El pasado sábado acudí a un entrenamiento organizado por mi club de canicross Correcaninos, y al que estaban invitados también los miembros de la sección de canicross del Club Atletismo Caprus. Hacía ya unos cuantos meses que Lola y yo no corríamos juntas, desde la primavera, y casi había olvidado lo que es correr con ella. Dicen que una imagen vale más que mil palabras pero como no tengo imagen me conformo con los parciales del entrenamiento:

 4:21 - 4:18 - 4:44 - 5:19 - 5:09 - 6:13

Como si de un bólido se tratara, Lola me arrastró literalmente por el camino, sobretodo los tres primeros kilómetros y me llevó a sensaciones de velocidad que ya no recordaba. Por supuesto mi cuerpo tampoco, así que los dos días siguientes me han dolido hasta las pestañas, ¡pero que me quiten lo bailao! Tengo a mi lado la fórmula magistral y mágica para volar en zapatillas, la Fórmula 1, y se llama Lola. 



La temporada de competiciones de canicross empezo hace un mes y todavía no nos hemos estrenado, pero eso se arregla facilmente. Un fin de semana de estos calentamos los motores y salimos disparadas.