En bici por Madrid Rio

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Ayer me tocó la tirada larga de la semana, 15 kilómetros que me dejaron bastante cansada, así que hoy tocaba algo más tranquilito, rodar un poco con la bici. Además tenía una excusa estupenda, estrenar el portabicis para el coche que me compré hace unos días. Se trata del modelo que va sujeto al portón trasero y que aprovecho para recomendar. Un buen invento para dejar de manchar el coche por dentro y que permite llevar hasta tres bicis.  (Modelo Rider Plus del Decathlon)



Asíque quedé esta mañana en Madrid con un amigo y nos hemos dado un buen paseo por Madrid Rio, la megaobra del Sr. Gallardón y estratégico as en la manga que se ha sacado de cara a las elecciones del próximo 22 de mayo. He de reconocer que me ha maravillado, y eso que el día tristemente nublado de hoy no acompañaba mucho, pero cuesta imaginar que hace unos años allí había varios carriles de M-30 atestados de coches, y ahora hay un amplio paseo peatonal y para bicis, con muchos árboles, fuentes, columpios de los que en mi infancia no había en los parques, modernos puentes... y lo que es mejor, agua corriendo por el Manzanres!!! En definitiva un paseo que ronda los 5 kilómetros, que se puede recorrer por ambos márgenes del rio, y que mi amigo y yo hemos ampliado llegando hasta el Parque del Manzanres. Nos han salido un total de unos 18 kilómetros.





Un sitio muy recomendable para los madrileños y madrileñas, o todos aquellos y aquellas que visiten la capital y que quieran descubrir un nuevo Madrid, porque a mí es lo que me ha parecido, estar paseando por una ciudad completamente distinta, con la imagen de algunos de nuestros monumentos desde un punto de vista totalmente nuevo y un ambiente muy agradable: patinadores, gente con bici, corriendo, paseando con sus perretes...

La llamada del crotoreo

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Recientemente he descubierto un nuevo nido de cigüeñas blancas. En mi pueblo estas estilizadas bellezas aladas ya forman parte del paisaje. El embalse de Santillana siempre ha sido centro de reunión y parada obligatoria de numerosas aves en sus vuelos migratorios, pero desde que sus hábitos estan cambiando, muchas de las cigüeñas que hacen escala en esta parte de la península, acaban quedandose y estableciendo su nido aquí. Así que en los últimos años, ellas también han tenido su burbuja inmobiliaria y se han hacinado en el campanario de la iglesia hasta que el peligro de  abrirle la cabeza a algun viandante con uno de sus nidos si cae, las ha hecho anidar en sitios insospechados y repartirse por el resto del pueblo. 

 (c) Tabaré

El lunes cuando salí por la mañana con mi perra Lola, a dar nuestro paseo habitual por la ribera del rio, escuché muy cerca de mi casa ese extraño sonido de golpeteo de picos que de tanto oir por estos lares, reconozco que me encanta y me relaja. Y cual no sería mi sorpresa cuando descubro a los nuevos inquilinos de mi calle en un arbol cerca de mi portal. Una pareja de cigüeñas que a juzgar por el crotoreo que se traían entre manos y la extraña danza de cuellos retorcidos que practicaban, se encontraban en pleno apasionado romance. Y crotoreo va y crotoreo viene acabaron hipnotizándome y convenciéndome de que el día tan bonito que hacía no se podía desperdiciar, así que todavía con pereza en el cuerpo (la semana santa ha sido una auténtica penitencia, debo ser muy pecadora), me subí la Camorza haciendo piernas unos 3 kilómetros y luego a rodar 6 kilómetros hasta el embalse a ritmo ligero. Y tan ligero, que no se si mis amigas las cigüeñas me dieron alas (más que nada por eso de ser ave yo también, menuda, pero ave al fin y al cabo), pero el caso es que me salió a un ritmo de 4'54''. ¡Vamos, que casi crotoreo y todo!

Y continuando con la inercia de un buen rodaje como el del lunes, pero algo más tranquilita, que no es cuestión de despeinarse todos los días, hoy me he desayunado 10 kilómetros a 5'30''. Y por supuesto, escuchando a mis amigas las cigüeñas al pasar por la iglesia.


Se dice, se cuenta, se rumorea acerca de las cigüeñas que:

- Es un ave muy grande; una cigüeña adulta puede alcanzar una altura de 100-125 centímetros, con una envergadura alar que puede alcanzar los 2 metros, y un peso de 2,3-4,5 kg

- El pico, desde que nacen hasta que son adultas, es negro.

