Aporte de magnesio, porque y para que.
El pasado verano, durante mi preparación para la carrera de los 100 kms Madrid-Segovia, estuve tomando algunos suplementos y entre ellos magnesio, que también alargué durante una semana después para ayudar con la recuperación.
El magnesio es uno de los minerales esenciales de nuestro organismo y además de ser fundamental para el buen funcionamiento de nuestro cerebro, también interviene en procesos importantes como la asimilación del calcio y la activación del sistema muscular.
Y para que quede clara su importancia, no hay más que empezar a enumerar la lista de efectos que puede tener en nuestro organismo su carencia: fatiga, debilidad muscular, calambres...
Así que por lo que se ve, es fundamental estar bien surtido de magnesio si somos deportistas.
En teoría, como casi siempre se dice, con una dieta equilibrada deberiamos tener el aporte que nuestro cuerpo necesita, pero hay determinados momentos en los que un aporte extra no viene mal, tal y como me confirmó mi farmaceutica cuando le comenté mi actividad deportiva, osea periodos de sobreesfuerzo o cuando personas activas que practican deporte con asiduidad quieren mejorar su estado físico de cara a un buen rendimiento. También me comentó que sabía de gente que tenía lesiones que habían cursado una mejora en la recuperación a partir del aporte de magnesio.
Yo lo estuve tomando en pastillas efervescentes, de la marca Aquilea. Hay dos tipos de presentaciones, una la normal de magnesio con sabor limón, y otra con sabor naranja que además lleva un aporte de potasio, que en época de verano, donde sudamos más y tenemos que tener más cuidado con este mineral para evitar los daños de la deshidratación, nunca está de más. Yo opté por este segundo formato.
Aquí queda, para compartir un elemento más de mi botica particular.
I Canicross solidario en Rivas-Vaciamadrid
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| (c) Seles |
Pues dicho y hecho. No hizo falta esperar mucho para estrenarme en un canicross esta temporada. El pasado domingo se celebró el primer canicross solidario en Rivas-Vaciamadrid y Lola y yo no quisimos perdérnoslo. Se trataba de una carrera cuya recaudación ha ido destinada a la asociación de padres de niños con cancer ASION. El recorrido previsto era de 5,2 kms (segun mi GPS fueron 5,6) por el parque forestal Mazalmadrit y aunque la temperatura esa mañana no era del agrado de mi compi canina (demasiado calor para una chatina como ella), allá que nos fuimos para probarnos. Además teniamos un ingrediente más para animar la mañana, el debut de dos equipos Caprus canicrosseros: Pepe y Luna, y Carlos y Ness. En cuanto llegue al lugar de la cita allí estaban con caras felices. Pepe algo nerviosillo pero con el brillo de la ilusión del primer canicross en sus ojos.
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| Pepe y Luna (c) Asociacion Infantil Oncológica de la comunidad de Madrid |
Después del control veterianario, recogida de dorsales y compadreo con la gente... llego la hora.
A las 10:00 en punto, como un reloj, estábamos Lola y yo en la linea de salida, dando saltos y ladrando ella, yo tratando de sugetarla, y entonces.... la primera en la frente. Por un problema ajeno a la organización, de raza bulldog francés, y nombre Carla, que andaba suelta por el parque, se retrasaba la salida un cuarto de hora. Y aunque15 minutos para dueños o dueñas de perros tranquilos y sosegados no suponga gran cosa, para mí, que tengo a una diablillo deseosa de correr, que salta como una condenada, con la fuerza de un caballo y las ganas de un potro desbocado, me supuso un esfuerzo extra, un desgaste de nervios y al día siguiente una leve lumbalgia. Pero es lo que tiene compartir esta aficción con ella, que luego un par de lametones suyos no me hacen olvidar el dolor pero me lo compensan.
Y volviendo a la carrera, por fin dieron la salida, y tan despistadas nos pilló que casi acabamos saliendo de las últimas. Y corre que te corre en seguida nos pusimos con la lengua fuera a tratar de arrebatar posiciones. Y alguna arrebatamos pero poco duró la cosa, hacía demasiado calor y no tardé en darme cuenta de que no era día de buena faena. Lola tiraba a trompicones y en las cuestas arriba trotaba casi a mi paso mirándome de vez en cuando como si quisiera preguntar donde estaba el charco más próximo para tirarse de cabeza.
Alcanzamos a Pepe y a Luna, y fuimos juntos durante casi todo el recorrido. Fue estupendo compartir trayecto y ánimos perrunos varios a esa estupenda compañera que tiene. Con lo pequeña que es y como va de concentrada y tirando la jodía. Hizo una carrera estupenda, y encima era la primera vez... Luna promete!!!!
