Reflexiones post-maratón y otras cosas del montón

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A la semana de correr el maratón de Madrid ya hay cosas que en frio se van viendo de otra manera...



Hoy me he encontrado con un compañero maratoniano, de esos de 2:40 y de “hay que subir Alfonso XII con la baba colgando” (palabras textualísimas) y me ha dado algo de cera, después de haberme felicitado al día siguiente de la carrera, eso sí. Según él, mi resultado no refleja los entrenamientos que estaba llevando ni mi marca de media maratón, y que mantener el ritmo en la segunda mitad con el perfil de cuestas del recorrido y terminar con la cara fresca con la que llegué, es síntoma de que me exprimí poco y me hice la remolona. Y en cierto modo comparto con él esta conclusión.

Estoy satisfecha de mi primera experiencia en esta distancia pero también es verdad que hay algo que me hace pensar que no aproveché mi preparación al 100%. He recibido muchas felicitaciones, que se agradecen enormemente, pero también alguna “crítica”, y aquella de la que se puede aprender… también se agradece. Así que mis sentimientos a día de hoy son encontrados.

Terminé los 42 km sin pararme y me quité el miedo a lo desconocido acabando por debajo de 4 horas pero corrí reservona y algo acobardada. Y sí, disfrute mucho del recorrido, de la gente, de mi gente y eso no lo cambio por nada...sin embargo el cuchillo me lo dejé en casa. Y no es que no me costara acabar, pero en otras carreras me ha costado mucho más y esto me deja un sabor pelín amargo. Sin embargo no me preocupa…tarde o temprano me tomaré la revancha…


La madre de Ciry, que colaboraba de voluntaria, colgándome la medalla a la llegada. 
Toda una alegría.



El domingo pasado, en tan solo unos segundos, cuando crucé la meta después del subidón de los últimos metros, me invadió cierta nostalgia. Fue como si tuviera que despedirme de alguien que ha vivido 4 meses conmigo, en los que nos hemos divertido pero también ha habido momentos de “que ganas tengo de que te vayas”…y justo cuando se va…ya se le echa de menos.

La sabiduría popular maratoniana es bastante certera y se ha equivocado en poco de lo que he vivido desde que decidí correr un maratón hasta que lo terminé, y no podía ser menos con lo que tocaba al día siguiente: ya estaba pensando en el próximo. 
Estoy enganchada irremediablemente y aunque no entraba dentro de mis planes correr dos maratones este año…ya hay uno que me tienta para otoño…Dublín. Habrá que meditarlo. Ahora tocan unas cortas vacaciones, a la vuelta ponerme al día con el resto de blogs y a continuar dándole a la zapatilla.




Crónica Rock'n'Roll Marathon Madrid 2012

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Son las 8:15 y delante del edificio del Ayuntamiento hay una marabunta de gente. Es el punto de encuentro de la quedada bloguera y en cuanto llego a los aledaños me doy cuenta de que la sonrisa boba que yo llevo no solo es propia de reclutas novatos, sino que forma parte de cualquiera que hoy vaya a correr el maratón.
Allí empiezo a saludar a gente y no paro. Es un momento especial en el que mis compañeros virtuales de batallitas de corredores aparecen de carne y hueso ante mis ojos. Si los nombrara seguro que de alguno me olvidaría, así que espero que me perdonen. 
Compartimos nervios, expectativas y buenos deseos ante lo que nos espera. ¡Y como no! Una foto de familia que del año pasado a este...ha crecido un poquito.

Foto de Raul

El tiempo pasa deprisa y falta solo un cuarto de hora para que den la salida así que me despido y apurando mi bebida isotónica me dirijo a los corrales. Y nunca mejor dicho, porque entre tanta gente me siento como apretujada en un gallinero atestado de pollos. Suena mi móvil, una última llamada de apoyo, de esas que se agradecen profundamente, y cuando ya creo que nada puede ponerme más las pilas antes de partir... entre las casi 20.000 personas que allí estamos... aparece de sorpresa mi hermana!!! Ha venido sin avisarme desde Dublin para apoyarme!!! Pedazo regalo me llevo. Ya no puede enturbiar este momento ni la Sra. Botella dando el pistoletazo.



¡Empieza la fiesta! Tras unos minutos de pasitos de muñecas de Famosa piso la alfombra de salida. En esos momentos se me vienen a la cabeza dos personas, el profesor de autoescuela que hace 17 años me enseñó a conducir y Gonzalo. El primero por el día que me dijo: "Yolanda, que nunca te domine el coche, siempre tienes que ser tu la que le domine a él", y el segundo por ser quien me brindó ayer un último consejo en el blog (lo vi a tiempo) "Mucha cabeza, controla la carrera en todo momento y que ella no te controle a ti". Así que cambiando coche por cuerpo y rodando a un confortable ritmo de 5'50'' mi primer kilómetro tengo claro mi mantra: 

cabeza,... domina el cuerpo,... domina la carrera, 
cabeza,... domina el cuerpo,... domina la carrera,
cabeza,... domina el cuerpo,... domina la carrera,

Pero de pronto, antes de llegar al km 2 algo me avisa de que dominar el cuerpo no va a ser fácil...

¡¡¡No me lo puedo creer!!!

 Jamás de los jamases me ha pasado en ninguna carrera y siempre hago las mismas cosas y de la misma forma pero está claro que cuando Murphy tiene ganas de guasa, impone su ley....

¡¡¡¡Tengo ganas de mear!!!! ¿Pero como me puede pasar esto? ¡Acabamos de empezar y he pasado por el baño como Dios manda!

Intento tranquilizarme pensando que quizá se me pase y sea fruto de los nervios. Pero la tarea es complicada cuando no hago más que ver como van desfilando delante de mis narices uno detrás de otro corredores que se desahogan fácilmente junto a un árbol, entre dos contenedores o entre los coches... ¡Pero a mí no me parece que yo lo tenga tan fácil y menos en plena Castellana!

