El gran día ya pasó. Maravillosa cita multitudinaria con el dorsal. Un auténtico baño de masas donde lo dificil era correr a buen ritmo. Pero no me importó, mi reto era pasarlo bien, era un día de fiesta, y lograr que los que quedamos para esta tremenda hazaña no nos perdiéramos entre tanta gente y pudiéramos cruzar la meta juntos. Lo logramos, gracias a los que a pesar de llevar ritmos mucho más altos en sus entrenamientos y carreras, quisieron unirse al ritmo de pingüina que marcaba la carrera saliendo desde el último cajón: a David, que aunque sé que lo pasó bien, también sé que el año que viene no podrá evitar su sed de competición y seguro se meterá en alguno de los primeros cajones con una de sus marcas-bólido; a Luis, que vino desde Cantabria para regalarnos su entusiasmo y por culpa de la masa humana que atestaba el metro perdió su tren de vuelta a casa, espero que si hay "año que viene" lo planeemos mejor; a Fátima que no paró de hablar y bromear conmigo y que incluso se marcó algun baile mientras corría a ritmo de batucada (me tienes que decir como se hace porque todavía no me lo explico,je,je) y a Laura, que espero que haya aprendido que si corre a mi lado no me vale eso de "no creo que pueda". Y por supuesto a Pedro, que aunque no corrió con nosotros y no tuvo suerte con su reto, no se desanime y vuelva a intentarlo el año que viene... en la internacional, porque sé que lo conseguirá.

No logramos ningúna MMP pero nos reimos un montón, y pude pasarme toda la carrera hablando y gritando entre bromas, cosa que por falta de aliento nunca puedo hacer a partir del primer kilómetro.

La San Silvestre Vallecana, cuatro años después, volvió a ofrecerme un Madrid iluminado y lleno de gente animando, sobretodo en Vallecas, donde no faltan a la cita niños y niñas sonrientes que mantienen incansablemente la mano en alto para que una panda de locas y locos desconocidos vestidos con la misma camiseta se la choquen.
También destacar la alta participación femenina. Sigue sin ser para tirar cohetes, pero un 20% es un dato de alegría si lo comparamos con el de ediciones anteriores.

Como punto negativo, que no todo van a ser alabanzas, la gente que animaba a ambos lados de las calles, en algunos puntos se situaban en la carretera provocando que nuestro recorrido se estrechara y el ritmo bajara tanto que había cierto embotellamiento. No cuesta mucho permanecer en la acera, no? ;D

La famosa cuesta de la avenida de la Albufera me pasó casi desapercibida, quiza por el ritmo caribeño que llevábamos, pero lo mágico de esta carrera es que a pesar de dicho ritmo, los 10 kilómetros se me pasaron volando.

Lo que no se me pasó volando fue la caravana que me encontré cuando quise salir de Vallecas con el coche. ¡¡¡¡40 minutos para recorrer 500 metros!!!! Tuve que dejar el coche, coger un tren y correr desde Atocha hasta casa más rápido de lo que había corrido en toda la carrera, je,je... si no me dan las uvas.

A pesar de esto último tuve dibujada en mi cara una gran sonrisa durante toda la noche y ahora un bonito recuerdo de esta aventura fin de año 2010.
Ah, y me alegro de haber conocido en persona a un bloguero más. Cerca del punto de quedada con mis amigos vi una cara conocida de la red. No pude evitarlo y me acerqué a ver si no me equivocaba. Encantada Alfonso. Espero que también disfrutaras de tus últimos 10 kilómetros del año.

Ahora sólo me queda... pensar mis nuevos retos de este año 2011, que mis zapatillas ya están tramando!!!!