- La población mundial se estima en unas 230.000 parejas.

- Emiten un característico sonido rítmico a modo de claqueo con el pico y echándose hacia atrás, se llama crotorar, aunque en algunos sitios es conocido como "majar el ajo". Utilizan este sonido en el cortejo y para saludarse entre cigüeñas adultas.

- La cigüeña que emigra, siempre vuelve al mismo nido, con lo que cada año se hace más grande.

- En la cultura occidental, la cigüeña blanca es un símbolo de maternidad. En la época victoriana, los detalles de reproducción humana eran difíciles de enfocar, sobre todo en respuesta a la pregunta: "¿De dónde vengo?", realizada por niños pequeños, en su curiosidad. "La cigüeña te trajo a nosotros" fue la táctica utilizada por los padres para evitar la discusión de temas de sexo. Esta costumbre se deriva de una antigua superstición popular, que planteaba que las cigüeñas eran precursores de felicidad y prosperidad, y, posiblemente, de la costumbre de algunas cigüeñas de anidar en la cima de las chimeneas, por donde resulta fácil imaginar que la cigüeña dejaría caer al bebé.

20 kilómetros, pedaladas de aire fresco

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La luz, através de la persiana, los párpados oxidados, la almohada pegada a mi cara, el suelo que soporta mi peso, el peso de mis pasos dormidos, el agua que moja mi cansancio, el espejo que devuelve la mirada, mirada que no devuelve. El calendario en la pared de la cocina, almanaque que colecciona muescas, muescas de ilusiones, y también de desilusiones. El té humeando en la taza, la taza sugentando mi mano. Último sorbo, promesa rota de nuevas energías. El reloj que amanece y amenza con pararse, pararse si yo me paro. El casco de la bici en el taburete, ¿una propuesta? No, una escusa. Escusa para engañar al reloj, y tal vez, solo tal vez, al repertorio de las horas de este día, para que llegue la noche, para que pase otro día.

No siempre se tiene lo que hay que tener para salir a correr, así que me he subido a Casimira y pedaleando, pedaleando, esta mañana he rodado 20 kilómetros por el carril bici de Soto a Colmenar. El aire me ha lavado un poco las ideas, sólo un poco pero suficiente, y supongo que mañana será otro día.

10 Km Madrid, luchando contra el fantasma del 50

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Como ya anuncié con anterioridad esta carrera iba a ser el escenario ideal para declararle la guerra al fantasma del 50. Por estas fechas, hace ya cinco años que empecé a correr, con muchos altibajos y alguna pequeña temporada sin mover un dedo por lesiones, pero al fin y al cabo tal y como reza el calendario, 5 años.
El fantasma del 55, con un poco de tesón y compitiendo con más corazón que cabeza, fue fácil de vencer a los pocos meses de empezar. En cambio el del 50 ya es un señor fantasma. Durante medio lustro se ha reido de mí mientras cruzaba la meta sabiendo que me tenía bastantes metros atrás. Pero este domingo había que intentarlo de verdad.

La mañana amaneció pronto para muchos corredores. Despertador sonando a las 5:30 un domingo!!!! Que poco cuesta despertarse cuando es para hacer algo que nos gusta y que estábamos esperando.
A las 7:45 el coche ya estaba aparcado cerca de El Retiro y junto con mis amigos, Pedro, Patricia, Francisco, Fátima y Luis cruzamos trotando el parque para ir calentando camino de el Paseo de Recoletos.

Foto cortesía de Luis
Al acercarnos a Cibeles nos separamos por unos momentos para acercarme a conocer a algun@s blogueros. Yo esperaba encontrar un grupillo en el punto acordado para la quedada, pero cual no sería mis sorpresa cuando al llegar descubro una marea humana de gente saludándose, un montón de grupos donde reinan las sonrisas, los abrazos y los buenos deseos para la carrera que va acontecer. Empiezo a pensar que no va a ser fácil, abro bien los ojos y trato de descubrir alguna cara conocida cuando oigo mi nombre ¡Yolandaaaa! ¡Es Jan y su eterna sonrisa! ¡Que alegría! Y luego llegan más caras conocidas-desconocidos a los que tengo la oportunidad de conocer: Sonia, Pepemillas, Jaime Navarrete, Jaal, Charli, Raquel, Celina, Pegasus... y que me perdone alguno si me olvido de alguien. Pena de tiempo y de nervios, espero tener otra oportunidad para compartir algunas palabras más con vosotros.


