en reposo. Pero ya me ha quedado claro porque mi corazón late más despacio que el suyo bombeando ambas la misma sangre por minuto...el mío lanza más en cada latido. 

Y con esto dejo ya de jugar a los médicos y el tema cardíaco-deportivo, que hay que ver a lo que me llevan un pulsómetro, casi tres semanas sin correr, un síncope de por medio y una visita a urgencias.


PD: ¿puede alguien de este mundo decirme que animal o cosa es Don Pimpon?



Fuentes consultadas (a parte de mi vecina):
http://galeon.com/medicinadeportiva2/2CORAZON.htm#f3p
http://www.ciclismoindoor.es/apuntes-de-ciclismo-indoor/anatomia-y-fisiologia/el-sistema-cardiovascular
http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/4111/1/Manifestaciones-cardiovasculares-frecuentes-en-el-deportista-Un-reto-a-la-decision-medica.html
http://www.corricolari.eu/index.php?sec=salud_detalle&idSalud=61