En el kilómetro 4 llegó un auténtico oasis para Lola... el avituallamiento... con un barreño enorme lleno de agua para los perretes!!!! Allá que se fue casi de cabeza a beber. Y como una rosa fresca ella, yo como un clavel, nos pusimos de nuevo en carrera. Unos cuantos repechos, una curva a la derecha, otra a la izquierda, un kilómetro más y de repente noto como tira enfilada aumentando el ritmo de carrera. Y es que en cuanto nos acercamos a menos de un kilómetro de la meta, supongo que al oir a lo lejos al speaker y la música (yo no oigo nada, para eso es ella perra y yo una simple humana) Lola siempre se anima y me hace aumentar el ritmo para entrar en meta como dos liebres.
Al final un tiempo bastante mediocre pero suficiente para el calor que hacía, algo más de 32 minutos segun mi GPS, pero como siempre, disfrutando de una carrera con mi Lola y con un montón de buenos amigos. Ah, y de las cervezas de después.
La fórmula 1 del canicross
El pasado sábado acudí a un entrenamiento organizado por mi club de canicross Correcaninos, y al que estaban invitados también los miembros de la sección de canicross del Club Atletismo Caprus. Hacía ya unos cuantos meses que Lola y yo no corríamos juntas, desde la primavera, y casi había olvidado lo que es correr con ella. Dicen que una imagen vale más que mil palabras pero como no tengo imagen me conformo con los parciales del entrenamiento:
4:21 - 4:18 - 4:44 - 5:19 - 5:09 - 6:13
Como si de un bólido se tratara, Lola me arrastró literalmente por el camino, sobretodo los tres primeros kilómetros y me llevó a sensaciones de velocidad que ya no recordaba. Por supuesto mi cuerpo tampoco, así que los dos días siguientes me han dolido hasta las pestañas, ¡pero que me quiten lo bailao! Tengo a mi lado la fórmula magistral y mágica para volar en zapatillas, la Fórmula 1, y se llama Lola.
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Como si de un bólido se tratara, Lola me arrastró literalmente por el camino, sobretodo los tres primeros kilómetros y me llevó a sensaciones de velocidad que ya no recordaba. Por supuesto mi cuerpo tampoco, así que los dos días siguientes me han dolido hasta las pestañas, ¡pero que me quiten lo bailao! Tengo a mi lado la fórmula magistral y mágica para volar en zapatillas, la Fórmula 1, y se llama Lola.
La temporada de competiciones de canicross empezo hace un mes y todavía no nos hemos estrenado, pero eso se arregla facilmente. Un fin de semana de estos calentamos los motores y salimos disparadas.
Vuelta al ruedo y sin rumbo fijo
Llegó la hora de volver a mis rutinas. Después de unas merecidas vacaciones que me han tenido alejada de algunos lugares, esta semana llegó el momento de volver a calzarme las zapatillas y comprobar que lo de correr no se olvida tan facilmente.
Hacia mucho tiempo, quizás más de un año, que no permanecía tantos días seguidos sin correr. Desde que acabé los 100 kms, el día 18 de septiembre, hasta ayer, 3 de octubre. No son muchos, pero sí los suficientes para oxigenarme y recuperar cuerpo y mente.Quizás más de lo segundo. Porque el final de mi aventura me desgastó más psicológicamente que físicamente. Los dolores desaparecieron completamente al tercer día pero el poso de melancolía y tristeza que aparecio, tardó algo más. Supongo que será normal que después de varios meses dedicando todas mis ilusiones a algo, cuando ese algo pasa queda una especie de vacio y de... ¿Y ahora que?
Pues ahora... ¡continuar! ¿Que es si no la vida?
Ya hay voces que me incitan a buscarme nuevos retos, pero también hay una dentro de mi que me dice que espere, que me tome lo que queda del año con calma, que siga corriendo sin planes específicos, tratando de conservar la forma e incluso darle algo más de velocidad a mis patitas, que disfrute de alguna carrera popular, que vuelva a correr alguna de canicross... pero que me deje de rollos "a ver si lo consigo" hasta el próximo año. ¿Será también que los 100 kms le han puesto templanza a mis bambas? Mmmm... ¡Nunca se sabe!
Como vuelta a los ruedos, ayer tocó un rodaje cortito pero ligero para recordarle a mi cuerpo lo que es correr apretando un pelín. Que eso de los ritmos ultra-pocilgueros de 7'/km hay que irlo olvidando. Así que 5 kms a 5'33/km.
¿Sensación? Pues... ¿cual va a ser? La sensación de ir cansada, echando medio higadillo en el ultimo kilómetro (5'10/km) pero con la alegría de volver al coso y llenar mis zapatillas de polvo.
Mil perdones por desengancharme de vuestros blogs, pero echando leches me pongo las pilas y en menos de lo que tardo en hacer 100 kms me entero de todo, todito, je,je
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