Esta mañana mientras gran parte de España, aferrada a boletos de lotería y acompañada de cánticos de San Ildefonso, soñaba con hipotecas pagadas, yo soñaba....también con lo mismo, que le vamos a hacer, pero en las nubes y con la banda sonora del silencio de las alturas.



Hay una expresión popular que dice "De Madrid al cielo" y son varias las teorías que explican el origen de la misma. Al parecer pudo hacerse famosa a finales del siglo XVIII a raíz de las reformas que Carlos III hizo en la ciudad y que la embellecieron, pero es más fiable la teoría que la relaciona con la obra del dramaturgo del Siglo de Oro, Luis Quiñones de Benavente, titulada "Baile del invierno y del verano". En ella hay unos versos que dicen:

"Pues el invierno y el verano,
en Madrid solo son buenos,
desde la cuna a Madrid,
y desde Madrid al Cielo"

También hay una curiosa leyenda que explica este dicho popular, la leyenda del cerro de Garabitas. Según  cuentan, en este cerro, muy conocido por los corredores y corredoras que gastan zapatillas por la Casa de Campo, cada madrugada hay un fenómeno que pocos han visto y que consiste en una especie de nube de color violácea que asciende lentamente entre los árboles dejando lucecitas. Al parecer las almas de aquellos y aquellas que han vivido y fallecen en Madrid, la noche del día de su muerte acuden a este sitio antes de ir al más allá, y transformadas en lucecitas vagan entre las ramas como queriendo agarrarse y no marcharse de Madrid...al cielo.

Leyendas y teorías aparte, lo que sí es cierto es que la expresión completa es "De Madrid al cielo, y en el cielo, un agujerito para verlo". Yo hoy he buscado ese agujero. 

Esta mañana la Comunidad de Madrid amaneció cubierta de nubes prácticamente al completo en toda su extensión. El cielo blanquecino y bancos de niebla era todo lo que podía esperar del día de la Lotería Nacional de Navidad, además de la esperanza de que me tocara, claro está. Así que como mis 400.000 euros podían esperar unas horas y me gusta caminar por la montaña con este tiempo otoño-invernal, me fui de trekking por la Pedriza. El plan era subir al Yelmo pero sin darme cuenta me subí al cielo.


Este es el impresionante paisaje que me encontré...un mar de nubes y un sol radiante sobre ellas. Ni rastro del embalse de Santillana, ni del cerro de San Pedro, ni de la silueta de Madrid al fondo como suele verse en días claros, con las torres de la Castellana...


Solo nubes esponjosas y el perfil de alguna montaña asomando.


Los rebecos tomaban el sol sobre las rocas, imagino que impresionados también por las vistas.


Las mismas que han sorprendido a Lola.

Con este paseo y mañana con un cochinerito de una hora, doy por finalizado mi plan pre-plan. Han sido tres semanas de "hacer de todo un poco", sin exigencias y mas por apetencias, tomando conciencia de lo que toca a partir del lunes...18 semanas...mucho esfuerzo y un montón de ilusión.



No se si el cielo de Madrid tendrá un agujero para verlo, pero a mi hoy no me ha hecho falta. Lo que hay sobre ese cielo es muy bello. Y aunque no me ha tocado la lotería (esto no diré que no me hace falta), esta mañana...me he sentido afortunada.