8:15, hora de reencontrarme con mis amigos. Café rápido y supercaro en el Cafe Gijón, visita al baño (sorprendentemente solo había cola en el de hombres!!! era el comentario de todas las chicas que entrábamo al nuestro), sesión de fotos en la calle y a buscar un buen sitio en la salida. Si quería declararle la guerra al fantasma del 50 tenía que situarme bien


8:55 El fantasma empieza a aullar y me sonrie mientras un cosquilleo me recorre el estómago. A estas alturas de la partida no hace falta mucha calculadora para saber que si quiero dejar atrás al fantasma tengo que lograr un ritmo medio de 5 min el kilómetro. Mi liebre me recuerda que hay que llegar a Concha Espina sin bajar de ese ritmo, que si lo logro, el resto estrá chupado.

9:00 El cronómetro se pone en marcha, salimos echando leches y cruzamos el portalón. Es la carrera en la que menos he tardado en pasar por la alfombra de salida. Enciendo mi GPS y la Pz de Colón es nuestra, y después de ella la Castellana. Ayyyyy, como engaña la jodía cuando vamos en coche, parece llana pero mis piernas dan fe de que no desde el primer kilómetro.

Km 1 en 05'05'', el fantasma me lleva unos metros, son pocos pero su sonrisa me provoca, no puedo darle tregua ni uno más. Aprieto ligeramente el paso, mi liebre lo aprieta más, uf, demasiado, no quiero empezar a quemarme, me mantengo y alcanzo Nuevos Ministerios (Km 2) en 4'53'', ahora soy yo la que le sonrie. Mi liebre sigue tirando, sigue siendo demasiado, no puedo alcanzarle, no debo, conozco mi ritmo. Se aleja junto con dos de mis amigos (Luis y Francisco). Les pierdo entre tanta gente. Decido concentrarme en mi carrera y mi duelo con el fantasma.

Veo el Bernabeu a lo lejos. Km 3 en 5'06''. Las cuentas no me salen de momento pero es pronto para tirar la toalla. Empezamos a rodear el estadio, se acerca el punto en el que los maratonianos y maratonianas se separarán de nosotros. Oigo aplausos, es por ellos, su gran gesta no ha hecho más que empezar, yo también aplaudo y cierta emoción me recorre. A mi alrededor el resto de corredores tambien aplauden. Nos separamos. ¡Buen viaje amigos! Cuando vuelvo a concentrarme en mi recorrido veo que unos metros delante de mí un corredor cae rodando por el suelo. Otro chico y yo nos paramos. ¿Estás bien? Parece aturdido. La gente pasa. ¿Estás bien? Le vuelvo a repetir. Por fin me mira. Sí, seguir, no pasa nada. Me sonrie. Continuo corriendo. Espero que no fuera nada seio. De pronto oigo al fantasma reirse. Me tienta a sentirme mal por haberme parado. No me importa, queda mucha carrera y sin darme cuenta me encuentro subiendo Concha Espina a toda velocidad. ¿Donde estás Sra Espina? ¿donde la tan temida Concha? A punto de girar para volver a bajarla veo al otro lado a mis dos amigos. Me esperan y les alcanzo acelerando cuesta abajo. Llegamos al Km 4 en un sorprendente tiempo de 4'56''.

Enfilamos de nuevo el Paseo de la Castellana y pago ligeramente mi juerga de este último kilómetro. El 5º llega en 5'04''. El fantasma sigue 8 segundos por delante, no es nada pero ahí están, es el momento de demostrar mi trabajo. Es ahora o nunca, Castellana abajo hay que raspar segundos como sea pero con cabeza, sin derroche. Aprieto un poco el paso y alargo la zancada. Mi respiración se acelera ligeramente. Francisco mira su reloj. "Vamos muy bien". "Que bueno, mis amigos se han contagiado con mi reto". Llegamos al km 6 en... 4'40''... "Genial, si pudiera mantener este ritmo..."

¡Y lo mantengo! Km 7 en 4'41''. Sonrio, ya no por mi duelo sino porque estos kilómetros son una fiesta, ¿será esto el famoso flow? Me siento ligera, concentrada y como si mis piernas fueran solas. En medio de este jolgorio interno veo en la acera animando, a una bloguera que he conocido hace una hora, Celina, la saludo con la mano. "¡Venga pingüina!" ¡Se acuerda de mí! Vuelvo a sonreir. Al fondo la Bilblioteca Nacional, y cuando llegamos a ella giramos.... ¡Dios mío! Y este repécho!!!! Mi flow se ha ido a tomar vientos. Aun así llego al km 8 en 4'50''.

