Desde que soy aficionada a esto de poner un pie delante de otro con la suficiente rapidez como para tenerlos en el aire un instante a cada paso, no dejo de sorprenderme con historias de hombres y mujeres que con sus hazañas runneriles parecen salidos de otro planeta. La última en dejarme con los ojos a punto de volcar de mis cuencas y la boca abierta arrastrando en el teclado es NORIKO IIDA.



NORIKO IIDA dice ser del planeta tierra, exactamente de Japón, dice tener 74 años y dice "antes no tenía mucho tiempo para el deporte". Y digo yo, ahora que lo tiene va y se casca 250 kilómetros por el desierto del Sahara, en una de las puebas más duras del mundo, el Marathon Des Sables. 

Muchos y muchas ya lo conocereis pero para quien no lo sepa, como cuentan en la web No limit:
"El MARATHON DES SABLES es una de las carreras de larga distancia más duras del mundo. Durante seis días, los participantes deben recorrer 250 kilómetros de desierto del Sáhara marroquí, con etapas de 20 hasta 82 kilómetros. Por si fuera poco, los corredores deben sufrir temperaturas que rozan los 50º y cargar su equipo y comida para toda la prueba."

Noriko participó por primera vez en 2009, completando 202,2 km, luego en 2010 quedándose a las puertas con 245 km y por fin este año, en la edición 26 de esta dura prueba, ha logrado completar sus 250 km.



Me quedo sin palabras para ejemplos de constancia, esfuerzo y superación como estos. Y sólo deseo una cosa: llegar a su edad con la mitad de la ilusión que tiene y que la empuja a practicar deporte y plantearse retos de este calibre o descubrir de que galaxia, dimensión o constelación ha salido, porque sigo sin poder creérmelo.

Además, la abuelita en cuestión tiene humor, porque va y afirma "es importante tener una meta". Si claro importantísimo, pero... ¿no la había más cerca y con menos calor?