Al paso por el Bernabeu me distraigo algo de mi tragedia urinaria. Allí llega el  emocionante momento en que corredores de la carrera de 10 km se separan por un lado y los de la maratón continuamos por otro aplaudiéndonos y jaleándonos. Recuerdo que el año pasado yo me encontraba del otro lado y también aplaudo. 

Km 4 y sigo sin dominar mi cuerpo. Km 5 (28:23) y llega el primer avituallamiento... pero como es lógico cualquiera piensa en beber un solo buchito de agua cuando lo que quiere es desaguar. Así que antes de llegar al km 6 decido que ya basta de hacer el tonto y aguantar, y que me da igual perder un par de minutos, que esto ni se pasa ni se suda ni se evapora. Corremos junto a una calle algo más estrecha y menos concurrida y ante la cara de sorpresa de un policía que estaba cortando el tráfico me salgo del recorrido y pongo fin a esta tortura.

Ahora sí... "cabeza,... domina el cuerpo,... domina la carrera" 

Y sin perder de vista los ritmos de mi gps y sin emocionarme mucho con los tramos cuesta abajo llego cómodamente al km 10 en 58:32. Avituallamiento, par de traguitos de agua y a continuar. Como me siento bastante fresca de fuerzas decido dejar el gel para el km 15, así aguantaré hasta el km 25 para el segundo y alrededor del 35 el tercero si es necesario.
A estas alturas de carrera ya he descartado la idea de intentar bajar de 3:50, no quiero vivir esto agonicamente y voy cómoda con el ritmo que llevo, un poco alta de pulsaciones (170) pero cómoda, así que mi máxima es mantenerlo y conseguir llegar antes de las 4 horas. 

Van pasando los kilómetros y clavando ritmos llega el  15 (01:25:30). Avituallamiento, aguita y gel. No hay signos de cansancio...y lo que es más importante, mis aductores están calladitos.

Hasta esos momentos la animación por las calles ha sido escasa pero llegados al km 17 intuyo que llega lo bueno, lo prometido en crónicas maratonianas de ediciones anteriores...¡las calles céntricas de Madrid! Y lo que es mejor...mi primer punto de apoyo psicológico... "mi club de fans" particular uniformados con sus camisetas. Enfilo la calle Fuencarral esperando que en la esquina con Gran Vía estén y acelero el ritmo sin darme cuenta. Y allí les veo, Alberto y Pedro subidos en unos bancos animándome con fuerza y regalándome una mañana de domingo en la que no les ha importado madrugar.


Con emoción entro en Gran Vía y veo que va aumentando el número de personas situadas a ambos lados de la calle. En ese instante soy más consciente de que atravieso mi ciudad, de que nos han prestado Madrid a una panda de "locos y locas" en zapatillas para que corramos durante varias horas. Y llega la Pz de Callao, y hay un escenario, y suena música, un tío subido en un camión canta, y yo levanto la mano y le señalo sonriendo, y él me señala y sigo corriendo por la calle Preciados y la animación aumenta y se me sube un nudo a la garganta....me siento en una nube...


Y llega la Puerta del Sol...y haciendo honor a su nombre un sol radiante parece que lo inunda todo...y otro escenario, y suena más música, y la gente aplaude más... y atravieso un portalón...


...¡Y de pronto oigo mi nombre! Es mi padre cámara en mano y en un lugar privilegiado. No le esperaba, es toda una sorpresa y apenas me da tiempo a corresponderle con una sonrisa pero me produce una gran alegría. Recuerdo entonces que no he visto todavía a mi hermana Beatriz. No sé donde me esperará, no me gustaría perdérmela pero la incertidumbre también es un aliciente.

Al paso por la la calle Mayor veo al fondo algo como una instalación de agua por aspersión para que nos refresquemos. El tiempo es bueno y apenas tengo calor, pero paso por debajo y dejo que el agua me moje durante unos instantes. Atrás queda el km 19 y atravesamos la calle Bailen con una de las vistas más bonitas del recorrido, el Palacio Real. Y llega el kilómetro 20 (01:52:18) y hago un balance de lo que llevo de carrera: 

cabeza... muy bien, estoy disfrutando y mis pensamientos son positivos, no me planteo si puedo o no puedo, sencillamente corro

cuerpo... mejor de lo esperado, no hay signos de cansancio y las piernas van frescas, van solas... aunque noto una ligerísima molestia en la ingle, ¿será el aductor?, prefiero no pensarlo

carrera... en su sitio, he conseguido llegar casi a la mitad con un ritmo constante, sin tirones ni exceso de esfuerzo.

En medio de mi análisis llego casi al final de la calle Ferraz, punto clave...¡que digo clave! ¡importantísimo! Tras el km 21 me espera la persona sin la que estoy segura no afrontaría lo que me queda con la seguridad y el empuje que tengo cuando le sigo, David. Una vez más sacrifica su velocidad del rayo para acompañarme de liebre y hacer de mi reto también el suyo.
Le veo a lo lejos, cruzo el portalón de la media en 01:58:37, me uno a él y empieza una nueva carrera...

¡Y tan nueva! Había olvidado que con mi liebre no me puedo andar haciendo la remolona. Veo que mira su gps y ya se lo que toca. Así que aceleramos un poco aprovechando una larga bajada y compruebo que puedo seguirle perfectamente (no sé porque a veces me da tanto miedo aumentar el ritmo). Atravesamos la avenida de Valladolid y el Paseo de la Florida, se me hacen un poco largos y aburridos pero pienso en el km 25. Allí me esperan de nuevo mis amigos, y esta vez se habrá unido Chus. De repente la animación aumenta, no se de donde sale toda esta gente pero en la glorieta de Principe Pio se situan a ambos lados de la carretera. Hay un nuevo escenario con un grupo tocando y siento otro subidón. Y por fin les veo, y me animan sonrientes a grito pelado y saltando.

¡Sois unos cracks! ¡En la próxima me traigo yo la cámara y os hago a vosotros la foto! ¡Coño que os lo merecéis!



