Própolis, el extraño caso de la abeja que nunca se resfriaba

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Hace unos días se produjo el cambio oficial de estación, así que estando ya en el sexto día de la primavera, me veo en condiciones de afirmar, felizmente, que ni una sola bacteria, virus, "coco"... me ha invadido y perjudicado durante el pasado otoño e invierno. Es más, no recuerdo la última vez que me refrie, o pasé algún tipo de gripe o infección de garganta. Y todo se lo debo a que las abejas tampoco se resfrían.


Planeando la primavera

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Apenas queda algo más de una semana para la Media Maratón de Madrid. Reconozco que estoy ilusionada. Es mi primera media y supongo que es motivo suficiente para tener cosquillitas en el estómago cuando me imagino corriendola.

En principio, cuando hace unos meses me plantee el reto de correrla, lo hice con la intención de tener un empuje a la hora de mantenerme entrenando durante el duro invierno y con el único objetivo de acabar sana y salva . Luego ha resultado que me lo he tomado más en serio de lo esperado y  he ido aumentando el nivel de mis salidas, tanto en distancia como en velocidad, e incluso me he animado con hacer series desde hace cuatro semanas. Y los resultados no se han hecho esperar. Hoy he acabado una tirada larga de 15 km con la sopresa de hacerlo con un ritmo medio de 5:39, algo impensable en mí hace tan sólo tres meses.

Así que ahora me pica el gusanillo de plantearme acabar esta, mi primera media maratón, en un tiempo determinado. ¿Lograré terminar por debajo de 1:50:00? Lo sabremos dentro de 8 días.

Mientras tanto, como prácticamente está finalizada ya la temporada 2010-11 de canicross, ya es hora de apuntarse a algunas carreritas para darle vida a la agenda primaveral.
Empezaré por los 10 Km de Madrid, el mismo día que la Maratón, el 17 de abril. Que mejor forma de no perderse el ambientazo de la llegada de los maratonianos y maratonianas, que habiendo corrido antes unos ligeritos, pero espero que rápidos, 10 kilómetros. Será además mi referencia en esta distancia para empezar el nuevo ciclo de entrenamientos.

El 14 de mayo acudiré a la III Vuelta a la Jarosa, carrera que aunque no he corrido nunca, recomiendo por las buenas referancias que me han dado y porque conozco el lugar y solo correr por allí merece la pena. Se trata de 10 kilometros que discurren por pistas forestales en el entorno del embalse de la Jarosa en Guadarrama (Madrid). Algo dura por la acumulación de desnivel, pero bonita. Cabe destacar el día y horario de la carrera, sábado a las 17:30, y el estupendo regalo que hace la organización a aquellos clubs que aporten 12 corredores: una paletilla de jamón!!!!

Y el 5 de junio no me pierdo esa primera edición de la Media Maratón por la Naturaleza en Hoyos del Espino (Ávila). Gracias a la publicidad que otros blogeros han hecho en sus cuadernos de bitácora he sabido de esta carrera y he de reconocer que me encantó. 21 kilómetros por el monte sin la dureza de una prueba de montaña, no me los puedo perder. Así que por allí andará la Pingüina. Espero ver a muchos blogueros, aunque sea solo en la salida, je,je

Esto no ha hecho más que empezar.

El peso de las zapatillas

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Hoy he vuelto a pecar. Con la excusa de acompañar a un amigo... he vuelto a adentrarme en el mundo de vicio y frenética perversión compradora de Decathlon!!!! Nunca consigo salir de allí sin comprarme algo,  aunque sea un triste pack de calcetines de running. Y hoy ha caido algo más... bastante más... ejem, dejaremos la lista de adquisiciones para otro momento.


Esta entrada era para plantear una cuestión que ha surgido cuando hemos acabado nuestras compras. Es acerca del peso de las zapatillas. Hay zapatillas de todos los colores, diseños, tipos de amortiguación, para correr por montaña, por asfalto, para entrenar, para competir.... Las hay que pesan 415 gr, como las Salomon XT wings 2 GTX, y las hay tan ligeras como las Nike Lunar Racer, con 198 gr.
Y mi pregunta es... ¿que zapatilla han pesado? ¿la de Fernando Romay o la de Torrebruno?


Porque cuando alguien dice que la zapatilla es roja, es roja en todas las tallas. Y si es para correr por montaña, pues pa'la montaña que me puedo llevar todo el muestrario. Pero si me dicen que un modelo pesa 300 grs, ¡no pesará lo mismo una talla que otra!

De momento seguiré preguntando a los dependientes de las tiendas para que me digan entre risitas: "¡Je,je, ahí me has pillado!", pero si alguien sabe calmar mi curiosidad le estaré eternamente agradecida y prometo no seguir con el siguiente paso de mi linea de investigación: robar una ristra de tallas de un modelo de una marca elegida al tun-tun y pesar una a una cada zapatilla.

