Con nieve... corriendo como puedas
Antes de ayer murió Leslie Nielsen, el malabarista de lo absurdo, el rey de la comedia disparatada, el eterno de pelo blanco, me lo imagino ya en la guardería con su aspecto canoso. Con él y con películas como "Aterriza como puedas" y "Agárralo como puedas" nació un subgénero de comedia contemporanea donde todo podía convertirse en parodia, mofa y retorcido disparate. Quizá no sea el suyo un cine de mucha calidad, pero reconozco que en el imaginario de la gente de mi generación, siempre estará como ejemplo de cine palomitero de los 90.
Km 5 Doy media vuelta. Esta ruta no es circular y me conformo con hacer unos 8 kilómetros. "¿Donde está Lola?" Me giro... todo blanco por un lado, todo blanco por el otro.... y allí al fondo... "¡No puede ser!" A lo lejos detrás de un pequeño montón de nieve distingo cuatro patas arriba moviéndose alegremente. "¡Lolaaaaaaa!" Con la misma alegría la veo venir hacia mí. "¡Me lo temía!" Algunos perros lo hacen pero la mía sólo lo había hecho una vez. Esta es su segunda. Y ya es mala suerte, todo el campo cubierto de nieve y la única moñiga al aire seguro que era esa. Cuando llega a mi altura le veo el lomo manchado. "¡Nooooooo, serás gorrina!". Tengo que averiguar a que se debe este comportamiento canino.
Km 6 Llegamos a una bifurcación, y el paisaje no me suena de nada, o mejor dicho, me suena demasiado... "¡es igual a todo lo que llevo visto!" "¿Derecha o izquierda?" Veo al fondo en el camino de la izquierda a un grupo de vacas. "Cogeré el de la derecha. Estos animales son pacíficos hasta que se les cruza el cable. Prefiero perderme a lesionarme por un mal testarazo de uno de estos bichos". Tomo el camino de la derecha y de nuevo me giro para ver si me sigue Lola. Sé de su aficción a correr alrededor de las vacas ladrándolas como una poseida. Yo creo que en otra vida fue perra pastora. Pero... no me sigue. "¡Lola, vamos! ¿Que haces ahí parada?" Está clavada con los ojos puestos en el camino hacia el que me dirijo, y cuando me giro para ver lo que mira... "¡La madre que me trajo! ¡Las vacas se han cambiado de camino! ¿Pero que hacen? ¿Por que van tan rápido? ¡Me estan mirando!" Un grupo de ocho vacas se dirige hacia mí tan rápido, que me sorprende que puedan moverse así. Entre ellas van dos terneritos muy pequeños y no se si la aparición de un extraño ser como yo, vestido de rojo corriendo en medio de tanta blancura les ha parecido una amenaza. El caso es que me doy media vuelta y yo también corro que me las pelo. De hecho me doy cuenta de que no estaba tan cansada. En medio de mi sprint veo a un hombre al fondo levantando un bastón. "¡No corras, no corras! ¡Quédate mejor ahí parada y déjalas pasar!" Con el corazón a punto de salir por la boca, agarro a Lola del collar y me paro junto a la valla del camino para dejarlas pasar, reconozco que sin fiarme mucho de la palabra del buen señor. Lola no emite ni medio ladrido, supongo aun no sale de su asombro, hasta ahora las vacas para ella eran seres grandes, pesados, lentos y aburridos que no se inmutaban ante su desaforado alboroto, y ahora eran titanes que cabalgaban hacia ella resoplando y abriéndose camino con sus enormes cuernos y....
Sensación de sana y salva, sobretodo porque llegando al coche he resbalado y a punto he estado de besar el suelo, la nieve, el barro y lo que hubiera pillado por delante.

¿Correr por la nieve? Bueno, corre.... como puedas.
IV CANICROSS DE HUMANES DE MOHERNANDO con la Diablillo de Tasmania
El pasado domingo tuve el placer de volver a participar en una carrera de una liga de canicross después de más de dos años de retiro. Fue en el IV Canicross de Humanes de Mohernando, puntuable para la Liga Nacional de Canicross y el Circuito Provincial de Guadalajara.
Aunque la mañana amenazó con lluvia y temíamos encontrarnos un terreno enfangado y lleno de charcos, lo cierto es que nos respeto y el barro y los charcos fueron los suficientes como para cruzar la linea de meta con las piernas moteadas y las zapatillas sucias. La versión de Lola sería que fue una pena no lloviera más y haber podido saltar entre fango cual cerdito, y haber entrado en la meta con barro hasta las orejas.

Esos locos políticos "footineros"
Empenzando por el N º 8 con una vieja gloria: el ex-presidente estadounidense Jimmy Carter, que nos deleita con unos pantaloncitos amarillos monísimos con pinzas que no se si estarían de moda por entonces, pero la pinta que lleva es digna de aparecer en este ranking.






No se gana su segundo puesto por estar camino de conseguir un buen tipín después de estar, segun palabras textuales de Ana Rosa Quintana "gordo como un trullo", sino por correr junto al tremendo deportista que le ha acompañado recientemente....
Moraleja de este ranking:
"Si ellos pueden... tú también....
17 de noviembre, se abre la veda de la San Silvestre Vallecana 2010
Corrí la San Silvestre Vallecana de 2006. La recuerdo con cariño. Hacía medio año que me había puesto a correr y me presenté en el Santiago Bernabeu con mi camiseta amarilla chillona y con la inocencia de una niña que da sus primeros pasos. Recuerdo una marea de gente sonriente dando saltos, calentando, charlando con los amigos... se respiraba alegría. Dieron la salida y no olvidaré jamas el sonido de las miles de zapatillas golpeando el asfalto Serrano abajo, el sonido del tráfico ausente bajo las luces de Navidad, el sonido de los aplausos de la gente que animaba y sobretodo...el sonido del silencio de una carrera. ¿O quizá no había silencio? Quizá fue mi silencio, el de mi propia carrera.
Fue mi primera carrera popular de 10 kilómetros, cerraba un año lleno de ilusiones en el que había descubierto este deporte tan apasionante como es el running, y combinado con mi perra, el canicross. Nunca antes había participado en un evento multitudinario de este tipo y la experiencia fue emocionante. Todo tipo de opiniones me habían advertido de que había demasiados corredores, que era incómodo correr... pero no me importó, realmente no pretendia nada más que pasar unos buenos 10 kilómetros y sentir el ambiente festivo de los corredores y corredoras populares. ¡Y desde luego que lo senti!
Así que, cuatro años después, me alegro de colocar la 33ª edición de la San Silvestre Vallecana en mi calendario como "reto final de año" y sobretodo de este año algo "accidentado". No quiero hacer marca ni examinarme con ella, tan sólo correr y tratar de volver a escuchar ese silencio en zapatillas, Serrano abajo.
¿De que color será este año la marea de corredores?