Y ahora Serrano, empiezo a sentir cansancio y mis pulsaciones a 165. Veo a mi alrededor a corredores con aspecto cansado. Me pregunto si yo tendré la misma pinta. Llegamos a Alcalá, que bonita es la jodía, y que suerte poder rodearla por la carretera, sin coches, con mis dos patitas. Miro mi reloj e intento hacer cálculos de ritmo. Me siento muy lenta. De repente oigo una carcajada, es el fantasma del 50, creo que no llego. Las piernas me pesan. Alguien grita muy seriamente "¡Vamos Yolanda!". Esto me devuelve a la realidad. Levanto la vista, es mi amigo Francisco. Joder, nunca le había visto tan serio, pero... ¡Tiene razón! ¡¡¡Apenas queda algo más de un kilómetro y no voy a rendirme ahora!!. O´donell se resiste pero llegamos al km 9 en 4'57''.

Entro en el parque de El Retiro acelerando, es el último kilómetro y como siempre me digo ya no hay nada que reservar. Se oye la música y veo los portalones de llegada al fondo. Tengo al fantasma a tiro. Lo rozo con los dedos. De pronto mi GPS marca, km 10 en 4'50''. Miro el reloj de la organización a lo lejos y no me cuadran los números. Por unos instantes las cifras me nublan la vista, ya no se donde esta el fantasma. Sigo corriendo. Que más dan las cifras. A la mierda el fantasma!!! Yo he venido a correeeeer!!!!. No se de donde saco las fuerzas pero sigo acelerando. Esprinto y levanto los brazos. Abran paso que llegooooooo!!!! Paro mi reloj.

Francisco se acerca ¡Lo hemos conseguido, nuestra primera marca! Miro el reloj... 49'57'' (Tiempo neto segun clasificación 49'53''). Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!! Chocamos las manos. Felicito también a Luis que ha entrado conmigo.

Unos metros más al fondo el fantasma, sentado en el suelo, me mira con cara de cansancio y de pocos amigos. ¡Me has ganado por los pelos, esta vez ha sido por los pelos!


Y después de este divertido duelo, reecuentro con los demás, cervecita y a ver llegar a los verdaderos campeones y campeonas. Durante unas dos horas no paré de gritar y animar a los que iban llegando. Me encanto ver a un montón de niños acompañando a sus papas, algunos algo más que emocionados, antes de cruzar la meta. Me sorprendio la entereza con la que algunos corredores claramente lesionados recorrían esos últimos metros a pie. Aluciné con la velocidad de los que entraron primero y sobretodo... me cautivaron las sonrisas de esas caras cansadas pero felices y satisfechas que entraron sin la gloria de ser los más veloces, pero con los laureles de ser maratonian@s.

Ssssssssssssssh.....que no se entere nadie.

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Ssssssssssh.... que no se entere nadie, pero se dice, se rumorea, se comenta que esta pingüina quiere enfrentarse al fantasma del 50 en la carrera de mañana.

Al parecer dicen que quiere salir a por todas, jugarse todas las cartas que le quedan a estas alturas de la partida.
Las lenguas viperinas afirman que se quedará a las puertas, que el Sr. Moyano le fastidió buscando una marca en la Media y la Sra. Concha Espina le pondrá la zancadilla en esta carrera.

Pero lo que no saben las lenguas afiladas... es que ya conoce a esta señora, y que por mucha "Espina" que lleve en el apellido no le va a aguar la fiesta. Que llevará una liebre de lujo hasta el kilómetro 5 y que a partir de ahí volará dejando en el camino al fantasma del 50.

El Sr. Mapoma contagia

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Hacía bastantes días que no entraba en la blogosfera y cuando esta tarde me he zambullido en el mar de palabras de los blogs amigos, no esperaba salir portando un montón de gusanillos en mi interior. Todos se llaman Mapoma, unos "Mapoma primero", otros "Mapoma tercero", otros "Mapoma entre los primeros", otros "Mapoma con mi padre"... Yo no he corrido ningúno, ni siquiera me queda cerca estrenarme en esa distancia, pero después de lo leido siento que todos estos gusanillos tienen otro apellido en común: ILUSIÓN. 

Y al final... se contagia.