El momento es breve pero intenso, y con él paso el km 25 en 02:18:48 con una energía que no me acabo de explicar. Atravesamos Madrid Rio y ya estamos a las puertas de la temida Casa de Campo. He leído en numerosas ocasiones lo difícil que se hacen los kilómetros aquí, que el silencio se apodera de la carrera para dar paso a jadeos fatigados y dolores que hasta ese momento estaban ocultos o no habían aparecido. Y sin darme cuenta, a pesar de que David no se cansa de darme ánimos y decirme que voy muy bien, mi mente comienza un chequeo corporal del que no le digo nada... dolores en las ingles, molestia en el aductor, hombros cargados, pesadez de estómago que a penas me invita a beber en los avituallamientos...y justo en ese momento...

- Yolanda, mira el lema que lleva en la espalda el tipo que tienes delante

"El dolor es pasajero...pero la gloria es eterna"

Aprovecho esta aparición como caída del cielo para centrarme de nuevo en la carrera. Además lo importante es que sigo sin sentirme cansada y nuestro ritmo no baja.
El recorrido por la Casa de Campo no me parece tan terrible como esperaba. Para mí es un momento de tranquilidad, un tiempo para, alejada del bullicio de las calles, pensar en lo que estoy haciendo, prepararme para lo que queda por delante y caer en la cuenta de que...

¡Ya hemos pasado el kilómetro 29! ¡¡¡Quedan menos de los que ya llevo recorridos!!!


Llegados a estas alturas hay que buscar pensamientos positivos y caer en la cuenta de que solo me quedan 13 kilómetros me calma hasta las molestias físicas. Decido a partir de entonces únicamente pensar en lo que me resta de distancia hasta la llegada.

Y llego al kilómetro 30 (02:47:49) sin ganas de tomarme el gel, pero me obligo porque desde el 15 donde me tomé el primero no he vuelto a ingerir nada. David me acerca la botella de agua del avituallamiento. Decido andar unos segundos mientras bebo para no atragantarme y cuando reanudo la marcha...noto las piernas cargadas, sobretodo los cuádriceps y se me hacen más presentes los dolores de las ingles. Parece irónico pero tengo la sensación de que se está mejor corriendo.

Y corriendo otra vez al ritmo regular que hasta ahora he llevado recuerdo una de las frases más citadas entre la gente que comenta en mi blog y que sobretodo Rafa el Abuelo no se ha cansado de recordarme...

"El verdadero maratón empieza en el km 30"

¡Pues a ello hemos venido, Maratón de Madrid! No sé lo que me espera a partir de ahora, nunca en mi vida he corrido más de 30 kms seguidos sin detenerme, pero estoy preparada para tu tío del mazo y tus malditas cuestas.

Y con esta autoarenga mental el "paseo" por la Casa de Campo va llegando a su fin, apenas queda 1 kilómtero. Tomamos una curva que ya no estoy para recortar y veo otro "artilugio" de esos que echan agua para refrescarnos. Apenas pasa gente por debajo pero no se por que a mi me entran unas ganas locas de empaparme y disfrutar como si fuera una niña jugando en el parque con los aspersores. Y cierro los ojos y paso por debajo.


Y en medio de esta fiesta acuática que me marco... cuando vuelvo a abrirlos...

¡¡¡¡¡¡Vamos Pingüina!!!!!

Mi hermana y su amiga Paloma me animan emocionadas, y emocionada yo me tiro a sus brazos. Hasta casi pierdo a mi liebre que no entiende nada de lo que acaba de ver. Y mientras se lo explico de pronto me encuentro en medio de una cuesta tremenda que no sé quien ha puesto allí con un mogollón de gente agolpada a los lados animando como si fuéramos ciclistas subiendo el Tourmalet. ¡Esto es increible, casi ni me importa el esfuerzo que requiere subirla!

Finalmente, después de casi 7 kilometros por este parque de Madrid, volvemos a las calles, km 32. Cuesta abajo por la avenida de Portugal aprovecho para recuperar un poco las pulsaciones y soltar algo las piernas. Aunque las molestias físicas no desaparecen, no aumentan y por alguna extraña razón no las percibo como avisos de peligro, me acompañan, las siento como si formaran parte de mi y solo del momento que estoy viviendo...Por ahora no me asustan.

Al llegar al final de la avenida recuerdo mi siguiente cita...


No sé el punto exacto pero sé que al doblar la curva que tengo en frente por allí andarán de nuevo mis amigos. La animación aumenta. La gente no se cansa de dar ánimos y de levantar sus pancartas, y yo les aplaudo...

¡¡¡¡¡¡¡¡Yoliiiiiiiiiii!!!!!!!


No me fallaron. ¡Ahí están! Definitivamente hay tres cosas claves para reponer energías en un maratón, por lo menos para mí... geles, hidratación y animación en vena de mi gente.



Continúo más feliz que una perdiz sabiendo que a partir de ahora se acabaron estos chutes, no les volveré a ver hasta la llegada a meta, pero de pronto mientras sigo corriendo hay alguien que llama mi atención entre el publico que anima y decido pararme y volver atrás. ¡Es Tecolinha! Como prometió en su blog aquí está este año animándonos. Ella si que es grande y le deseo toda la fuerza del mundo en su maratón particular. Nos hacemos unas fotos y continuo sintiéndome afortunada de haberla podido saludar.



Y con este encuentro sorpresa he perdido a mi liebre. Corro en medio de un pelotón mirando a todos lo lados. 

¿Y si ahora tengo que continuar sola en los momentos más difíciles? ¿Habrá seguido y estará delante? ¿Corro más deprisa a ver si le alcanzo? ¿o quizá se ha parado y lo tengo detrás?

Por fin le veo y siento alivio. Le explico que ha pasado mientras llegamos al kilómetro 33.

Solo quedan 9 kilómetros...

