...Ann insistía, correr era romántico; y no, por supuesto que sus amigos no la entendían, porque ellos no lo habían experimentado así. Para ellos, correr era hacer un par de millas miserables sin más motivación que bajar la talla: subirse a la báscula, deprimirse, ponerse los auriculares y terminar con ello de una vez. Pero uno no puede lidiar con cinco horas de carrera de esa forma; hay que perderse en ello, como cuando te sumerges en una bañera caliente hasta que no soportas más el golpe de calor y empiezas a disfrutarlo.
Si te relajas lo suficiente, tu cuerpo consigue acostumbrarse tanto a ese movimiento parecido al de una cuna que se mece, que casi olvidas que te estás moviendo. Y una vez que empiezas a flotar de esa manera delicada, medio levitando, es cuando aparecen la luna y el champagne... estar en sintonía con tu cuerpo, y saber cuándo puedes apretar y cuándo debes parar... Debes escuchar atentamente el sonido de tu propia respiración; ser consciente de cuanto sudor te adorna la espalda; no olvidar premiarte con agua fría y un tentempie salado y preguntarte, con cierta frecuencia y honestamente, cómo te sientes de verdad. ¿Qué podría ser más sensual que prestarle una atención exquisita a tu propio cuerpo?
Nacidos para correr - Christopher McDougall


Esta mañana no han aparecido la luna y el campagne pero he estado en un mundo donde hay hierba que en  julio todavía está verde, donde los helechos crecen salvajemente, un mundo en el que de las entrañas de la tierra sale agua, donde los grillos y las chicharras se pelean entonando distintas melodías, un mundo desde donde se ve la coronilla del sky line de Madrid, un mundo donde a las 10 de la mañana he sido la única habitante. 

 

Con Norah Jones susurrándome al oido que saliera corriendo tras los piratas, he subido más allá de la Pedriza, donde unas "zetas" me han llevabo cerca de la bola de ese mundo con un trote-caminata de 3 horas 20 minutos, llevando en ocasiones un ritmo... sensual. Porque ya está bien de rodajes cochineros, ritmos porcinos y "pocoyos", tan de moda este verano en nuestro vocabulario runner. ¡Démosle un golpe de glamur a ese vocabulario y viva el trote sensual! 
Tal y como dice Christopher McDougall en su libro "Nacidos para correr", cuando consigues ese punto de levitación en sintonía con tu cuerpo y eres totalmente consciente de cómo te sientes..., se siente la sensualidad de correr.

Diccionario de la Real Academia:
Sensual: Se dice de los gustos y deleites de los sentidos, de las cosas que los incitan o satisfacen y de las personas aficionadas a ellos.

Hoy he deleitado mis sentidos con 27 kilómetros.