Hoy tengo mono de correr. Tocaba rodaje largo pero una inexcusable y apetecible cita con el Sr. Antonio Lopez ha cambiado mis planes. Esta mañana he estado en el Museo Thyssen viendo la exposición temporal de este "último genio viviente", como lo califican algunos. Exposición más que recomendable, siempre y cuando el receptor o receptora de la recomendación tenga algun interés en la pintura.





Y...¿que tiene que ver correr con este hombre de nombre y apellido más propio de nuestro vecino del tercero que de genio del hiperrealismo pictórico? Todo tiene que ver, amigos míos. Todo, y mucho más cuando se llega al estadio del estado del proceso en el que el "enfermo" o "enferma" de las zapatillas siente mono cuando no sale a correr.




Dice Antonio Lopez...

Es la emoción la que nos acerca a la realidad, que es infinita y diversa.

Y digo yo... 

Es la emoción la que nos acerca a las metas y retos que nos marcamos como corredores, que pueden ser infinitos y diversos. 

Sin emoción, no hay esfuerzo; sin esfuerzo, no hay superación; sin superación no hay progresión y sin progresión se desvanece la meta. Si se desvanece la meta... desaparece la emoción.

Por si no ha quedado claro... no es obsesión, es emoción.