Empiezo a sentir cansancio pero no bajamos el ritmo. David me dice que llevamos un poco de margen para bajar de 4 horas pero que no es mucho y hay que seguir como vamos. Hay que mantenerlo. Lo que ya no mantengo es la sonrisa. Lo que viene ahora sé que es serio, que la fiesta se acabó y el silencio del paseo de la Ermita del Santo parece que lo anuncia. Me concentro con la mirada al frente mientras me cuesta olvidarme del dolor que siento a la altura de la ingle. En realidad me duelen ambas. Si en algo he pecado en mi preparación es en la parte de musculación y creo que la falta de potencia y fuerza en los cuadriceps me descompensa tirando de otros sitios, sobretodo cuando tengo que levantar las piernas en cada zancada, asique trato de levantar poco los pies pero temo la llegada de las cuestas.

Tras el km 34 cruzando el puente junto al Vicente Calderon veo a varios patinadores de la organización ofreciendo Reflex a mansalva. Al pasar junto a uno le indico la zona donde me duele, las ingles, y me pulveriza encima del pantalón antes de salir pitando hacia otro corredor. La verdad es que me quedé como estaba, mi pantalón debió agradecerlo pero lo que es mis piernas...David ve mi cara...

Sigue corriendo no te pares...

...y vuelve con otro patinador que lleva gel frio. Esto es otra cosa. Me extiende un poco en la mano y me lo aplico en la zona directamente sobre la piel (a mi pantalón ya no le hace falta). 

Continuamos buscando el tiempo y ritmo perdido y llegamos al km 35 (3:16 48). 

Ya llevo más de 3 horas sin parar... ¿Y el tío del mazo?

Si algo me ha intrigado durante mi preparación después de leer tantas entradas de maratones es este tío. He oído hablar tanto de él que ya casi es de la familia. Y no es que le tenga miedo, pero me gustaría saber a que me tengo que enfrentar para plantarle cara.

¡Yoliiii!

¿Será el tío del mazo que me llama? ¡Pero si son mis colegas!

Aquí no me los esperaba y me alegra verles pero me temo que no les puedo corresponder más que con un gesto con la mano...


...y más sabiendo la que se avecina...¡el comienzo de la calle Segovia!

Jaal, corredor incierto, que acierto el tuyo con este tormento. Menos mal que estaba avisada.

Como bien cuenta este bloguero en una de sus entradas a estas alturas el cuerpo ya no está para bromas y la cuesta que me encuentro aunque no es muy larga, 300-400 metros, no se el desnivel que tendrá pero a mi se me hace brutal. Como mi máxima es no parar hay que subirla como sea, se que puedo con ella y paso a paso termino coronándola para llegar al km 36 sabiendo que ya solo quedan 4 kilómetros. 

¡Sí, solo quedan 4 kilómetros! Me como 2 porque yo lo valgo, porque sé que esos 2 últimos los correré como sea, sacando fuerzas de donde sea, de donde sé que las tengo...Así que solo hay que seguir 4 más...

Y no se como pero llega el km 37 y 38. A estas alturas corro como una autómata luchando contra unos fantasmas que no hacen más que decirme que me pare un rato, que descanse, que serán solo unos minutos, que no pasa nada por tenerse que parar... Hasta estos momentos del recorrido no había tenido pensamientos tentadores de este tipo pero sabía que aparecerían y no me pillan desprevenida. Se me vienen a la cabeza los consejos de Javier (Unyko) y la lectura que me recomendó durante mi preparación "Que pasa por la cabeza del corredor popular de maratón" (Tomás Vich Rodríguez). Así que lucho para borrar esos fantasmas apretando dientes y lo que sea. Y no soy la única como se puede ver en la foto.



Pero en la glorieta de Embajadores algo cambia...el calor de la gente me despierta. Si hasta ahora me han llegado sus gesto de ánimo a partir de este punto más. Cuando desde el anonimato recibes aplausos de personas que mirándote a los ojos te animan con palabras dirigidas a ti es algo extraordinario. Es una generosidad que me emociona y me da tal fuerza que atravieso la Ronda de Valencia adelantando corredores. 
De pronto alguien me llama desde atrás. Es Marcos (Belga). Le animo a no quedarse y a unirse pero me dice que tire. Y tiro. Me siento un tractor, lenta y pesada por dentro. Ya hace tiempo que veo a corredores que se detienen, otros van andando e incluso algunos están sentados en las aceras.
David anima a alguno sin olvidarse de mí...

Venga, vas muy bien. El Retiro está ahí mismo, ya llegas.

Y pasamos el km 39 y llegamos a Atocha...

Ahora sabes lo que toca. Esto ya te lo conoces. Sigue adelante sin aflojar.

Y claro que sé lo que toca... Alfonso XII y O'Donell. Recuerdo mi media maratón de hace un par de semanas y como subí estas cuestas. Ahora voy mucho más cansada y me duelen las piernas a cada paso que doy pero... no estoy corriendo una media...esto es maratón, el maratón que tanto he esperado. Comienza la cuesta y cada vez hay más gente andando y yo tiro y me acuerdo del Matraca y su frases y aguanto el genio y lo que haya que aguantar. Y llego al km 40 en 03:46:22....

Solo 2...solo 2... 2 kilómetros...

Y David leyéndome el pensamiento...

Vamos, vas muy bien, apenas 10 minutos más y lo tienes.

Ya no se si sonrío o mi gesto es de dolor pero sigo adelante. Y por fin el 41. ¡El kilómetro 41! Sigue costando cada zancada, sigue doliendo lo que tenga que doler, sigue siendo cuesta lo que recorro pero acabo de cruzar una linea mágica. Sabía que si llegaba a este punto estaba hecho. ¿Qué es 1 kilómetro más cuando se han recorrido 41?

De pronto oigo de lejos otra vez mi nombre. Es mi hermana de nuevo que me espera en este punto para darme el último empuje. Apenas acierto a saludarla con una gesto de cabeza y una leve sonrisa.



Llego a las puertas del Paseo de Coches de el Retiro y David me pone la mano en el hombro...

Lo has hecho muy bien, ahora disfruta tu momento.

