"Si no estás empujándote a ti mismo fuera de la zona de la comodidad, si no estás constantemente exigiendo más y más de ti, potenciándote y aprendiendo al tiempo que marchas, estás eligiendo una existencia entumecida. Te estás negando a ti mismo un viaje extraordinario"
Dean Karnazes

Ayer hice un viaje extraordinario, un viaje en el que dentro de mis posibilidades apunté alto...y llegué muy alto. Un viaje en el que estaba dispuesta a empujarme a mi misma fuera de la zona de comodidad. Pero no fue un viaje en solitario, fue un viaje acompañada de un gran amigo al que le debo haberme exigido más y más. Al que le debo la confianza que ni yo misma tenía en mí.


Son las 9:20, faltan apenas 10 minutos para la salida y los nervios se mezclan con sonrisas y olor a reflex. David también está nervioso pero no para de decirme que conseguiré bajar de 1:50, que no lo dude. Yo le sonrío y me callo para mí que esta semana no me he cuidado mucho, que anoche no descansé bien, que no puedo olvidar como sufrí el año pasado en esta misma carrera quedándome a 1 minuto 20 segundos de esa marca y que estoy más nerviosa que en cualquiera de mis otras carreras.

Por fin pasan los 10 interminables minutos y vamos caminando hacia la alfombra de salida. Nos hemos situado cerca del globo de 1:40, queremos salir constantes desde el principio sin los tirones de adelantamientos propios del primer kilómetro. Piso la alfombra, pongo en marcha mi gps y a rodar...

El primer kilómetro lo hacemos rápido, más de lo que yo esperaba (4'54'') y cuando llegamos al segundo (5'04'') una voz en mi interior me dice que le diga a mi liebre que así no puedo ir toda la carrera.

"Ni hablar. ¿No querías correr con el cuchillo entre los dientes? Pues sujétalo fuerte porque tienes que aguantar así 19 kilómetros más" 
(Vaya, olvidaba que también corro con esa otra voz interior endiablada que no ve límites gratuitamente)

Cruzamos la Castellana y llegamos al kilómetro 3 (4'38). No dejo de mirar el reloj, no me creo estos ritmos, no puede ser, pero de pronto veo mis pulsaciones...192.

-¡David, llevo 192 pulsaciones!
- Venga, pues aflojemos hasta que bajen un poco.

Corremos el 4º kilómetro a 5'00'' pelado y vuelvo a mis 160 pulsaciones, algo más normal en carrera, justo en el momento en que comienza la parte dura de esta media casi 5 kilómetros de ligera subida pero constante hasta plaza de Castilla. De pronto pienso que todavía quedan 17 kilómetros de carrera y es muy pronto para esa sensación negativa, muy pronto para que el cansancio se pasee ante mis ojos.

"¡Que cansancio ni que niño muerto! No me seas llorona. ¡Es esfuerzo, es lucha!"
(Sé que ese demonio de voz no se va a callar hasta el final)

Por fin el primer avituallamiento, km 5 (5'18''). David me dice que siga corriendo y va a buscarme una botella de agua. Bebo unos tragos y me la echo por encima. No hace calor, pero me siento asfixiada y más cuando veo a mi alrededor a gente con camisetas de manga larga y mallas de invierno.
Seguimos subiendo. Oigo bomberos. Un incendio??? Con razón voy tan acalorada. Ah, no. Son los bomberos del parque de la calle Santa Engracia. Todos los años sacan un camión a la entrada y salen a animarnos con la sirena y un montón de palmas. ¡Que grandes! Bromean amenazándonos con regarnos con una manguera.

Las sirenas quedan atrás y la cuesta sigue y sigue. No dejo de sentirme cansada. Miro el gps y el km 6 ha caído en 5'25''. Todavía queda subir Bravo Murillo.

- Vamos Yolanda que vas muy bien -me dice mi liebre. 


