Cuando comencé a correr en el 2006 y vi que a pesar del sufrimiento este deporte tenía sus recompensas, no me propuse llegar a ser una gran corredora, ni conseguir grandes marcas, ni siquiera correr un maratón, me propuse algo muy simple, llegara donde llegara, hacerlo siempre porque me divierte y correr mientras me haga feliz... y la VI Media Maratón de Mérida ha sido una de las carreras donde más feliz he corrido.


La mañana del domingo amanece menos nublada de lo que esperaba pero con una temperatura que promete ser bastante buena dada la hora a la que dan la salida, las 11:00. Estoy nerviosa como de costumbre pero concentrada. Son las 10:30 y ya estoy en las inmediaciones de la salida con mi amiga Laura que me acompaña haciendo algunas fotos. 

Se que por aquí debe andar Miguel, y justo cuando rodeada de un montón de corredores empiezo a dudar que lo vaya a reconocer, aparece con su familia. Es curioso como los blogueros a pesar de no habernos visto nunca, cuando lo hacemos por primera vez es como si ya nos conociéramos. Me da mucha alegría, y es envidiable la buena forma en la que está después de solo 15 días del Maraton de Sevilla. (Acabo de echarle el ojo a su crónica y ya he visto su tiempo, lo dicho envidiable)

Una vez nos hemos despedido me marcho a calentar. El haber visto a Miguel me hace recordar el referendum improvisado de comentarios, que por cierto aprovecho para agradecer, que se montó en mi anterior entrada en cuanto a que ritmo seguir. Sigo sin saberlo pero aunque hubo todo tipo de opiniones, me han ayudado a tener dos cosas claras: mi guerra es el maratón del 22 de abril, no puedo perder la cabeza buscando una marca, y tiene que servirme como test de mi estado de forma, si me quemo mucho no me servirá.



A las 11:00 dan la salida. Tras pisar la alfombra de control comienzo a correr buscando un ritmo cómodo. Me concentro en mi música y caen los 2 primeros kilómetros. El gps me marca 5'18'' en ambos. Me sorprende, me siento a gusto corriendo así y no pensaba que ese fuera mi ritmo cómodo pero decido bajar un poco, no confío en poder mantenerlo el resto de la carrera. Camino del km 3 me alcanzan Pablo y Teresa, dos corredores madrileños que al ver mi camiseta de una carrera de Madrid me saludan. Entablamos conversación y me preguntan que tiempo pienso hacer. Me aventuro a decirles que me gustaría bajar de 1:55 y como Teresa está corriendo su primera Media y es lo que busca, continuamos juntos la carrera. Cuando me quiero dar cuenta ya hemos llegado al km 5 corriendo por debajo de 5'30'' (27'09''). Me siento muy fresca para ir a este ritmo y me desconcierta, no me esperaba estas sensaciones, adaptándome perfectamente al perfil y recuperando como nunca después de las pequeñas subidas, y aunque tengo momentos de duda decido seguir así hasta el km 10 y chequear allí mi estado. 

Los kilómetros van pasando (5'21''-5'14''-5'29'') y por fin veo a lo lejos mi primer punto de apoyo psicológico, Laura de nuevo que me espera cámara en mano para inmortalizar el momento. 


Me da tanta alegría que me marco un pequeño sprint hacia ella sonriendo y con un buen subidon atravieso el km 9 (5'10'') y el km 10 (5'29). He llegado casi a la mitad de la carrera en perfectas condiciones, bebiendo en todos los avituallamientos religiosamente y sin perder la concentración ni el ánimo. Está claro, el dedo del emperador mira hacia arriba, hay que seguir así hasta el 15... (5'22''-5'01''-5'17''-5'23''-5'15'') Llego al avituallamiento del km 15 y allí es cuando me noto cansada. Recuerdo que no he usado todavía el gel, cojo una botella de agua, ando unos metros mientras me lo tomo y reanudo la marcha. Una bajada me ayuda a recuperar y más adelante enfilo el Puente Romano adelantando a gente con el cansancio de antes olvidado.


De pronto recuerdo quien me puede estar esperando al final...


Efectivamente, allí están: Laura, Pedro, Chus, Santi, Ana y Alberto. No tengo buenos amigos, tengo extraordinarios amigos que se han puesto camisetas serigrafiadas y que montando un alegre escándalo me animan desde el fondo. ¡¡¡Choque de manos  que se merece la afición!!! 


Es tal la alegría que me ha dado verles que sin darme cuenta subo el ritmo (5'04-5'05'') llegando por fin al momento de la verdad, km 18 Avenida Lusitania, la temida cuesta del recorrido. Una cuesta larga que pone a prueba a más de uno y más de una y que yo me propongo controlar de principio a fin sin bajar a penas el ritmo y sin desfondarme. Me pongo en modo Pingüina y con pasito corto, preciso y constante voy subiéndola. Teresa y Pablo que hasta ese momento iban cerca de mí tiran delante. Ella va increíblemente fresca, le auguro una excelente carrera y les digo que tiren cuando miran hacia atrás. Se alejan y yo a lo mío. Llego al final de la cuesta algo reventada, con las piernas cargadas y las pulsaciones altas pero ya no hay marcha atrás, ahora es el momento de rematar bien la jugada. Termino el kilómetro 18 en 5'23'' y me adentro en las calles empedradas del centro de Mérida, km 19 en un idéntico 5'23'', para llegar al escenario que como buena gladiatrix esperaba: el Anfiteatro Romano. Lo cruzo, no sin alguna dificultad, la calzada de piedras, una brusca bajada de tierra  y una corta y fuerte subida, pero salgo de allí espada en alto, km 20 (5'23'') dispuesta a acabar esto como se merece... Acelero todo lo que puedo, adelanto corredores, vuelvo a ver a mis amigos animándome, doblo un par de calles y llego a meta con un soprendente último kilómetro en 4'41''!!!!

Al final el gps me marca 01:51:33, que la clasificación afina porque lo encendí unos segundos tarde. He corrido toda la carrera bastante constante y pensando en lo que hacía y lo que tenía por delante, muy por encima del ritmo que esperaba y sin exprimirme al 100%... yo creo que no se puede pedir más a mi primer test premaratoniano. ¡Y encima divirtiéndome!


Clasificación




No quiero dejar pasar la ocasión para resaltar el buen trabajo y la organización que hay detrás de esta carrera limitada a 1000 corredores, con más de 200 voluntarios, 4 puestos de avituallamientos, 3 de esponjas, 5 puestos médicos y un bonito recorrido por la zona monumental de Mérida. Para mí, una prueba muy recomendable.