Esta mañana mientras desayunaba apareció un anuncio en la tele que hablaba de un yogur con actiregularis. ¿Actiregularis? Cuando estaba todavía digiriendo si se trataba de un organismo vivo o muerto le siguió un anuncio de una crema con péptidos de soja. Y para rematar otro de un lácteo con esteroles vegetales.



España será de los países desarrollados que menos invierte en I+D pero saber de bioquímica sabemos un rato cuando vamos a la compra. Sí, con actiregularis, por favor, y cuarto y mitad de péptidos de soja…y si es para llevar que sean tres con isoflavonas. ¿Pero estamos locos o que? ¿Que porcentaje de la población sabe lo que son los Casei Inmunitas? ¡Que más da! La leche que compraban antes no los llevaba, y si esta los lleva es que será mejor. Pero mejor, mejor... ¿Y que decir de los alimentos enriquecidos? Zumo enriquecido con vitamina C... Quien quiera vitamina C que se coma tres naranjas y un pimiento verde y ya verá como se le enriquecen hasta las pestañas...Pero nooooo... es mejor comprar el concentrado, que además por el mismo precio no solo te llevas la vitamina C, sino que te incluyen sus correspondientes colorantes, potenciadores del sabor, conservantes, edulcorantes... ¡Vamos enriquecido de verdad, de verdad!


En fin, que cuando he terminado mis tostadas con aceite de oliva, casi me creo que no he desayunado nada y tengo la sensación de vivir en un mercado de consumo que cada vez se ríe más de nosotros, lleno de productos alimenticios funcionales con etiquetas engañosas y terminologías incomprensibles pero tan rimbombantes que parecen más efectivos que la criptonita de superman. Y en cierto modo no me sorprende, es fácil aprovecharse de un mundo que aspira a llevar una vida sana, más por lo que se mete por la boca que por lo que mueve el trasero.

En mi entrenamiento de hoy  tocaban unas series. Ya tengo diseñado mi plan para la maratón de Madrid, y digo diseñado porque lo tomo prestado de una revista y en mi afán de ser creativa voy poniendo aquí y quitando allá, y el resultado acaba pareciéndose poco al original. Eso sí, siempre tratando de contar con las experiencias ajenas de las que me empapo para que parezca algo serio. El plan es de 18 semanas y no empieza hasta dentro de 12 días pero mientras tanto voy a dedicarme a poner en marcha la máquina e ir calentando motores. Y hoy me apetecía algo dinámico así que me he plantado en la pista de atletismo dispuesta a repetir las series de la semana pasada, 2km cc + 5 x 400 + 2km cc, pero esta vez "actiregulando" mejor. Y sería por mi campechano desayuno o por las ganas que tengo de ponerme en faena maratoniana pero el caso es que han ido saliendo una detrás de otra con ritmos más fuertes de lo que esperaba (1’51’’- 1’49’’ - 1'46'' - 1'44'' - 1'38'') ¡Eah, y sin acido linoleico, ni fitoesteroles, ni betacarotenos!

La última me costó, para que nos vamos a engañar, no hubiera podido hacer ni 50 metros más pero en líneas generales he acabado bastante satisfecha. Veremos a ver como acabo cuando ya lleve unas semanas del plan. Por si ayuda, seguiré desayunando sin actiregularis, que para regularme ya me valgo yo con mi pulsómetro y mi gps.