Foto gentileza de Gacelas de Madrid

No puedo ni contestar. Sé que voy bien de tiempo pero no me siento cómoda. Llevo varios kilómetros con ganas de pedirle a David que aminore el ritmo. Si fueran 10 kms... ¡pero esto es una media, son 21! Aun así sigo tras él sin decir nada. Subimos y subimos. Vamos adelantando gente y eso me reconforta un poco. Caen el km 7 y el km 8 en el mismo tiempo, 5'07''. Sé que apenas queda otro para llegar a la cima del recorrido y trato de darme ánimos con pensamientos positivos. Y cuando llego al km 9 (5'08'') soy consciente de lo mal que estoy corriendo mentalmente. No estoy disfrutando y ese es el mayor de los pecados de una carrera, sobretodo cuando se empieza. No dejo de estudiar cada dificultad del recorrido, de pensar lo que me queda y no puede ser.

"¡No seas novata! Realmente no estas cansada. Llevas un ritmo estupendo, con el pérfil de subida y con pulsaciones más bajas que en algunos de tus entrenamientos!!! ¡No te duele nada así que mueve esas malditas piernas y deja de quejarte!"

Es hora de cambiar el chip. ¿Donde queda eso de correr sonriendo y feliz? Acabe como acabe este viaje tengo que disfrutar. Miro al frente y me concentro en la música que llevo en uno de mis auriculares, ¡¡¡¡suena Titanium de David Guetta!!! ¿Casualidad? ¡No creo en casualidades! es hora de disfrutar. Sonrió por dentro y acelero el ritmo. Llega el km 10 (4'43''), segundo avituallamiento, bebo agua, me la vuelvo a echar por encima y me tomo un gel. El kilómetro 11 con algún repecho cae en 5'11''.

Llegan las bajadas, me dejo caer y aparece el efecto del gel... tendrá algo de placebo pero a mí estos potingues me dan poderes. Y bajo el poder del gel me lanzo en los siguientes kilómetros. David ya no tira de mí. Ahora le sigo. Mis piernas me llevan. Las siento frescas. Ya no pienso en números, sé que llevo buen ritmo y me digo a mi misma que me sobran fuerzas...(5'01''-4'41''-4'50''-4'47'') Después del último avituallamiento empiezo a notar cansancio y una ligera molestia en el aductor derecho...y esta vez es real. Mi respiración me delata y supongo que mi cara porque David no deja de girarse y darme ánimos diciéndome que lo estoy haciendo muy bien. A pesar de ello el ritmo no decae y pasamos el km 16 en 4'52''.

Y por fin Menendez Pelayo, mucha gente se agolpa a los lados y no para de animar. Esto siempre me emociona y con emoción voy llegando donde sé que están mis amigos esperándome. Pero no los veo, aminoro la velocidad, no quiero pasármelos y quiero agradecerles que estén ahí de la única manera que puedo en estos momentos, con una sonrisa. Sigo sin verles y un nudo de desilusión me sube a la garganta. De pronto me doy cuenta que les dije que pasaría por allí a partir de las 11 y son en ese momento las 11!!!!, no me esperaba ir tan bien. Quizá se hayan retrasado... ¡Pero no! ¡Ahí veo una cara conocida, Alberto!



Contenta de haber visto por lo menos a uno completo el km 17 en 4'45'' y el km 18 en 4'31''.
Voy reventada y a la vez felizmente sorprendida de mis tiempos y soy consciente de lo diferente que es correr con una buena actitud. Pero David me devuelve a la realidad.

- Venga Yolanda, ahora hay que correr con cabeza. Lo que viene ahora se corre con cabeza. ya no queda nada.

¿Que viene ahora???? De pronto caigo en la cuenta, al terminar la av/ Reina Cristina empieza lo bueno de verdad. Llegan Alfonso XII y O'Donell, y no es que estos señores se hayan levantado de su tumba, es peor!!! Mucho peor!!! Llegan 2 kilómetros de subida. Ahora que las piernas me piden ya descanso, me piden que baje el ritmo, ahora que cada vez me cuesta más moverlas... De nuevo vuelvo a los números, a los parciales que he hecho anteriormente, trato de calcular si llevo margen para bajar la velocidad como sé que inevitablemente me va a pasar en esta cuesta que ahora me parece tan tremenda. Resoplo. Me seco el sudor de la frente. No estoy para cálculos. Y empieza la subida...