Desde aquí os deseo a todos y todas los que correreis el domingo la Maratón de Madrid mucha suerte, que depare lo que depare una distancia hecha para heroes y heroinas, no se olvide de dejaros uno de vuestros mejores recuerdos, y que la ilusión de haberla corrido perdure durante mucho tiempo.

Yo correré los 10 kilómetros, y cuando termine, rauda y veloz cogeré sitio a la llegada para ver a los primeros maratonianos y maratonianas llegar, y después... los más importantes, los que no son los más rápidos, los que me mostrarán que cara tienen los sueños y de los que espero empaparme de emoción.

Ahora que miro el calendario y veo que debajo del 17 he escrito 10 km Madrid, mis 10 kilómetros parecen pequeños. Pero los gusanillos Mapoma quizás los hagan más grandes. Cuando el domingo nuestros recorridos se separen tras el Bernabeu, me acordaré de vuestra gesta, y... ¿quien sabe? Quizá algún gusanillo se venga conmigo y algún día le de forma a un sueño más.

Monique Van der Vost, ejemplo de lucha y superación

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Monique Van der Vorst. Quizá muchos y muchas no sepan quien se esconde detrás de este nombre. Yo no lo sabía hasta hace unos días. Y si digo que es doble campeona paralímpica de ciclismo (2 medallas de plata) en Pekín 2008, campeona del mundo y ganadora de un triatlón ironman, quizá tampoco se sepa que historia hay detrás de esta atleta. Yo tampoco lo sabía hasta hace unos días. Y cuando supe de su historia pase de la pena a la sorpresa, de la sorpresa a la admiración y de la admiración a la grandeza de haber aprendido una extraordinaria lección.


XI Media Maratón Villa de Madrid, mi primera media maratón

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Mi primera Media Maratón….. Hace tan solo medio año era impensable que yo fuera a correr una carrera de esta distancia. Me parecía que era algo para los elegidos que se entranaban duro casi a diario y hoy…

Ha sido una experiencia increíble. Tengo tal subidón en estos momentos que se supone que debería estar descansando y aquí estoy, sentada delante del ordenador deseando gritarle al mundo que me salen las endorfinas por las orejas, que si se quiere se puede, y que no hay esfuerzo y sacrificio más reconfortante que el que sabes que te premía con superación y que a cada paso te hace más fuerte.

Hace tan solo tres meses que comencé a tomarme un poco más en serio esto de entrenar. Ya no se trataba solo de rodar un poquito dos o tres veces a la semana, sino de hacer algún rodaje largo y unas cuantas series. Así que aprovechando la mejoría que iba notando semana a semana, me había propuesto una marca en esta Media Maratón de Madrid, mi primera marca, bajar del 1:50:00 (aunque de un segundito se tratara).

A lo largo de esta pasada semana he visto que las personas a las que se lo he dicho han visto mi idea un poco descabellada. La mayoría coincidían en que tenía que disfrutar y olvidarme de marcas, que quizá era mucha marca para mí, etc… que lo mejor era no ir pendiente del reloj.

Pero no he podido evitarlo, medirme a mí misma es mi nombre y "Yolanda vs Yolanda" mis apellidos, y además, hoy tenía la mejor ayuda del mundo, a mi amigo David, que ha sacrificado su velocidad del rayo para ser mi Brujo particular durante toda la carrera y ha sabido llevarme al ritmo perfecto (y había que verle, fresco como una lechuga de principio a fin. Eres un campeon Sr. Dnara ;) ) y mi amigo Pedro, responsable de mis entrenamientos mañaneros desde hace unos meses, que después de correr su carrera de 5 km, se iba a unir a nosotros para darme más energía y apoyo en los últimos kilómetros. ¿Cómo iba a desaprovechar semejante derroche de ánimos y buena energía?


