Después de algo más de dos meses alejada de mis zapatillas, no sabía como enfrentarme al recuadro en blanco de "entrada nueva" cuando he abierto hoy mi blog. He quitado algunas telarañas y redecorado el lugar pero el recuadro en blanco me seguía señalando por mi ausencia. Más aun cuando no hay crónicas de carreras ni entrenamientos aventureros que relatar. Han sido unos meses de absoluto parón. Un buen día la máquina se detuvo y fue imposible arrancarla. El motor estaba en su sitio y funcionando perfectamente, los neumáticos recien cambiados y el depósito lleno pero... faltaba la chispa de encendido. No hubo manera. Se acabó la ilusión y más por correr. Y fueron pasando los días y ya se sabe con este deporte...es muy agradecido, pero solo si eres constante, si no... te va dejando en la cuneta hasta que un buen día te preguntas ¿como es posible que yo corriera esa distancia? ¿y como podía correr esa distancia en ese tiempo? Incluso empiezas a poner cara rara cuando la gente te pregunta cual va a ser tu próxima carrera. ¿Carrera? ¿A mi edad ponerme a estudiar? Y lo que es peor, el cajón dedicado exclusivamente a calcetines de deporte y el número de camisetas técnicas de correr que ocupa casi toda una balda en el armario ya no tienen sentido, la báscula va camino de mosquearse y las tentaciones gastronómicas hipercalóricas se cuelan en la cesta de la compra. Pero lo que realmente ya es alarmante es cuando vas al Decathlon y no te compras nada!!!!!



Esto había que pararlo de algun modo antes de que fuera demasiado tarde, así que aprovechando el cambio de año y la lista de propósitos y despropósitos de rigor, aqui estoy otra vez. ¡Voila! Menos veloz pero Pingüina al fin y al cabo, y tratando de mantener la cabeza en su sitio. Ya tengo reto, pues sin metas tirar de mi cuerpo sería tarea imposible, pero eso lo dejaremos para otra entrada...

Ahora espero ponerme al día con la blogosfera y poder seguir compartiendo experiencias y aventuras.

Ah, y como no....  ¡¡¡¡Feliz año 2012 a todos y todas!!!!