El 11 de noviembre se celebra la festividad de San Martín y en muchos pueblos españoles se lleva a cabo la matanza del cerdo. De ahí la expresión "a cada cerdo le llega su San Martín". Aunque me temo que dados los desaguisados socio-político-económicos de nuestro país, o el refranero español no es tan sabio o el santo no da a basto. Pero yo no he venido a hablar de estos cerdos, yo casi como diría aquél, he venido a hablar de mi cerdo.



Las cosas no van bien. Para que nos vamos a engañar. Lo digo por mis entrenamientos y las sensaciones que tengo. Aunque tratando de ser optimista, mejor diré que no es que no vayan bien, sino que no van como me gustaría.





Quedan prácticamente 10 semanas para la Rock'n'Roll Maraton Madrid, la que sería mi segunda batalla con la distancia de Filípides, y recuperarme de las molestias musculares que arrastraba en la zona de la ingle y la hiponatremia, me ha llevado a un semi-parón donde apenas he podido hacer tiradas largas, salvo una sesión de 18 que me saqué de la manga cuando mi doctora pronunció las palabras mágicas "puedes correr lo normal". He tratado de mantener el fondo con entrenamiento cruzado nadando y con algo de bici, y no he corrido dos días seguidos. ¿Y cual es el resultado a día de hoy? Nivel de sodio en su sitio y molestias prácticamente desaparecidas. Pero el calendario ha avanzado y me siento como el conejo de Alicia en el país de las maravillas. ¡Hay prisa, hay prisa! 

Siento que no voy a llegar. Que me pilla el toro y acabo haciendo el tapering en la meta mientras me cuelgan la medalla. Eso si llego, porque igual lo hago en la Casa de Campo o con el tío del mazo en alguna de esas cuestas que dicen que tiene Madrid.

Así que es hora de pensármelo bien. Sí, pensármelo. No, no voy a abandonar. Con pensármelo quiero decir replantearme, analizar, sopesar, poner en la balanza....

No parto de cero pero no estoy lo fina que debía estar o me gustaría. Me cuesta recuperarme de esfuerzos intensos tanto orgánica como muscularmente. A mi favor... el fondo, no está perdido y a baja intensidad el motor tira largo y tendido.

Mi objetivo cuando empecé el plan era el mismo que el de cualquiera en su segundo maratón: hacerlo mejor que el primero (ya no vale solo terminar) y también no llegar muscularmente apurada a la fecha como en la edición pasada. En cuanto a marca, reconozco que aspiraba a luchar por un sub 3'50''. Ahora mismo me agobia pensar en esa aspiración. Prefiero trabajar para lograr mejores sensaciones, si llegan ya pensaré en marca, y sobretodo, teniendo en cuenta que este maratón no es la cita principal de mi temporada, no machacar demasiado mis piernas.

Y aquí es donde viene la apuesta. ¡Fuera marranos! Ya sé que la época de matanza del cerdo es en otoño, pero yo me los cargo a todos a finales de invierno. El ritmo cochinero está muy bien a veces, y según para qué, pero en mi estrategia no hay sitio ni para un simpático "Babe". Es cuestión de ahorro de tiempo y de piernas, recupero mejor sin impactos contra el suelo o a la bartola. Así que la estrategia seguirá siendo de tres días a la semana de carrera buscando calidad (series + ritmo maratón + tirada larga) combinándolo con entrenamiento cruzado, natación a ser posible. Apuesta arriesgada para algunos e incluso un suicidio para otros, pero es lo que tienen las apuestas...¿donde está la gracia si no hay un riesgo?

Dicho esto, ya solo me queda una cosa más que añadir a mi plan...saltármelo cuando haya que saltárselo.