El pasado 21 de octubre acudí a la primera de mis dos citas con el 10.000 antes de que acabe el año, la XXXII Carera de la Ciencia. Me presentaba con el ritmo tractor que me ha dejado el verano pero con ganas de cumplir con el modesto objetivo que me había planteado, bajar de 53'. No tenía ni la más remota idea de por donde andaba mi ritmo actual en esta distancia pero la tarea, si nada se complicaba, parecía fácil.

8:30 de la mañana. Ya tengo el dorsal, el chip, ya he calentado y saludado a algunas caras conocidas como Dani y Román Gacela de Vallecas (al que robo la foto que nos hizo)

8:50, la salida es en 10 minutos y avanzo calle arriba buscando un sitio donde colocarme. Había olvidado la que se monta en este tipo de carreras multitudinarias pero no quiero salir muy atrás. Al final de una fila de vallas encuentro un hueco por donde algunas personas están entrando...entrando...no se si al cajón de carrera o a un redil de miuras. Solo veo a un batallón de corredores apretujados resoplando enfurecidos y esperando a que den el pistoletazo de salida para salir escopetados embistiendo contra todo lo que se ponga por delante. Me visualizo en el suelo hecha un ovillo con las manos protegiendo mi cabeza mientras miles de zapatillas de correr me pisotean....

De vuelta a la tierra compruebo que además de mi imaginación todo está en su sitio, el forerruner a punto, las pulsaciones también, el Mp 3 y el montón de corredores, y alguna corredora, que me rodean sin riesgo para mi integridad física.

Se oye un disparo y....y....y nada. No ocurre nada. Allí nadie se mueve hasta pasados casi un par de minutos. También había olvidado este momento estelar de las carreras multitudinarias: el paseillo "muñecas de Famosa se dirigen al portal" que hay que montarse durante unos minutos hasta llegar al arco de salida. En mi caso el paseillo fue de 4 minutos 43 segundos. Por fin piso alfombra y.. al tajo, que aquí hemos venido a currar.

Como no se por donde anda mi ritmo me lanzo a correr hasta lo que considero cómodo y como los primeros kilómetros son cuesta abajo, o eso me parece a mi, pues cómodo me resulta hasta hacer alguno por debajo de 5'. Pero la cuesta abajo se acaba y también mi comodidad. Llegamos a la parte "más bonita" de esta prueba...la Castellana. Que no se porque la llamaron así, porque si algo me han enseñado las carreras populares de Madrid que la incluyen en su recorrido es que de llana tiene pinta cuando vas en coche, porque lo que es a pie...Así que se acaba lo bueno...¡A subir durante 4 km! Y como manda mi manual de corredora particular...subir las pulsaciones (aunque las mías suben sin decírselo), subir un poco las rodillas, subir la mirada concentrándome en el frente y subir a la acera (hay que ver como les pesa a algunos el trasero en cuanto pica el perfil hacia arriba y los atascos que se montan). 



No muy rápida pero constante llego a la plaza de Cuzco más entera de lo que esperaba y sin apenas haber mirado el reloj. Así que no tengo ni idea de como voy respecto a mi reto, ni quiero mirarlo, ni tengo datos suficientes en mi memoria como para jugar a matemática en lo que queda de recorrido. Soy consciente de que esta es una de las carreras en la que más concentrada he ido, sin obsesionarme con la marca pero pendiente de llevar un ritmo que me exige sin llevarme al límite. Y ya que llego a esta conclusión y veo que me quedan solo 3 kilómetros para acabar decido apretar. Algo me dice que no es necesario pero me apetece. Subo la música del Mp3 y meto una marcha más. Empiezo a adelantar corredores a ritmo de David Guetta...si, ya se que alguno va a pensar que no escucho otra cosa, pero es que en mi orden aleatorio siempre sale este hombre cuando me pongo el cuchillo entre los dientes, que le voy a hacer... Y pim, pam, pim, pam, toma Lacasitos, el kilómetro 7 me sale a un 4'58'' que ni yo ni el Sr. Guetta nos lo creemos, y cuando la emoción empieza a salirme a raudales por los poros imaginando que hasta puedo bajar de 50'...empieza a cantar Enrique Iglesias y mi Mp3 se funde. No es que sea fan de este hijo de famoso ex-portero metido a cantante, pero algo de ritmillo tiene alguna de sus canciones para gastar zapatilla y por eso estaba en el repertorio. Pero a partir de ahora queda terminantemente prohibido en mi reproductor. Su osadía de callarse a falta de 2 kilómetros hace que empiece a oír  mi jadeante respiración, a ser consciente de mi cansancio y a escuchar voces que me invitan a la rendición. Más aún cuando miro el reloj y veo que bajar de 50, no voy a bajar, pero de 53 está chupao a poco que me esfuerce. 

Así que por culpa de Enrique Iglesias saqué de paseo mi yo conformista por lo menos durante kilómetro y medio. El resto volví a apretar presa de la alegría de terminar una carrera más con el objetivo alcanzado y sobretodo al recordar quien me esperaba en la meta objetivo en mano.



Al final 52'09'' para una carrera extraña donde reinó tanto la concentración como el caos pero con mi diversión particular como de costumbre.

Y como broche final antes de irme, casi de casualidad, me encontré a otro blogger de este mundillo de locos corredores, Juanqui (al que también robo la foto), que había hecho una excelente carrera en 39'03". Enhorabuena, eso sí es ser veloz.