Me deja sola y entro...

Y no se si será porque este es mi primer maratón pero de pronto me veo corriendo como si fuera el primer kilómetro, con una sonrisa de oreja a oreja, como si el tiempo se hubiera congelado, como si solo yo estuviera corriendo... 



Oigo las voces de la gente animando. Siento un nudo en la garganta y por unos momentos se me empañan los ojos. La meta se acerca....parece que no hay dolor ni esfuerzo... parece que no ha costado...parece una ilusión...Deseo atrapar este instante para siempre...




...y por fin cruzo la meta sabiendo que este instante... 


ya es mío para siempre. 



Rock'n'Roll Marathon Madrid 2012. Resultado

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Es tan grande la experiencia vivida ayer, y tan llena de recuerdos y de imágenes, que ordenarlas y resumirlas en una crónica va a requerir algunos días. Pero lo que si puedo ir contando es que logré llegar en un tiempo muy bueno para mí, 03:58:53, sufriendo pero disfrutando del recorrido y de las sensaciones que solo quien ha participado en una prueba así conoce. 



Correr un maratón, y más el primero, es sonreir con mariposas en el estómago mientras se toma la salida, disfrutar de kilómetros llenos de promesas, ilusión, personas en la mente a quien dedicar esa alegría que se siente, bromas alrededor, gestos burlones ante una cámara, pasos firmes con la mirada al frente llena de orgullo...todo esto es antes de llegar a la mitad...porque pasada esa linea también es cansancio, dolor, silencio alrededor, gestos desencajados ante la misma cámara, personas en la mente a quien dedicar el esfuerzo, pasos cortos e inestables con la mirada en el suelo, lucha y más lucha interior...y cuando esa lucha parece que no tiene fin y apretar los dientes es lo único que queda...llega el extasis maratoniano... ese ultimo kilómetro donde ya no duele nada, donde ya no hay pasos ni firmes ni cortos porque se vuela... ese paseo hasta el arco de meta donde ponga el crono que ponga se siente durante unos instantes que todo se puede, que somos grandes, fuertes, somos mortales jugando a dioses y diosas del Olimpo que al día siguiente volveremos a nuestros quehaceres diarios y ordinarios doloridos, pero sabiendo que en las piernas y el espíritu llevamos una gloria que no está al alcance de cualquiera...la gloria de ser maratoniano/a.








A pocas horas...de mi primer maratón.

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Apenas quedan 13 horas y los nervios de estos últimos días dan paso a una agradable serenidad. Supongo que será el efecto alea jacta est. 


En mi caso esta expresión latina se me antoja que cobra mayor significado dados los acontecimientos de la última semana. (Así de calladita he estado por aqui)
Tras mi última entrada con auto-arenga incluida y el nivel de ánimo por las nubes, el rodaje del pasado domingo no acabó como debería. Unos agudos pinchazos en la ingle me hicieron presagiar lo peor...tendinitis en uno de los aductores de la pierna derecha. Así que tras visitar a varios especialistas, estos días ha tocado reposo absoluto en lo que se refiere a deporte y tratamientos varios. No ha sido muy aguda pero a día de hoy, con las molestias que aún tengo y dada mi inexperiencia en lo que es un maraton y en lesiones de este tipo no las tengo todas conmigo de que pueda acabarlo. Aunque también es cierto que algo me empuja a pensar que mañana estaré como nueva y esto no habrá sido más que un nudo en la trama de esta novela llamada "maratón".
Es más, me atrevo a destaparme (sí, caigo en la provocación de los "tapados, tapados y mas tapados") y a aventurar que si mi aductor me lo permite me gustaría bajar de 3:50 y que a por ello iré, aunque con bajar de 4:00 en mi primer maratón ya me doy por satisfecha. Además en la segunda media del recorrido cuento con mi liebre de la suerte.
En cualquier caso el ánimo sigue donde debe estar y las ganas de que llegue mañana también.

Ayer estuve en la Feria del Corredor recogiendo mi dorsal. ¡¡¡808!!! Me encanta. Y tuve la suerte de conocer a Ciry, una canaria todo sonrisa que derrocha una tremenda buena energía y que cruza el charco desde los EEUU para estrenarse en la distancia en el Rock'n'Roll Marathon Madrid. 


Hoy tocaba Pasta Party así que vuelta a la feria y entre tanta gente...más blogueros a los que saludar. Me ha bastado un instante cuando nos cruzábamos para reconocerlo: Marcos (Belgarion). Otro derroche de simpatía, no es su primer maratón pero desde luego que le brillan los ojos cuando habla de correr tanto como si fuera la primera vez. Y por allí también andaba Roman (Gacela de vallecas) y Gonzalo (otra gacela que ahora no recuerdo de donde. ¡¡Es que sois tantas!!). 
El ambiente era muy bueno, la emocion se notaba en todas las caras miraras por donde miraras. Había hasta zancudos y batucada paseándose entre las mesas repletas de cuencos de macarrones. En definitiva una bonita mañana para quitarse nervios y llenarse no solo de hidratos de carbono, sino de buena energía.

Y ahora ya, descansando y mirando el reloj, toca lo que toca:

Gracias a los que comentan, felicitan y animan, 
a los que leen entradas desde la barrera y en silencio,
 a los que hacen de liebre, 
a las que se preocupan por si me va a pasar algo.

Gracias a los que recomiendan libros 
o cambios en mi plan de entrenamiento,
a los que corren maratones y lo cuentan

Gracias a los que esperan en algún punto 
del recorrido para animar, 
a las que hacen camisetas con pingüinas,
 a los que  en el trabajo no se cansan de escucharme hablar de ritmos por km sin entender de que carajo estoy hablando. 

Gracias a quienes a pesar de no entenderme me sorprenden con una llamada de ultima hora para desearme suerte.

Gracias a todas y todos los que de alguna manera 
me habéis apoyado, 
hacéis que el esfuerzo sea a veces duro 
pero hermosamente grato. 