"¿No has oido a tu liebre? Déjate de matemáticas. El tiempo de estrategias ya pasó. Es hora de usar ese cuchillo que llevas entre los dientes. Es hora de luchar."

Y empiezo a luchar, no sé como, pero empiezo a subir con todas mis ganas. Adelantando a algún corredor al que la cuesta devora, con la vista al frente y concentrada, llego al km 19. Y continúo, y en mi MP3 suena "Girl Gone Wild" del último disco de Madonna, y de nuevo vuelvo a dudar de las casualidades, me trae recuerdos y llego al 20 agotada pero sonriéndome por dentro.

Foto del album de  J A


- Vamos, estás haciendo un carrerón, solo te queda el último kilómetro. Entra en el Retiro con todas tus fuerzas. Ya no pienses, solo corre... corre y corre...Corre y disfruta. 


Foto de de Sebastian Navarrete 


Y entramos en el Retiro y veo a mucha gente animando, y el vello se me pone de punta. La organización obliga a David a salirse por un lateral, va sin dorsal.

- ¡Venga que lo tienes! Ahora tu sola!!!!

Y empiezo a esprintar. 

Foto de Little Saltamontes
Mi cara es un despropósito pero estaba a lo que estaba y no era momento de florituras para posar.

No se de donde me llegan las fuerzas pero corro y corro. Y oigo voces de ánimo y adelanto corredores. Solo quedan 500 metros. 500 escasos metros para que acabe mi viaje. Oigo una voz desde el público, "¡¡¡¡Vamos Yolanda!!!" este año sé de quien viene (gracias Jose). El speaker de la carrera anuncia que el crono va a llegar a 1:50:00. Durante un brevísimo instante el miedo se apodera de mí. No puede ser, me voy a quedar a las puertas. Y corro más y más... Pero de pronto recuerdo que tardé unos minutos en pasar por la alfombra de salida, que mi tiempo neto está por debajo de 1:50:00. ¡¡¡¡Que lo he conseguido!!! ¡¡¡Que soy sub 1:50!!! Y cruzo la meta levantando el brazo y apretando los dientes con un último kilómetro en 4'27''.




Detengo mi gps y continúo andando. No quiero mirar todavía mi tiempo. Quiero salir de aquí, encontrar a mi amigo y pegarle un abrazo. Sin él no lo hubiera conseguido. Si no hubiera estado ahí no habría llevado el endiablado ritmo que he llevado. 

Por fin le veo y le abrazo agradecida y emocionada.

- ¿Que tiempo has hecho?
- Te estaba esperando para verlo. 

Levanto el gps, pulso el botón que muestra el campo de tiempo y.... 01:46:40!!!!!!! No puede ser!!!! 01:46:40!!!! 


Ni en mis mejores sueños la noche anterior cuando tanto me costó dormir hubiera imaginado esta marca. 
MMP en una media de la que creí que esperaba mucho y en la que me he encontrado con más. Un viaje extraordinario que me da una confianza increíble para enfrentar las tres semanas que quedan hasta la maratón y sobretodo, para ese gran día. 

Una vez publicada la clasificación se confirma el tiempo de mi gps: 01:46:40, puesto en la general 5.350 de 13.733 llegados a meta, puesto de mi categoría 87.




Ya camino de la salida del parque me encontré con otra alegría, Tania, a la que salude todavía enajenada por las endorfinas y el crono. Me preguntó, ¿que tal? y yo solo acerté a decirle...."En el puto cielo". 
No suelo ser así de mal hablada y espero que me disculpe pero...hay sensaciones en determinados momentos que no encuentran otras palabras.

¿Existe  mejor celebración que una cerveza con los amigos?