Mi primera Media Maratón….. Hace tan solo medio año era impensable que yo fuera a correr una carrera de esta distancia. Me parecía que era algo para los elegidos que se entranaban duro casi a diario y hoy…


Ha sido una experiencia increíble. Tengo tal subidón en estos momentos que se supone que debería estar descansando y aquí estoy, sentada delante del ordenador deseando gritarle al mundo que me salen las endorfinas por las orejas, que si se quiere se puede, y que no hay esfuerzo y sacrificio más reconfortante que el que sabes que te premía con superación y que a cada paso te hace más fuerte.

Hace tan solo tres meses que comencé a tomarme un poco más en serio esto de entrenar. Ya no se trataba solo de rodar un poquito dos o tres veces a la semana, sino de hacer algún rodaje largo y unas cuantas series. Así que aprovechando la mejoría que iba notando semana a semana, me había propuesto una marca en esta Media Maratón de Madrid, mi primera marca, bajar del 1:50:00 (aunque de un segundito se tratara).

A lo largo de esta pasada semana he visto que las personas a las que se lo he dicho han visto mi idea un poco descabellada. La mayoría coincidían en que tenía que disfrutar y olvidarme de marcas, que quizá era mucha marca para mí, etc… que lo mejor era no ir pendiente del reloj.

Pero no he podido evitarlo, medirme a mí misma es mi nombre y "Yolanda vs Yolanda" mis apellidos, y además, hoy tenía la mejor ayuda del mundo, a mi amigo David, que ha sacrificado su velocidad del rayo para ser mi Brujo particular durante toda la carrera y ha sabido llevarme al ritmo perfecto (y había que verle, fresco como una lechuga de principio a fin. Eres un campeon Sr. Dnara ;) ) y mi amigo Pedro, responsable de mis entrenamientos mañaneros desde hace unos meses, que después de correr su carrera de 5 km, se iba a unir a nosotros para darme más energía y apoyo en los últimos kilómetros. ¿Cómo iba a desaprovechar semejante derroche de ánimos y buena energía?


Pues dieron la salida y como suele pasar en las carreras multitudinarias los primeros 500 m, Luis, David y yo fuimos al tran-tran a modo de calentameinto y en cuanto vimos que podíamos ir adelantando, enfilamos los primeros 10 kilómetros a ritmo constante, aguantando el perfil de subida de Bravo Murillo, y tratando de llegar a Pz Catilla sin mucho desgaste. Y no sé cómo lo hicimos pero los kilómetros se me pasaron volando. Pasé el kilómetro 5 en 26’36’’, disfrutando y sin atisbo de cansancio. (5'35'' - 4'59'' - 5'08'' - 5'15'' - 5'37'')

Antes de llegar al kilómetro 9 recogimos a mi amiga Patricia, aire fresco para mentalmente encarar el décimo kilómetro a un ritmo medio muchísimo más vivo de lo que suelo ir y sin enterarme. No podía creerlo. Así que al pasar el kilómetro 10 en 53:36 pensé que era posible conseguir mi reto. No era tanta locura. (5'43'' - 5'25'' - 5'22'' - 5'29'' - 4'58'')

Mi liebre habló y al ver que iba fresca como un tomate me dijo que solo había que aprovechar las bajadas que se nos pusieran por delante e ir apretando poco a poquito. Y cuando las liebres hablan hay que hacerles caso. De nuevo pasaron los kilómetros volando, 11, 12, 13, 14, perdemos a Luis y a Patricia, seguimos y rondando el 15 me noto que mis fuerzas van flojeando, pero me acuerdo que en el 16 recogemos a Pedro, mi segunda liebre!!!! y eso me sube el ánimo. (5'13'' - 5'10 - 4'54'' - 4'52'' - 5'10'' - 4'52'')

Llegamos, Pedro se une con su sonrisa habitual y enfilo Menéndez Pelayo alargando la zancada, con mis "keniatas blancos" abriendo paso. Entramos en Reina Cristina y un hombre nos pregunta que a qué ritmo vamos: a por el 1'50!!! (esto lo dice David porque yo no me atrevo a desaprovechar ni una bocanada de aire) "Pues si no os importa me uno a vosotros" Yo le sonrío (es todo lo que puedo hacer) "Esto es todo de coco". Se señala la cabeza y me devuelve la sonrisa. Aprieto los puños y grito “Coño, pues si esto es de coco, yo puedo, yo puedo!!!!”. “Claro que sí”. Avanzan los metros, porque a estas alturas ya los kilómetros no pasan volando, y no puedo evitar pensar en la cuesta del maldito Moyano, y lo que es peor, la cuesta previa y… ahí aparece. Las piernas se me transforman en piedra dura y decae mi ritmo, el “hombre del coco” continua y mis liebres se giran, no pueden tirar de mi: “venga esa Yolanda pedricera” me dice Pedro, “Vamos que vas muy bien, que puedes”, me dice David. No puedo desaprovechar este lujo de amigos que tengo, a estas alturas no se si lo conseguiré pero tenerles ahí delante pendientes de mí y animándome con sus frases me hace mover las malditas “tronco-piernas” hasta el límite de mis fuerzas. (4'53'' - 4'29'' - 4'59''- 5'39'')

Por fin veo al Ángel caído, acabamos de pasar el kilómetro 19, quedan 2 y no me atrevo a mirar mi reloj. Pienso que ya no hay motivos para reservar, me acuerdo de mis entrenamientos, de mis series y mis tiradas largas. La de veces que las he acabado sprintando mientras imaginaba que cruzaba una meta. Esta vez es real, la meta está ahí. La gente aplaude y oigo voces de ánimo, me lanzo a apretar todo lo que puedo. Veo el primer portalón al fondo, sé que no es la meta, que quedan más, sigo apretando. La suerte está echada, unos metros más, solo unos metros… "¡venga Yolanda!" oigo desde la grada, no se quien es, quiza nunca lo sepa... veo las cámaras de fotos, intento sonreir, por unos momentos no se si llorar…levanto los brazos… LLEGUÉ, LLEGUEEEEEEEEEEEEEEEEÉ!!!!

Paro mi cronómetro. Todavía no quiero mirarlo. Siento un cosquilleo en las piernas y un leve mareo, pero me siento feliz… tan feliz… Ya es hora de mirar mi tiempo… 01:51:20. Salto de alegría y me abrazo a mis liebres.

No he conseguido bajar de 1:50:00, pero que carajo! Me encanta lo que he hecho, de principio a fin. Desde el día que decidí correr mi primera media maratón hasta la décima de segundo en la que crucé la meta. Me ha encantado correr con mis amigos. Me ha encantado compartirlo con más de 10.000 personas. Me ha encantado el día tan bueno que nos ha hecho e invadir el asfalto de Madrid montada en mis zapatillas. Me han encantado los bomberos de santa Engracia animando y el ambientazo del parque del Retiro a la llegada. Me han encantado las cervezas de después… Y por encima de todo me ha encantado que esto no haya hecho más que empezar.

Espero que al resto de los que habéis corrido esta Media también os haya encantado.