Casimira, una más en la familia

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El deporte siempre llama al deporte así que en este momento en el que estoy de querer vaciarme gastando zapatillas, he decidido también gastar ruedas. Llevaba algun tiempo rondándome la idea de comprarme una bicicleta de montaña y ampliar mi horizonte deportivo. Horizonte facil de ampliar dado mi nivel actual de principiante. 

Tuve una bicicleta de montaña allá por el año 1991.... (parezco Sofia Petrillo en las "Chicas de Oro"). Recuerdo que era roja, con unos cambios más duros que los empastes del increible Hulk. Casi había que bajarse de la bici para empujar la manecilla del cambio de plato. Y como pesaba la jodía!!! Los días que la sacaba, hacía más ejercicio subiéndola y bajándola al trastero, que pedaleando dos horas.
Recuerdo también que le compré un cuentakilómetros para no perderme ni un dato de mis paseos. Ya apuntaba maneras por entonces con los cacharrillos electrónicos de medición ,je,je. Me subía a la cuesta más empinada para bajarla con el cuerpo pegadito al manillar buscando mi postura más aerodinámica sin quitarle el ojo al dichoso cuentakilometros. No quería perderme mi MMP en velocidad. 

Y volviendo de este viaje en el tiempo, ayer me planté en el decathlon para adquirir mi joyita, una sencilla bibicleta de montaña que por el módico precio de 249 euros me va a permitir volver a recordar esas estupendas sensaciones que sé que se tienen pedaleando por los caminos. Aunque es un modelo bastante básico, creo que es suficiente para iniciarme en este mundillo, y si de verdad me engancha, ya habrá tiempo de pasar a bicis mejores.


Así que aquí está mi nueva integrante de la familia, una Rockrider 5.2. Y como Rockrider 5.2 hay muchas, he decidido bautizarla. Y nada mejor que a la antigua usanza, mirando el santoral.

Veamos que nos depara el calendario... 18 de marzo.... Felix, Anselmo, Cirilo, Eucarpio... (pues vamos de mal en peor), Frigidiano, Trófimo...

Mmmmm, no me convence ninguno. Ya se que no voy a tener que llamar por la calle a mi bici como si fuera un perro, pero eso de decir "hoy me he hecho 20 kilómetros con Frigidiano", como que no me realiza.

Buscando otros nombres en el santoral de marzo he encontrado uno perfecto: ¡Casimira! Nombre germánico, que proviene de la palabra “Kazimerz” y significa "aquella que trae el equilibrio y la armonía".

¡Pues dicho queda y bautizada está! Bienvenida sea Casimira y su equilibrio y armonía, que dados los tiempos que corren en la vida y en la mía personal en particular, no estaría de más que me regalase un poquito de cada.

De este fin de semana no pasa que la estrene.




II Canicross de Guadalajara: Nuestro gozo en un bebedero

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Acabamos de llegar del que probablemente va a ser nuestro último canicross de esta temporada. Se trataba de la segunda edición del canicross de Guadalajara, una carrera de 7,7 kilómetros con un perfil prácticamente llano, sin ríos que atravesar ni charcos que sortear, así que prometía ser una carrera muy rápida. Con estas carácterísticas y a las alturas del calendario canicrossero en el que estamos, mi compi canina y yo nos presentamos con ganas de echarlo todo y jugarnos nuestras últimas cartas. Pero a veces las cosas no salen como queremos y más cuando se trata de trabajar en equipo y tenernos en cuenta la una a la otra.


La salida fue a la velocidad del rayo, como de costumbre, un montón de perros que sortear, lineas de tiro que se cruzan, bocados al aire y ladridos sin parar, pero como esta vez no nos habíamos situado al final, el barullo pasó rápido y pasados los primeros 500 metros ya estábamos en la segunda posición de nuestra categoría.




No era para alegrarse, la carrera no había hecho más que empezar y no tardó en adelantarnos otra corredora y su perro, pero había que luchar por mantener ese tercer puesto. Nos iba a costar y más cuando completado el primer kilómetro me percato extrañada del estado de Lola: jadea profundamente, incluso emitiendo un extraño ruido y alrededor de la boca se le esta formando excesiva espuma-babilla.



Es evidente que va muy cansada y su estado se asemeja más al de estar terminando la carrera y no empezándola. Decido detenerme y andar unos metros, el ruido del jadeo cesa y parece más tranquila. Volvemos a correr, intento frenar su ímpetu pero es dificil, tira y tira, y de nuevo el jadeo excesivo y todo lo demás. Acabamos de alcanzar el segundo kilómetro. Vuelvo a parar. En esos momentos soy consciente de que nos quedan todavía 5,7 kilómetros... ¿Seguir o no seguir? Miro con pena mi GPS dos parciales extraordinarios 3'55'' y 4'26''... también tendría la opción de bajar el ritmo, pero quien conoce el canicross sabe que a los perros que van tirando de esta manera puedes frenarles la velocidad, pero es dificil apaciguar su ímpetu y el esfuerzo que realizan tirando... ¿seguir o no seguir?

