Ya han pasado tres semanas de la Madrid-Segovia y todo parece estar en su sitio, las conclusiones, las fotos de la organización, las piernas, las ganas de correr y un nuevo objetivo para lo que resta de año. 


Experiencia y estrategia
Si hay una conclusión clara tras mi segunda participación en los 100 kms Madrid-Segovia es que la experiencia suma y mucho. Conocer el recorrido y las sensaciones, así como el nivel de agotamiento al que va llegando el cuerpo a lo largo de una carrera de ultrafondo, ayudan a enfrentarse a un reto así con bastante más seguridad que en la primera ocasión y poder elaborar una buena estrategia. Y esa yo creo que ha sido la clave de mi mejora a pesar de no haber entrenado correctamente el pasado verano.
Avituallamientos
Controlar el tiempo que se dedica a los avituallamientos es primordial. A poco que se quiera parar, los 5 o 10 minutos, caen. Esto no es como el "cojo la botella en marcha y me llevo a todo el mundo por delante" de las carreras habituales, pero tampoco el "picnic y la sesión de cuidados podológicos" que monté el año pasado en muchas de mis paradas. Hay avituallamientos en los que practicamente se puede prescindir de parar y otros en los que la parada es obligatoria pero no tiene porque ser larga. Más de 20 minutos te saca de la carrera y no parar más de eso en Cercedilla (donde la mayoría se detiene para cenar) fue la clave para afrontar el resto de carrera como lo afronté, llegando a correr bastante durante el último cuarto del recorrido.
Alimentación e hidratación
Ingerir algo ligero cada hora u hora y media (gel, barrita, puñado de frutos secos, chocolate...) es importante para mantener el nivel de energía pero tengo mis dudas en cuanto a la necesidad de meterse un plato de pasta o paella. La ensalada de pasta que tome en el km 42 combinada con el calor y con correr inmediatamente después, pudo ser la causa de mis nauseas y el malestar que tuve en los siguientes kilómetros hasta vomitar. Este año no tome la paella que ofrece la organización en Cercedilla y no la eché de menos. Así que todo apunta a que para mí es prescindible este tipo de alimentación en carrera.
En cuanto a la hidratación creo que dada la cercanía de los puntos de avituallamiento no es necesario llevar dos litros de bebida a la espalda. Con bastante menos hubiera sido suficiente, me habría ahorrado cargar con un exceso de peso y acabar con la espalda completamente contracturada. 


Cuidado de los pies
Sigo confiando en un cambio de zapatillas cuando ronda la mitad de carrera, pero solo veo necesario un cambio de calcetines y volver a echar vaselina en esa ocasión. Lo demás sobra. Las ampollas saldrán si o sí, y lo mejor que se puede hacer es aplicar un compeed ante el menor signo de aparición y apretar los dientes cuando se sienta explotar alguna en medio de la carrera.
Bastones
El año pasado no los lleve y gracias a que me dejaron uno pude acabar. Este año me llevé dos y fueron de gran ayuda en la subida hasta el puerto de la Fuenfría, así que está claro...sí a los bastones.
Frontal
Es importante e incluso indispensable usar un frontal mejor que el que yo llevaba (y eso que ya mejoraba el del año pasado), más aún cuando pretendía correr alguna parte. 


¿Correr sola o acompañada?
Sin duda...acompañada. Participar esta vez junto a mi amigo David ha sido otra de las claves de mi mejora. Correr con alguien con quien te compenetras en este tipo de pruebas creo que es fundamental. La carrera es larga y hay momentos para apoyarse, charlar, dejarse y volverse a encontrar...pero sobretodo hay momentos para compartir, hacer que el tiempo pase de otra forma y que el ánimo por mucho que baje, nunca se pierda.
¿Repetir o no repetir?
Por supuesto repetir. El año que viene volveré, intentaré mejorar si se puede, pero sobretodo volveré porque esta carrera ya forma parte de mí. Volveré además a correr ultradistancia porque por muchos dolores con los que se llegue al final...ni sumados todos ellos empañan el orgullo de lo conseguido.



Objetivos nuevos
Después de tanto entrenamiento cochinero-trekkinero acumulado este verano, ahora cuando salgo a correr me siento como un tractor, pesada y más lenta que una carrera de  berberechos. Y si Jan decía en su última entrada que le adelantan todo tipo de seres humanos y animales, a mí a veces me parece que me adelantan hasta los árboles. Pero esto mismo ya me ocurrió el año pasado así que esta vez no me pilla por sorpresa y lo que resta de año lo dedicaré a ir puliendo un poco el ritmo antes de comenzar el plan de entrenamiento de mi próximo maratón.

No tengo ni idea de por donde andará mi marca de 10.000. Ni por asomo creo que ronde cerca los 49'53'' del año pasado pero espero no estar muy lejos. Como la mejor manera de saberlo es compitiendo, me he inscrito a dos pruebas con dos objetivos:

- 21 de octubre - XXXII Carerra de la Ciencia (CSIC)
- 18 de noviembre - XXXIII Trofeo José Cano (Canillejas)

En la primera bajar de 53' y en la segunda, aprovechando la ayudita de su perfil bajar de 51'

Pongamos que hablo de maratón...
Ya suenan campanas para el mes de abril del año que viene,  lo malo es que suenan en tres sitios:

7 abril, París...y tener la oportunidad de correr fuera de España por una ciudad que ya conozco y que me gusta mucho.

14 de abril, Viena...y aprovechar la celebración especial del 30 aniversario de su maratón además de hacer turismo conociendo un lugar nuevo.

28 de abril, Madrid...y repetir para acumular algo de experiencia pero tratando de mejorar mi marca.



Habrá que meditarlo de aquí a diciembre y escoger un destino.