En la era analógica cuando parecía que un aparato no funcionaba bien lo intentábamos arreglar a base de golpecitos. Si la cosa seguía igual ya iba de cabeza al técnico, pero de primeras un par de leches solía solucionarlo, por lo menos temporalmente. Que la imagen de la tele bailaba...¡zas, zas por detrás! Que el transistor del abuelo sonaba raro..¡pim, pam en el altavoz! Algunos iluminados en el curso avanzado de "soluciónalo tu mismo" probaban a quitarle las pilas y volverlas a poner, y sí no había pilas a enchufar y desenchufar. En la era digital con la llegada de la informática dimos un paso más y llego el concepto de apagar y volver a encender. Que el ordenador se bloquea...¡shutdown al canto! Que me quedo sin Internet en casa...¡reseteo el router! Y si esto no lo arregla...volvemos a las leches.




Mi máquina no va bien. No es que se haya estropeado del todo pero funciona mal. El año pasado unas semanas antes de la maratón un problema en el aductor derecho (no me preguntéis cual de ellos) me trajo de cabeza. Practicamente había completado con normalidad el plan de entrenamiento pero el dolor de la última semana me hacia temer por mi participación. Después de varias visitas a distintos fisios y osteópatas, hasta probé con acupuntura, conseguí por lo menos reducir las molestias y poder correr el día del maratón. Y no se me dio mal, el aductor me respetó bastante hasta casi el km 30 y lo demás fue apretar dientes y aguantar. Lo curioso es que después de ese día y la recuperación post-maratón, las molestias no volvieron a aparecer. Ni siquiera entrenando la Madrid-Segovia. Incluso ni el mismo día de esa carrera. En cambio ha sido empezar el plan del maratón...y aquí está el puñetero aductor dando guerra. He procurado darle los descansos necesarios, incluso planee mi plan con sesiones de natación para no cargarme mucho articularmente, hago algunas de las tiradas por caminos de tierra, huyendo del duro y machacón asfalto...pero nada. 

El viernes pasado, tras un descanso casi obligado de cuatro días, por la nieve y las inclemencias del tiempo,  me fui a la pista de atletismo a completar unas series. Era lo que decía mi plan para ese día y yo soy así de cuadriculada. Se me dieron estupendamente, con los ritmos estipulados y lo que es mejor, sin notar las molestias del aductor mientras corría....excepto en la última. Por la tarde la molestia y el dolor en la ingle continuaron y se hicieron más evidentes. Y en el fin de semana más de lo mismo.

Como decía, la máquina no va bien así que he decidido apagarla durante unos días y reiniciar la semana que viene a ver que pasa. Faltan 13 semanas para el gran día y creo que me lo puedo permitir.




Si esto no funciona...me daré unos golpecitos y si las collejas tampoco funcionan me transportaré al técnico. La garantía hace años que caducó, y creo que ya estoy descatalogada pero digo yo que algún arreglo tendré...que no seré víctima de la obsolescencia.