"¡Que demonios! Lolita, tendremos que abandonar, me estás asustando y no quiero sustos. Somos un equipo, si y tu no puedes, yo tampoco. Además el canicross no tiene sentido sin ti."

En seguida se nos acercó una compañera del Club de canicross de Guadalajara, que en esta carrera estaba como miembro de la organización. Cuando me preguntó si nos pasaba algo no hizo falta respuesta. Lola se tumbó y nos miró con ojos cansados. Nos fuimos andando hasta la zona de salida-llegada y aprovechamos los charcos del recorrido para refrescar pezuñas. Al llegar al coche... nada que no solucionara un buen bebedero. En seguida mejoró su estado y dejo de jadear.



Ahora contemplando a Lola en su colchón, trato de hacer una buena lectura de lo que ha pasado para aprender de mis errores, más por no volver a verla así en una carrera que por tener que abandonar, pero lo cierto es que no acabo de entenderlo. Practicamos canicross desde el 2006, es el tercer año que competimos, pasa sus chequeos veterinarios todos los años y nunca ha llegado a ese cansancio tan pronto. La temperatura de esta mañana era buena, unos 9º, asi que no hacía mucho calor. Mis entrenamientos algunos frutos están dando y he ganado en velocidad, pero no tanto como para extenuarla de esa forma. Todo ha sido como de costumbre, lo único hecho de manera diferente fue que esta vez calentamos. Normalmente siempre llego tarde y no nos da tiempo a calentar, o por prisas caliento yo sola, pero esta vez estubimos calentando, poco tiempo pero lo suficiente como para que quizá no empezara la carrera tan fresca como otras veces. Aun así no me parece suficiente motivo.


Quizá sencillamente sea que no era su día. ¿No tengo yo mis días buenos y malos?

Escupir o no escupir, "that is the question"

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Esta mañana, de vuelta a casa, tras mi entrenamiento de series, he mantenido una charla con mi amigo y compañero de rutinas sobre un tema delicado y farragoso como es el tema de los gargajos y las velas en el deporte. Dicho de otra manera, escupir o lanzar mocos, como, donde y cuando, mientras corremos. Vistos desde fuera del ámbito de este u otro deporte, podemos parecer marranos y marranas sin modales que vamos dejando nuestros esputos repartidos por el mundo sin el menor cuidado. Pero quien piense eso es porque no ha tratado, por ejemplo, de correr a 160 pulsaciones por minuto con un pollo atragantado en la garganta o con una ristra de mocos a punto de descender por nuestras fosas nasales. ¿Qué deberiamos hacer? ¿Aguantarnos y ponerle nombre al pollo por acompañarnos durante toda la carrera garganta arriba, garganta abajo?¿Sacar con cuidado el clinex usado, doblado y escondido en el puño de nuestra manga y pararnos a sonarnos las narices con delicadeza? ¿O tal vez dejar que el curso de la naturaleza vírica y y la ley de la gravedad se alien para dejarnos la cara como a Juanito Muelegg?



Cuando una mariposa bate las alas...llegan aires de cambio

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Hace unos días, paseando con Lola por la montaña, me senté sobre una roca a contemplar el paisaje. Todo estaba en silencio, o no, porque no había ruido de coches, ni voces, pero había "ruido" de pájaros y de agua corriendo rio abajo. De repente por el rabillo del ojo percibí un movimiento en medio de tanta quietud. Algo pequeño se movía a lo lejos... ¡una mariposa!. No pude evitar sonreir. Sin darme cuenta la presencia de este hermoso insecto me produjo alegría. Nadie se percata del momento en el que dejan de aparecer las mariposas en el paisaje, o yo por lo menos hasta ese instante no me había percatado, pero de repente aquella aparición me parecio extraordinariamente importante. Era una señal. El invierno se acaba y si miramos con detenimiento, la primavera ya nos deja algun guiño en el paisaje.



Volvi a casa pensando en la mariposa y su aleteo. Volví con ganas de guiñarle yo a mi paisaje, así que me meti en mi iglú y decidí cambiarle el "look" a este blog.

Ahora no se si fue culpa de la mariposa, de su aleteo, de los aires de cambio o de un cambio de aires, pero lo que si es cierto es que lo necesitaba. Como también necesitaba esta mañana salir a gastar zapatillas. Quedé como de costumbre con mi amigo Pedro y corriendo, corriendo, porque de eso se trataba, me he echado a la espalda 10 kilometrillos en 54'00''. Tiempo nada despreciable si lo comparo con el que hice la semana pasada con el mismo recorrido, 55'25''. ¿Será que también he empezado a batir mis alas?