Después de los dimes y diretes de mi última entrada, dejando a un lado porcentajes, beneficios y números recaudatorios, el domingo me presenté con mi dorsal en la VIII Carrera de la Mujer de Madrid con la intención de pasar una estupenda y tranquila jornada de running acompañada de miles y miles de mujeres con ganas de sonreir, corriendo o andando, de charleta con sus amigas o en silencio, con camiseta rosa o con camiseta azul, que antes no habían corrido o que pensaban empezar a correr... y con otra maravillosa intención, conocer a Tortu, del Club Corre con Nosotras, que había venido desde Asturias con una ilusión tremenda y con los nervios a flor de piel por participar en una carrera tan multitudinaria.



Pudimos vernos en la zona de recogida de chips, intercambiar abrazos, hacernos alguna foto y desearla suerte con su carrera. Llevaba casi un año y medio arrastrando una lesión en el pie de la que hace poco ha ido saliendo y me pareció ver en sus ojos y su sonrisa que esta carrera era especial para ella. No sé si estaré equivocada, pero lo que no supe entonces era que iba a ser algo más que especial para mí. Nos despedimos y nos separamos, ella se reunió con su gente y yo con una amiga. Dieron la salida y despacio despacio pudimos llegar a pasar el arco, salir del parque del Retiro y por fin en Menendez Pelayo empezar a correr muy tranquilamente (tardamos en hacer el primer kilómetro casi 10 minutos). Los demás kilómetros pasaron relajadamente mientras charlábamos y a falta de kilómetro y medio veo a Tortu al fondo que iba corriendo sola. "Que alegría, entre tanta gente y vuelvo a verla". Pues tremenda oportunidad de animarla y acompañarla hasta la meta no pude desaprovechar. 

Hace más de un año el correo de una desconocida Tortuga en mi buzón electrónico renovó mis ilusiones por este deporte y por escribir en mi blog, así que sentí que esta era la mejor forma que tenía de agradecérselo. Corrí a su lado animándola, parecía muy cansada y que los cientos de metros que iban restando la pesaban pero con la concentración de quien sabe que con un último esfuerzo lo va a conseguir.... y lo consiguió. ¡Claro que lo consiguió! 
Al cruzar la meta pude aprender que a veces ser testigo del logro de los demás es la mejor de las victorias. Enhorabuena Tortu y gracias por permitirme acompañarte. 

¡Quien iba a decirlo! ¡Una Pingüina y una Tortuga apretando el paso juntas!