Hace unos días se produjo el cambio oficial de estación, así que estando ya en el sexto día de la primavera, me veo en condiciones de afirmar, felizmente, que ni una sola bacteria, virus, "coco"... me ha invadido y perjudicado durante el pasado otoño e invierno. Es más, no recuerdo la última vez que me refrie, o pasé algún tipo de gripe o infección de garganta. Y todo se lo debo a que las abejas tampoco se resfrían.




Desde comienzos del pasado mes de octubre, todas las mañanas religiosamente he tomado con mi desayuno un vaso de zumo de naranja mezclado con una ampolla de PRÓPOLIS + jalea real + vitamina C. Y quiero pensar que este brebaje ha obrado el milagro cual pócima sacada de la marmita donde cayó Obelix.



El propóleo, término que proviene del griego própolis (pro-antes de polis-ciudad, lo cual se traduce como defensas antes de la ciudad o defensor de la ciudad), es una sustancia que procesan las abejas en su colmena tras obtenerla de las yemas de los árboles. Una vez procesada se transforma en un potente antibiótico que utilizan para revestir las paredes de dicha colmena con el fin de combatir los gérmenes, virus y bacterias que puedan ponerla en peligro.
Su principal importancia como complemento de la alimentación se basa en sus propiedades inmunoestimulantes, aumentando la resistencia del organismo frente a las infecciones.


"Entre sus nutrientes principales, podemos encontrar la presencia muy elevada de flavonoides, un potente agente antoixidante que ayuda a reforzar las defensas de nuestro organismo y evita el envejecimiento prematuro de algunas células del organismo.

El consumo de própilis, evita que nos contagiemos de muchas enfermedades típicas de los meses de más frío, ya sean, bacterianas, fúngicas o víricas.

Para que tomar própolis:

  • Para curar anginas
  • Para curar laringitis
  • Para curar faringitis
  • Para aliviar los síntomas de la bacteria helicobacter pylori
  • Para curar la gastritis
  • Para eliminar los hongos de la piel
  • Es un gran aliado para eliminar el acné
  • Para curar las afecciones respiratorias"




Como curiosidad: gracias a estas cualidades, los antiguos egipcios lo utilizaban en la momificación, evitando la descomposición de los cadáveres.


Existe una gran variedad de formas de tomar propóleo o própolis. Se puede tomar en jarabe, ampollas, cápsulas, gotas... e incluso en caramelos. Yo me he decantado por la fórmula de ese supermercado que todo el mundo quiere tener en su barrio, Mercadona. Se trata de una caja de 12 ampollas que contienen própolis, jalea real y vitamina C.

Así que este ha sido mi secreto para atravesar el invierno rodeada de viandantes mocosos, tosiendo y con décimas de fiebre y clinex pegados a las narices, sin contagiarme de un solo germen.

Si es que la naturaleza es muy sabia y... ¿alguien vio alguna vez a alguna abeja estornudar?