Con la fuerza de una novata (Falta una semana. Rock'n'Roll Maraton Madrid)

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Ya solo quedan 6 días y algunas horas, y esta semana que termina no podía ser de otra manera. La anterior, primera de tapering... un desastre, pocos kilómetros, rodillas pidiendo clemencia y la moral por los suelos. Pero ésta las cosas han cambiado... 


Después de mi visita al "mago de huesos, músculos y tendones", que me tiro de aquí, pulsó allá y me hizo crujir por varios sitios, quemar un par de fantasmas y un cambio de mentalidad... me siento renovada, fuerte y... con ganas de maratón!!!!

Me siento armada hasta los dientes y con la mochila cargada para que la fuerza me acompañe con 700 kilómetros en 3 meses y medio, 50 salidas de entrenamiento, series largas, series cortas, algunas cuestas, un "exprimelimones", dos medias maratones, una MMP en el de Madrid, algunas pesitas por allí y bastantes estiramientos por allá... y lo que es más importante... una tonelada de ilusión... ¡¡¡que para algo soy novata, carajo!!! ¡¡¡Soy recluta novata en esta guerra que es el maratón!!! Soy pardilla que tomará la salida con sonrisa de recién enamorada hasta que el cansancio o el tío del mazo me la robe y me la cambie por un "¡quien me manda a mí meterme en esto!", para devolvérmela otra vez unos metros antes de la llegada.


- Recluta novata, ¿qué es lo que no debe olvidar en su primer maratón?
- ¿Los geles, señor?
- ¡Recluta novata, estoy hablando en serio!
- ¡Reservar fuerzas sobretodo en la primera mitad, que el verdadero maratón empieza en el kilómetro 30 y disfrutar, señor!
- Sabe que va a sufrir, ¿no? recluta novata!
- Señor, si, señor.
- ¿Y cual es la consigna cuando eso suceda?
- Señor, ¿se la canto o basta con que se la recite?
- ¿Acaso tengo pinta yo de Risto Mejide en "Tú si que vales"?
- ¡No, señor!
- ¿Pues a que espera, recluta novata?
- "Es el momento de la verdad y el momento de mentir,
    el momento de vivir y el momento de morir,
    el momento de luchar,
    el momento de luchar, luchar, luchar, luchar" (*)
- Muy bien recluta novata. La semana que viene un par de rodajes sin estresarse y el 22 como dicen por ahí, al matadero.
- Señor, ¿puedo hacerle una pregunta?
- Dispare.
- ¿Tengo que llevar a Yoda encima toda la semana?
- ¡Fuera de mi vista recluta novata!



Para los demás novatos y novatas, os recomiendo pasaros por el blog de "Mi diario de running, otras cosillas y yo" de Daniel Campos y leer la carta para primerizos que comparte. Y ya puestos, Daniel por un error, inesperadamente se ha quedado sin dorsal para la maratón. Si alguien sabe de otro alguien que no vaya a correr ese día, él se lo compra. (¡A ver si hay suerte Dani!)



(*) "This is War" de 30 Seconds To Mars


SEMANA 15/16
  • Miércoles - 12 km - 01:08:09 - 5'42''/km y 148 ppm
  • Viernes - 9 km - 47:24 - 5'16''/km y 149 ppm  
  • Domingo - 18 km - 01:37:54 - 5'26''/km y 144 ppm



A cuestas con el taper (Faltan 2 semanas. Rock'n'Roll Marathon Madrid 2012)

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Para aquellos y aquellas que pasan por aquí y  no son profanos en materia maratoniana, el taper o tapering, es el periodo final del plan de entrenamiento para una maratón en el que se reduce la intensidad y el volumen de kilómetros. Suele comprender las últimas tres semanas y los deberes que no se hayan hecho antes... hacerlos ahora solo sirve para llegar al gran día demasiado cansados y sobrentrenados.

Ante la cercanía del 22 y las semanas acumuladas, este periodo se me antoja extraño. Por un lado es como si algo me estuviera diciendo "¿Pero como vas a aflojar ahora? ¿y si lo pierdes todo?" y por el otro "¿y si llegas demasiado cansada?.

En mi caso, viniendo de la Media Maraton de Madrid donde me exigí mucho y que me ha dejado alguna secuela articular, mi primera semana de tapering se traduce en...

Semana Santa + Tapering = Viacrucix deportivo

O lo que es lo mismo, recuperación regular, agenda apretada, climatología adversa con las lluvias propias de estas fechas,... vamos, que me ha costado Dios y ayuda lograr un mísero kilometraje. 

El martes se quedó a medias con solo 6 kms debido a mucho cansancio y un dolor en las rodillas que no me ha abandonado a día de hoy cada vez que corro. 
El jueves unas series que, aunque no fueron del todo malas en ritmos y pulsaciones, fueron injustas en sensaciones. Me sentí como costalera a paso de procesión con saetas de Falete de fondo.
Visto el panorama, el viernes decidí correr tranquilamente sin buscar ritmos para comprobar el estado de las dichosas rodillas. El resultado, el de los últimos entrenos, el dolor continua detrás de las rótulas, sobretodo en las bajadas, que no es muy agudo pero me hace temer de cara al día de la maratón. 

Así que no esperando un domingo de resurrección, he abandonado la idea de hacer la tirada larga dominical y lo he cambiado por hielo y antinflamatorios hasta la visita al fisio la semana que viene.  

SEMANA 14/16
  • Martes - 6 km - 34'53'' - 5'49''/km y 134 ppm
  • Jueves - 10 km - 2000 + 3x2000 + 2000 (rec 60'')
3x2000 - 10'19'' [5'10'']-10'26''[5'13'']-10'20''[5'10]
  • Viernes - 10 km - 58'49'' - 5'53''/km y 138 ppm


Y ya no queda nada señores y señoras, según los expertos blogueros maratonianos lo siguiente será el miedo a que alguien me contagie un resfriado de ultima hora, así que voy avisando..."Vade retro mocosos inoculadores de virus, estornudadores aunque digáis que es alergia y zombis febriles. Después del 22, lo que queráis."



