En septiembre del año 2000, en las excavaciones del anfiteatro romano de Southwark (Londres), un grupo de arqueologos descubre la tumba de un supuesto gladiador del siglo I d.C. Tras su estudio, el descubrimiento pasó de extraordinario a sorprendente, los restos eran los de una mujer.

En contra de la creencia popular, los gladiadores de la antigua Roma no sólo eran del sexo masculino, también existían mujeres gladiadoras: gladiatrix.  La documentación que hay al respecto es escasa o casi nula pero hay un dato bastante esclarecedor, una prohibición. Si en el 200 d.C. el Emperador Septimius Severus proclamó un edicto prohibiendo a las mujeres luchar como gladiadoras, es que era algo frecuente.


Sean de un sexo u otro, el caso es que imagino que estos luchadores y luchadoras saltarían a la arena con más miedo que vergüenza al tenerse que jugar literalmente la vida. Y no sé si en estos casos cabía la posibilidad de una estrategia, porque está claro que cualquier cosa podía suceder.

Pues bien, yo hoy me siento gladiadora también con más miedo que vergüenza y sin ninguna estrategia clara a la que agarrarme.



El próximo domingo correré en la VI Media Maratón de Mérida. Me cuelgo el dorsal después de muchos meses de sequía, desde los 100 km Madrid-Segovia, que son otra historia. Mis entrenamientos de las ultimas semanas me han demostrado que voy mejorando pero ando lejos de como estaba el año pasado por estas fechas, y lo que es peor no me dan ninguna pista de como puedo enfrentarme a esta carrera. ¡Vamos, ni puñetera idea! 

Ahora es cuando la vocecita de mi buena conciencia me dice: "No importa, tómatela como un rodaje largo tranquilo, disfruta el recorrido por las calles de esa bonita ciudad"

"¡Y una leche! (está claro que quien habla ahora es mi mala, malísima conciencia) ¡No te vas hasta Mérida para cochinear por sus calles! ¡Coño que te van a dejar correr hasta por la arena del anfiteatro! Para eso te quedas en tu carril-bici en Madrid y te dejas de historias. ¡A Mérida vas a correr de verdad!"

Vale, de acuerdo. Hasta ahí le doy la razón a mi devil's mind, pero... ¿Qué carajo es en estos momentos para mí, correr de verdad? Solo se me ocurren tres posibilidades:

A - Correr en automático con ritmo algo más rápido que mis rodajes largos (5'40''/km).
B - Correr reservona hasta la mitad (5'50''/km) y en el km 10 sacar el tridente y  apartar fieras (5'30''/km).
C - Correr como si no hubiera un mañana, ni fieras, ni pulsaciones, ni ostias (perdon por el taco, pero estoy en modo gladiadora y no me las imagino hablando finamente) (< 5'30''/km)

Con la posibilidad A llegaré a meta diciendo "seguro que podía haberlo hecho mejor", con la B "y si no hubiera reservado hasta el 10...¿lo habría hecho mejor?" y con la C "¿ésta era la mejor forma de hacerlo?"


Agradecimiento especial a Brian por este montaje



En fin, que ya se verá, porque como dijo el filósofo romano Séneca:


Gladiator in arena consilium capit 
(El gladiador toma su decisión en la arena)