¿Que ocurre cuando se va a correr una carrera sin ganas? Dicen que "si hay que ir se va pero ir pa'na es tontería" y esto es lo que debí pensar antes de acercarme a la carrera pedestre de La Pirona en Torreiglesias (Segovia).



Hacía ya algunas semanas que animada por compañeros de mi club Correcaninos me había inscrito a esta prueba. Tantas que incluso entonces no tenía planeado prepararme este verano para los 100 Madrid-Segovia. La semana había transcurrido con bastante actividad, por la mañana había estado de trekking por la Pedriza y me sentía algo cansada. A esto hay que añadir que la salida de la carrera era a las 19:00 y que esa tarde a las 20:45 jugaba la selección española de futbol su partido de cuartos de final de la Eurocopa, que no me quería perder. Con estos antecedentes y con pocas ganas me presenté el sábado a La Pirona, carrera perteneciente al VIII Circuito de Carreras Pedestres de la Provincia de Segovia. Una auténca crónica de agonia anunciada.

19:00 de la tarde, chupinazo y con un puñado de grados en el termómetro y un sol de justicia, dan la salida en la plaza del pueblo. Enciendo mi gps y salgo tranquila desde la parte de atrás, no tengo pensada ninguna marca y me conformo con hacer los 10 kms en poco más de una hora para salir pitando con el coche y recorrer los 70 kms que me separan de ver el partido de la roja. Se que me perderé los primeros 20 minutos pero creo que lo soportaré.

Cae el primer kilómetro en 5'15'' y el segundo, en cuanto nos meten una ligera subida, me voy a 5'57''. El tercero en 5'23'' y con el cuarto en 5'20'' ya mis piernas me avisan de que no van a dar para mucho.



El calor es agobiante y antes del km 5 nos ponen avituallamiento. Buchitos de agua y el resto me la echo por encima.
Llego al  quinto en 5'45'' y es aqui cuando empieza mi calvario. Ya no tengo ganas de seguir, no hay mantra que me aleje de mi cansancio y no hago más que preguntarme que hago aquí un sábado por la tarde. A estas alturas del recorrido y dado mi ritmo y que no somos muchos los que participamos voy corriendo prácticamente sola. El paisaje es muy bonito pero no me ayuda, una pena.



Llego al sexto kilómetro en 5'50'' y el único atisbo de ánimo que pasa por mi mente es el de haber dejado atrás el ecuador de la carrera y ya solo tener que ir descontando kilómetros. 

"Venga, otros 4 y me voy a ver el futbol". 

Llego al kilómetro 7 en 6'18''. Sigo muy cansada, me noto de muy mal humor y el calor, aunque atravesamos zonas de sombras entre árboles, me parece que no deja de aumentar. Un corredor me adelanta lentamente, lo que deja patente que voy bastante despacio. Cuando me saca apenas 20 metros se detiene y siguen andando, lo cual me irrita enormemente porque me tienta también a mi a andar. Me lo pienso, pero no. Si ando tardaré más en llegar y me perderé más partido. (¿Quien me iba a decir a mí que el futbol sería mi empuje en una carrera?)

Alcanzo el kilómetro 8 y otro avituallamiento en 6'17'' y cuando llego al 9 en 6'04'' siento alivio, ya solo queda el último. Pero de pronto...

"Oh, oh...Esto me huele mal. No veo el pueblo por ninguna parte. ¡¡¡¡Ni a lo lejos!!!! Estoy en medio del campo en el kilómetro 9... ¿Cuantos kilómetros tenía esta carrera????"

Trato de recordar el cartel de la prueba pero ni puñetera idea de la distancia que anunciaba. No se porque di por hecho que eran 10 kilómetros. Contuinúo corriendo sin ganas y enfadada. Llego a mi supuesta meta, el kilómtero 10, en 7'37'', y al 11 en 6'48'' dando por perdido el primer tiempo del partido pero con esperanzas de que todo acabe en el km 12. Pero llego a ese 12 (6'28'') y sigo sin ver ni rastro del pueblo en el horizonte. Lo único que veo es una laaaaaarga pista de tierra en medio de un secarral, que sube y sube, y por donde la mayoría de corredores van andando. En esos momentos ya no puedo más y yo también me pongo a andar, mis tronco-piernas no me aguantan otro ritmo, estoy hasta los mismísimos de esto, ya me da igual hasta el partido. 

Termino el 13 en 8'26'' implorando al Dios Sol que, o deje de calentar como lo está haciendo o que quede solo un kilómetro para acabar. Por supuesto me concede mi ultimo deseo y a lo lejos ya veo algunas casas de Torreiglesias. No voy a decir que me puse loca de contenta y a correr todo lo que pude, porque no es verdad, pero si que me puse a correr todo lo que pude desesperada por acabar y en 5'12'' por fin...se acabó. Finalmente 14 kilometros en 01:25:46.
Cojo las viandas que muy amablemente me entregan unas señoras del pueblo, acuarius, rodaja de sandía y bocata de chorizo, y me marcho ligera hacia el coche después de despedirme de mis compañeros de club.




Llegué a casa enfadada a tiempo de ver la segunda parte del partido. Y mi enfado no era por lo que me había perdido sino por haber ido a una carrera sin ningún interés y sin ganas de correr. Así que...¿moraleja? Lo que dije al principio..."si hay que ir se va pero ir pa'na es tontería", que luego se pasa hasta por alto la distancia que tiene la carrera.

A pesar de mi experiencia, personal e intransferible, no quisiera terminar sin destacar el bonito recorrido y la buena organización de esta prueba. Hubo hasta paletilla para los ganadores, una de las cuales se llevó mi compi Sole que quedó 3ª en la general y 1ª de su categoría. Enhorabuena.

Da gusto como se desviven en los pueblos cuando organizan estas cosas, sobretodo la sonrisa con la que te entregan el dorsal, con la que te tienden la botella de agua en una avituallamiento, con la que te aplauden un pequeño grupo de personas en una esquina de una calle desierta, con la que te dan el bocata de chorizo a la llegada... En fin, mucha sonrisa para una Pingüina, que aunque de vez en cuando también sonrió, corrió esta carrera como un Pitufo gruñón.



III 100 kms Madrid-Segovia. SEMANA 2/15