XII Media Maratón Asics Villa de Madrid (2012)

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"Si no estás empujándote a ti mismo fuera de la zona de la comodidad, si no estás constantemente exigiendo más y más de ti, potenciándote y aprendiendo al tiempo que marchas, estás eligiendo una existencia entumecida. Te estás negando a ti mismo un viaje extraordinario"
Dean Karnazes



Ayer hice un viaje extraordinario, un viaje en el que dentro de mis posibilidades apunté alto...y llegué muy alto. Un viaje en el que estaba dispuesta a empujarme a mi misma fuera de la zona de comodidad. Pero no fue un viaje en solitario, fue un viaje acompañada de un gran amigo al que le debo haberme exigido más y más. Al que le debo la confianza que ni yo misma tenía en mí.







Son las 9:20, faltan apenas 10 minutos para la salida y los nervios se mezclan con sonrisas y olor a reflex. David también está nervioso pero no para de decirme que conseguiré bajar de 1:50, que no lo dude. Yo le sonrío y me callo para mí que esta semana no me he cuidado mucho, que anoche no descansé bien, que no puedo olvidar como sufrí el año pasado en esta misma carrera quedándome a 1 minuto 20 segundos de esa marca y que estoy más nerviosa que en cualquiera de mis otras carreras.

Por fin pasan los 10 interminables minutos y vamos caminando hacia la alfombra de salida. Nos hemos situado cerca del globo de 1:40, queremos salir constantes desde el principio sin los tirones de adelantamientos propios del primer kilómetro. Piso la alfombra, pongo en marcha mi gps y a rodar...

El primer kilómetro lo hacemos rápido, más de lo que yo esperaba (4'54'') y cuando llegamos al segundo (5'04'') una voz en mi interior me dice que le diga a mi liebre que así no puedo ir toda la carrera.

"Ni hablar. ¿No querías correr con el cuchillo entre los dientes? Pues sujétalo fuerte porque tienes que aguantar así 19 kilómetros más" 
(Vaya, olvidaba que también corro con esa otra voz interior endiablada que no ve límites gratuitamente)

Cruzamos la Castellana y llegamos al kilómetro 3 (4'38). No dejo de mirar el reloj, no me creo estos ritmos, no puede ser, pero de pronto veo mis pulsaciones...192.

-¡David, llevo 192 pulsaciones!
- Venga, pues aflojemos hasta que bajen un poco.

Corremos el 4º kilómetro a 5'00'' pelado y vuelvo a mis 160 pulsaciones, algo más normal en carrera, justo en el momento en que comienza la parte dura de esta media casi 5 kilómetros de ligera subida pero constante hasta plaza de Castilla. De pronto pienso que todavía quedan 17 kilómetros de carrera y es muy pronto para esa sensación negativa, muy pronto para que el cansancio se pasee ante mis ojos.

"¡Que cansancio ni que niño muerto! No me seas llorona. ¡Es esfuerzo, es lucha!"
(Sé que ese demonio de voz no se va a callar hasta el final)

Por fin el primer avituallamiento, km 5 (5'18''). David me dice que siga corriendo y va a buscarme una botella de agua. Bebo unos tragos y me la echo por encima. No hace calor, pero me siento asfixiada y más cuando veo a mi alrededor a gente con camisetas de manga larga y mallas de invierno.
Seguimos subiendo. Oigo bomberos. Un incendio??? Con razón voy tan acalorada. Ah, no. Son los bomberos del parque de la calle Santa Engracia. Todos los años sacan un camión a la entrada y salen a animarnos con la sirena y un montón de palmas. ¡Que grandes! Bromean amenazándonos con regarnos con una manguera.

Las sirenas quedan atrás y la cuesta sigue y sigue. No dejo de sentirme cansada. Miro el gps y el km 6 ha caído en 5'25''. Todavía queda subir Bravo Murillo.

- Vamos Yolanda que vas muy bien -me dice mi liebre. 


Foto gentileza de Gacelas de Madrid

No puedo ni contestar. Sé que voy bien de tiempo pero no me siento cómoda. Llevo varios kilómetros con ganas de pedirle a David que aminore el ritmo. Si fueran 10 kms... ¡pero esto es una media, son 21! Aun así sigo tras él sin decir nada. Subimos y subimos. Vamos adelantando gente y eso me reconforta un poco. Caen el km 7 y el km 8 en el mismo tiempo, 5'07''. Sé que apenas queda otro para llegar a la cima del recorrido y trato de darme ánimos con pensamientos positivos. Y cuando llego al km 9 (5'08'') soy consciente de lo mal que estoy corriendo mentalmente. No estoy disfrutando y ese es el mayor de los pecados de una carrera, sobretodo cuando se empieza. No dejo de estudiar cada dificultad del recorrido, de pensar lo que me queda y no puede ser.

"¡No seas novata! Realmente no estas cansada. Llevas un ritmo estupendo, con el pérfil de subida y con pulsaciones más bajas que en algunos de tus entrenamientos!!! ¡No te duele nada así que mueve esas malditas piernas y deja de quejarte!"

Es hora de cambiar el chip. ¿Donde queda eso de correr sonriendo y feliz? Acabe como acabe este viaje tengo que disfrutar. Miro al frente y me concentro en la música que llevo en uno de mis auriculares, ¡¡¡¡suena Titanium de David Guetta!!! ¿Casualidad? ¡No creo en casualidades! es hora de disfrutar. Sonrió por dentro y acelero el ritmo. Llega el km 10 (4'43''), segundo avituallamiento, bebo agua, me la vuelvo a echar por encima y me tomo un gel. El kilómetro 11 con algún repecho cae en 5'11''.

