Llevo siendo una pingüina desde... ni me acuerdo y a estas alturas de la vida descubro la manera tan curiosa que tengo de dormir. Ahora entiendo el dolor de cuello con el que a veces me levanto.


Lo que no termino de explicarme es el estado de hibernación en el que entro todos los años por estas fechas. Mi especie no hiberna, pero como dicen los manuales de biología entro en "una especie de sueño profundo, logrando que mi actividad corporal sea más lenta", la pereza se apodera de mi, Morfeo me visita tarde todas las noches y aunque logre dormir ocho horas, mis despertares van a la velocidad del desarrollo de una berza. Y buzeando por la red he encontrado a una señora hormona que puede ser la causante de tal broma invernal de mal gusto, que a gran parte de la población le afecta, y a algunos incluso sin darse cuenta: la melatonina.




La melatonina es una hormona segregada por la glándula pineal, que participa en una gran variedad de procesos celulares, neuroendocrinos y neurofisiológicos. Una de sus funciones más características es la regulación del reloj biológico humano. La secreción de esta hormona oscila durante el ciclo de 24 horas con una producción alta por la noche y prácticamente nula durante el día ya que la luz inhibe su síntesis. Este ritmo circadiano proporciona al organismo una valiosa información sobre el momento del día, marcando los patrones de sueño-vigilia. ¿Y que ocurre en invierno? Que la oscuridad, la gran aliada de esta hormona para producirse, le gana la partida a la luz, así que marmotas, osos y pingüinas que hibernan con zapatillas quedamos abandonados a nuestra suerte entre más sueño que vigilia, poniéndonos dos despertadores por las mañanas y tratando de no rompernos las narices cuando vagamos por el mundo con los ojos entrecerrados dos horas después de levantarnos.

En fin, no se si esto termina de explicar el alboroto que tiene mi ritmo circadiano durante el invierno, pero por si acaso, como dicen que la luz es una de las mejores medicinas para ello y estos días gozamos de la visita del rey sol en todo su explendor, hoy por la mañana me he calzado mis zapatillas y me he ido a correr para bajar melatonina. Y no solo eso, sino que me he lanzado a "estrenar" series, 5 x 750, clavadas a 3:27 y con la cabeza bien alta para no perderme una gotita de sol. ¡Y tan contenta para casita, oiga! ¡Y sobretodo pensando que que ritmo circadiano, ni que niño muerto!

Mañana cuando me levante y trate de arrastrarme hacia la cocina en busca de un cafe cargado que me espabile, volveré a pensar en la melatonina de las narices, pero ahora sé que es cuestión de sacar la cabeza de debajo del ala, tomar el sol y mover estas patitas que la madre naturaleza me ha dado.

Y si sigo somnolienta, que el mundo me perdone, culpa de la melatonina.

PD: Lamento decir que hace mucho que no me paseo por la blogosfera y que mis entradas en mi rincón particular se reducen a un par de crónicas de carreras, pero sigo calzándome las zapatillas más dormida que despierta e intentaré ponerme pronto al día de las andanzas de vuestros blogs.