Pues dieron la salida y como suele pasar en las carreras multitudinarias los primeros 500 m, Luis, David y yo fuimos al tran-tran a modo de calentameinto y en cuanto vimos que podíamos ir adelantando, enfilamos los primeros 10 kilómetros a ritmo constante, aguantando el perfil de subida de Bravo Murillo, y tratando de llegar a Pz Catilla sin mucho desgaste. Y no sé cómo lo hicimos pero los kilómetros se me pasaron volando. Pasé el kilómetro 5 en 26’36’’, disfrutando y sin atisbo de cansancio. (5'35'' - 4'59'' - 5'08'' - 5'15'' - 5'37'')

Antes de llegar al kilómetro 9 recogimos a mi amiga Patricia, aire fresco para mentalmente encarar el décimo kilómetro a un ritmo medio muchísimo más vivo de lo que suelo ir y sin enterarme. No podía creerlo. Así que al pasar el kilómetro 10 en 53:36 pensé que era posible conseguir mi reto. No era tanta locura. (5'43'' - 5'25'' - 5'22'' - 5'29'' - 4'58'')

Mi liebre habló y al ver que iba fresca como un tomate me dijo que solo había que aprovechar las bajadas que se nos pusieran por delante e ir apretando poco a poquito. Y cuando las liebres hablan hay que hacerles caso. De nuevo pasaron los kilómetros volando, 11, 12, 13, 14, perdemos a Luis y a Patricia, seguimos y rondando el 15 me noto que mis fuerzas van flojeando, pero me acuerdo que en el 16 recogemos a Pedro, mi segunda liebre!!!! y eso me sube el ánimo. (5'13'' - 5'10 - 4'54'' - 4'52'' - 5'10'' - 4'52'')

Llegamos, Pedro se une con su sonrisa habitual y enfilo Menéndez Pelayo alargando la zancada, con mis "keniatas blancos" abriendo paso. Entramos en Reina Cristina y un hombre nos pregunta que a qué ritmo vamos: a por el 1'50!!! (esto lo dice David porque yo no me atrevo a desaprovechar ni una bocanada de aire) "Pues si no os importa me uno a vosotros" Yo le sonrío (es todo lo que puedo hacer) "Esto es todo de coco". Se señala la cabeza y me devuelve la sonrisa. Aprieto los puños y grito “Coño, pues si esto es de coco, yo puedo, yo puedo!!!!”. “Claro que sí”. Avanzan los metros, porque a estas alturas ya los kilómetros no pasan volando, y no puedo evitar pensar en la cuesta del maldito Moyano, y lo que es peor, la cuesta previa y… ahí aparece. Las piernas se me transforman en piedra dura y decae mi ritmo, el “hombre del coco” continua y mis liebres se giran, no pueden tirar de mi: “venga esa Yolanda pedricera” me dice Pedro, “Vamos que vas muy bien, que puedes”, me dice David. No puedo desaprovechar este lujo de amigos que tengo, a estas alturas no se si lo conseguiré pero tenerles ahí delante pendientes de mí y animándome con sus frases me hace mover las malditas “tronco-piernas” hasta el límite de mis fuerzas. (4'53'' - 4'29'' - 4'59''- 5'39'')

Por fin veo al Ángel caído, acabamos de pasar el kilómetro 19, quedan 2 y no me atrevo a mirar mi reloj. Pienso que ya no hay motivos para reservar, me acuerdo de mis entrenamientos, de mis series y mis tiradas largas. La de veces que las he acabado sprintando mientras imaginaba que cruzaba una meta. Esta vez es real, la meta está ahí. La gente aplaude y oigo voces de ánimo, me lanzo a apretar todo lo que puedo. Veo el primer portalón al fondo, sé que no es la meta, que quedan más, sigo apretando. La suerte está echada, unos metros más, solo unos metros… "¡venga Yolanda!" oigo desde la grada, no se quien es, quiza nunca lo sepa... veo las cámaras de fotos, intento sonreir, por unos momentos no se si llorar…levanto los brazos… LLEGUÉ, LLEGUEEEEEEEEEEEEEEEEÉ!!!!

Paro mi cronómetro. Todavía no quiero mirarlo. Siento un cosquilleo en las piernas y un leve mareo, pero me siento feliz… tan feliz… Ya es hora de mirar mi tiempo… 01:51:20. Salto de alegría y me abrazo a mis liebres.

No he conseguido bajar de 1:50:00, pero que carajo! Me encanta lo que he hecho, de principio a fin. Desde el día que decidí correr mi primera media maratón hasta la décima de segundo en la que crucé la meta. Me ha encantado correr con mis amigos. Me ha encantado compartirlo con más de 10.000 personas. Me ha encantado el día tan bueno que nos ha hecho e invadir el asfalto de Madrid montada en mis zapatillas. Me han encantado los bomberos de santa Engracia animando y el ambientazo del parque del Retiro a la llegada. Me han encantado las cervezas de después… Y por encima de todo me ha encantado que esto no haya hecho más que empezar.

Espero que al resto de los que habéis corrido esta Media también os haya encantado.