Pasión s.f.: Sentimiento muy intenso que domina la voluntad y puede perturbar la razón

¡A buenas horas mangas verdes! Con la pasión que le estoy echando a este reto creo que ya es tarde para preocuparse por perturbación alguna de mi razón. La doy por perdida. Lo importante es que quede voluntad, porque entoncés habrá esperanza. Y si hay esperanza, hay confianza. Aunque la confianza es la madre del descuido, y si descuido significa olvido, y olvido abandono... puede que la voluntad me esté llevando a la renuncia... ¡a la deserción! ¿¿¿¿¿Acaso es esto un presagio de mi derrota???? ¡¡¡¡Ni hablar!!!!  Decididamente he perdido la razón pero que conste que en las próximas 6 semanas es lo único que voy a perder.



A falta de mes y medio para la gran cita, me encuentro camino del punto álgido de mi plan de entrenamiento. Esta semana tocaba apretar algo más en el tiempo y la distancia y la menda ha cumplido con orgullo y por supuesto, pasión. Eso no quita que el esfuerzo ha sido de la leche y esta vez no ha habido sensualidad alguna.

El viernes tocaba una tirada longa-longa, ni más ni menos que 30 kilómetros. La noche anterior, en conversaciones con mi almohada, pensé que psicológicamente eso no iba haber quien lo aguantara, así que había que tener una estrategia. Como modesta corredora no maratoniana que tiene la osadia de apuntarse a una ultramaratón, ideé un plan. Divide y venceras. La idea era:

4 km (calentamiento) + 
5 km (ritmo 5'-6'/km) + 1 km (ritmo 6'-7'/km) + 5 km (ritmo 5'-6'/km) +
1 km andando +
5 km (ritmo 5'-6'/km) + 1 km (ritmo 6'-7'/km) + 5 km (ritmo 5'-6'/km) +
3 km (enfriando)

¿Y que pasó? Pues como modesta corredora no maratoniana que sin vergüenza alguna se apunta a una ultramaratón, cuando llevaba 3 kilométros de calentamiento desaparecieron las nubes y empezó a arrear bien el sol. Con el calor olvidé que parte de mi plan me tocaba, olvidé también los ritmos y piano, piano me planté en el kilómetro 15 con mucho agotamiento, pocas ganas de seguir y menos bebida isotónica en mi mochila camelback. Di media vuelta y la idea de que 12 kilómetros más adelante había una gasolinera donde podía comprar agua, fue el motor que me llevó a continuar. Y pasito a pasito, llegó la gasolinera, la dependienta de la gasolinera alucinando con mi cara de agotamiento, y la cara de sorpresa de una señora que nunca había visto a alguién tan contento de encontrar Gatorade. Bebí y bebí del elixir de la juventud runner en plena carrera de verano y ya estaba lista para continuar. Me abroché la mochila y a punto de partir apareció ante mí, cual oasis del desierto, un cartel que rezaba "Agua y Aire". Lo del aire no hubiera estado mal, sobretodo si se hubiera tratado de un buen chorro de aire frio que me refrescara, pero ya que no tenía ninguna cámara que inflar en mi cuerpo, me quedé con lo de "Agua", que dada la temperatura de mi piel en esos momentos, eran las 14:00 p.m. (lo sé, es de "primavera", pero es cuando hay hueco) enchufarme un manguerazo de agua fria de la cabeza a los pies era un lujazo. Después del remojón terminé los últimos 3 kilómetros y cuando llegué al coche levanté los brazos con satisfacción. Jamás esta Pingüina había recorrido tanta distancia, y sin fanfarrias deportivas a la llegada, sólo un triste y solitario aparcamiento, que tiene más mérito. Miré mi reloj. ¡¡¡¡Dios mio!!!!! Era tardísimo. Tenía 50 minutos para llegar a casa, ducharme, preparar la comida, comer, sacar a dar un paseo a Lola y conducir casi 30 kilómetros hasta el trabajo. ¡Uf! ¡Empezaba la carrera de verdad!


.... (Llegué tarde)

Resumen semanal:

Lunes --------------------- 12 kms (ritmo medio 7'30''/km) ----------- 01.30:10

Miércoles ---- 8 kms trekking+15 kms (ritmo medio 6'55''/km) ---- 01:43:47

Viernes ------------------- 30 kms (ritmo medio 6'43''/km) ----------- 03:22:00

Sábado -------------------- 4 km (ritmo 6'-7'/km)+ 7 km trekking