Llegan las bajadas, me dejo caer y aparece el efecto del gel... tendrá algo de placebo pero a mí estos potingues me dan poderes. Y bajo el poder del gel me lanzo en los siguientes kilómetros. David ya no tira de mí. Ahora le sigo. Mis piernas me llevan. Las siento frescas. Ya no pienso en números, sé que llevo buen ritmo y me digo a mi misma que me sobran fuerzas...(5'01''-4'41''-4'50''-4'47'') Después del último avituallamiento empiezo a notar cansancio y una ligera molestia en el aductor derecho...y esta vez es real. Mi respiración me delata y supongo que mi cara porque David no deja de girarse y darme ánimos diciéndome que lo estoy haciendo muy bien. A pesar de ello el ritmo no decae y pasamos el km 16 en 4'52''.

Y por fin Menendez Pelayo, mucha gente se agolpa a los lados y no para de animar. Esto siempre me emociona y con emoción voy llegando donde sé que están mis amigos esperándome. Pero no los veo, aminoro la velocidad, no quiero pasármelos y quiero agradecerles que estén ahí de la única manera que puedo en estos momentos, con una sonrisa. Sigo sin verles y un nudo de desilusión me sube a la garganta. De pronto me doy cuenta que les dije que pasaría por allí a partir de las 11 y son en ese momento las 11!!!!, no me esperaba ir tan bien. Quizá se hayan retrasado... ¡Pero no! ¡Ahí veo una cara conocida, Alberto!



Contenta de haber visto por lo menos a uno completo el km 17 en 4'45'' y el km 18 en 4'31''.
Voy reventada y a la vez felizmente sorprendida de mis tiempos y soy consciente de lo diferente que es correr con una buena actitud. Pero David me devuelve a la realidad.

- Venga Yolanda, ahora hay que correr con cabeza. Lo que viene ahora se corre con cabeza. ya no queda nada.

¿Que viene ahora???? De pronto caigo en la cuenta, al terminar la av/ Reina Cristina empieza lo bueno de verdad. Llegan Alfonso XII y O'Donell, y no es que estos señores se hayan levantado de su tumba, es peor!!! Mucho peor!!! Llegan 2 kilómetros de subida. Ahora que las piernas me piden ya descanso, me piden que baje el ritmo, ahora que cada vez me cuesta más moverlas... De nuevo vuelvo a los números, a los parciales que he hecho anteriormente, trato de calcular si llevo margen para bajar la velocidad como sé que inevitablemente me va a pasar en esta cuesta que ahora me parece tan tremenda. Resoplo. Me seco el sudor de la frente. No estoy para cálculos. Y empieza la subida...

"¿No has oido a tu liebre? Déjate de matemáticas. El tiempo de estrategias ya pasó. Es hora de usar ese cuchillo que llevas entre los dientes. Es hora de luchar."

Y empiezo a luchar, no sé como, pero empiezo a subir con todas mis ganas. Adelantando a algún corredor al que la cuesta devora, con la vista al frente y concentrada, llego al km 19. Y continúo, y en mi MP3 suena "Girl Gone Wild" del último disco de Madonna, y de nuevo vuelvo a dudar de las casualidades, me trae recuerdos y llego al 20 agotada pero sonriéndome por dentro.

Foto del album de  J A


- Vamos, estás haciendo un carrerón, solo te queda el último kilómetro. Entra en el Retiro con todas tus fuerzas. Ya no pienses, solo corre... corre y corre...Corre y disfruta. 


Foto de de Sebastian Navarrete 


Y entramos en el Retiro y veo a mucha gente animando, y el vello se me pone de punta. La organización obliga a David a salirse por un lateral, va sin dorsal.

- ¡Venga que lo tienes! Ahora tu sola!!!!

Y empiezo a esprintar. 

Foto de Little Saltamontes
Mi cara es un despropósito pero estaba a lo que estaba y no era momento de florituras para posar.

No se de donde me llegan las fuerzas pero corro y corro. Y oigo voces de ánimo y adelanto corredores. Solo quedan 500 metros. 500 escasos metros para que acabe mi viaje. Oigo una voz desde el público, "¡¡¡¡Vamos Yolanda!!!" este año sé de quien viene (gracias Jose). El speaker de la carrera anuncia que el crono va a llegar a 1:50:00. Durante un brevísimo instante el miedo se apodera de mí. No puede ser, me voy a quedar a las puertas. Y corro más y más... Pero de pronto recuerdo que tardé unos minutos en pasar por la alfombra de salida, que mi tiempo neto está por debajo de 1:50:00. ¡¡¡¡Que lo he conseguido!!! ¡¡¡Que soy sub 1:50!!! Y cruzo la meta levantando el brazo y apretando los dientes con un último kilómetro en 4'27''.




Detengo mi gps y continúo andando. No quiero mirar todavía mi tiempo. Quiero salir de aquí, encontrar a mi amigo y pegarle un abrazo. Sin él no lo hubiera conseguido. Si no hubiera estado ahí no habría llevado el endiablado ritmo que he llevado. 

Por fin le veo y le abrazo agradecida y emocionada.

- ¿Que tiempo has hecho?
- Te estaba esperando para verlo. 

Levanto el gps, pulso el botón que muestra el campo de tiempo y.... 01:46:40!!!!!!! No puede ser!!!! 01:46:40!!!! 


Ni en mis mejores sueños la noche anterior cuando tanto me costó dormir hubiera imaginado esta marca. 
MMP en una media de la que creí que esperaba mucho y en la que me he encontrado con más. Un viaje extraordinario que me da una confianza increíble para enfrentar las tres semanas que quedan hasta la maratón y sobretodo, para ese gran día. 

Una vez publicada la clasificación se confirma el tiempo de mi gps: 01:46:40, puesto en la general 5.350 de 13.733 llegados a meta, puesto de mi categoría 87.




Ya camino de la salida del parque me encontré con otra alegría, Tania, a la que salude todavía enajenada por las endorfinas y el crono. Me preguntó, ¿que tal? y yo solo acerté a decirle...."En el puto cielo". 
No suelo ser así de mal hablada y espero que me disculpe pero...hay sensaciones en determinados momentos que no encuentran otras palabras.

¿Existe  mejor celebración que una cerveza con los amigos?