Estamos a punto de comenzar las Navidades y como estás incluyen el fin de un ciclo anual más, sentada a la puerta de mi iglú, llega la hora de hacer pingüi-balance del 2010, y más cuando ha supuesto mi vuelta al ruedo.


Como pingüina, cuando pienso en este año me vienen a la cabeza muchas cosas: un mail de una tortuga en mi buzón (gracias Tortu, aquello me animó a reengancharme), vuelta al ejercicio, nuevas zapatillas (por la gloria de Pegasus), nuevos amigos y amigas bloguer@s (menuda energía da esto), entrenamientos matutinos con mi vecino, primavera cargada de alegría, nuevas sensaciones de bienestar, esguince de tobillo y rotura de peroné (ya casi lo había olvidado, je,je), verano en muletas tratando de mantener el ánimo en alto, recuperación con esperanzas y ganas de estar a punto otra vez, creación del club de canicross Correcaninos con mis amigos David y Patricia, mi vuelta de nuevo a las carreras de canicross con Lola, uno de los otoños más alegres que he pasado... en fin, podría seguir pero creo que hay una palabra que lo resume todo: ILUSIÓN.


Es lo que tiene este deporte de agradecido, que aunque lo dejes por un tiempo, cuando vuelves siempre te regala ilusión. Y en grandes dosis. Cuanto más le pides y más te pides, más dosis te regala. Estoy segura que Papa Noel y los Tres Reyes Magos tienen que ser corredores por narices, si no... a que tanto repartir ilusión.


Así que ese es mi deseo para el 2011 de todo el mundo: una ronda de ilusión!!!!!


¡¡¡¡FELICES FIESTAS!!!!!