Es para llorar, y no de la risa. Empecemos, y no cronológicamente.

Que no se le ocurra a nadie poner la palabra ampolla en el buscador de imágenes del Google, a no ser que quiera ver imágenes dantescas de diferentes tipos de pompas epidérmicas. Abstenerse sobretodo los recien comidos y quienes sean sensibles a este tipo de información gráfica que lo único que nos aporta es un auténtico gesto de repugnancia acompañado de cierto malestar interior. 
(Seguro que alguno termina mirándolo)


Esta mañana pretendía hacer otra buena tirada de 15 o 20 kms por el monte pero antes de calzarme mis zapatillas sabía que no iba a poder. Estaba completamente segura de que sería imposible pero aun así cerré los ojos, apreté los dientes y meti el pie en la zapatilla....até con cuidado los cordones para que no quedaran demasiado apretados y... ni un solo paso. Imposible. Una maldita ampolla me la estaba jugando. ¡Una estúpida ampolla en el lateral del talón! ¡A mí! Mira que hay distintos tipos de lesiones, y variantes de molestias musculo-tendinosas y va y a mí me deja en el dique seco una señora ampolla.

- ¿Como fue? ¡Confiesa!
- No lo sé, no sé como ocurrió.
- ¡Venga! ¡No nos hagas perder el tiempo!
- De veras, no lo sé. El jueves salí a correr como de costumbre y de repente apareció.
- Tenemos testigos, así que ya estás soltándolo todo
- De acuerdo, de acuerdo. Fui yo, yo tengo la culpa. Pero es que tenía muchas ganas de correr. No había corrido desde hacía dos días, tocaba tirada larga y mis nuevas Asics Trabuco me estaban esperando... Quizá me las aprete demasiado, el terreno era pedregoso...En otras ocasiones me doy vaselina a los pies para evitar rozaduras pero esta vez lo olvidé... A lo mejor no tenía que haber corrido tanta distancia con un calzado nuevo....
- Vale, vale, dejate de quizás y al grano. ¿Qué pasó?
- ¿Pues que va a pasar? Que me puse a correr piano piano, a ritmo pocilguero o como el Sr Ra diría, ritmo "Pocoyo", y a esos ritmos la vida va a cámara lenta, hasta las molestias. Así que aunque notaba un leve escozor en uno de los pies... hasta el kilómetro 20 no decidi parar y quitarme la zapatilla y...¡voila! La sra ampolla me da la bienvenida y no me queda otra que volverme a calzar y continuar andando otros 4 kilómetros hasta casa, notando a cada paso la áspera fricción del calcetin sobre mi pobre, enrojecida y delicada piel. Me ahorraré la descripción del estado de la ampolla al llegar.
- Todo un detalle.

Así que un día más con mono de correr y lo que te rondaré morena. Mañana me había inscrito en una carrera nocturna en Collado Mediano y no sé si me quedaré con las ganas. Me hacía especial ilusión eso de correr con frontal por el monte pero no es plan de ir "ampollada" y añadir tantas emociones a la noche.

Esta tarde en la enfermería de mi trabajo me han hecho una cura y, de nuevo, he encontrado apoyo para la causa runner en el colectivo médico, pues cuando le he contado a la enfermera que mañana quería correr una carrera, me ha dado dos super apósitos con poderes especiales y guiñandome el ojo me ha dicho "¡A por la carrera!"
Estudiaré las posibilidades pero... ¿como resistirse a correr por el monte bajo la luna llena?