Antes de ayer murió Leslie Nielsen, el malabarista de lo absurdo, el rey de la comedia disparatada, el eterno de pelo blanco, me lo imagino ya en la guardería con su aspecto canoso. Con él y con películas como "Aterriza como puedas" y "Agárralo como puedas" nació un subgénero de comedia contemporanea donde todo podía convertirse en parodia, mofa y retorcido disparate. Quizá no sea el suyo un cine de mucha calidad, pero reconozco que en el imaginario de la gente de mi generación, siempre estará como ejemplo de cine palomitero de los 90.

Y...¿qué tiene que ver Leslie Nielsen con el running? Pues nada diría yo, de no haber salido hoy a correr....


Antes de levantarme de la cama sabía que una alfombra blanca cubría el campo esta mañana. Estamos en plena ola de frio polar, o eso se empeña en decir el mapa del tiempo estos días y anoche antes de entrar en casa nevaba bastante. Nunca había corrido sobre la nieve así que el triste grado bajo cero que hacía en el exterior a las 9 no pudo con la ilusión que se me despertó por corretear unos kilómetros. Me abrigué todo lo que pude, y lo que sé que me tengo que abrigar para correr, le puse el collar rojo a Lola, que saltaba en la entrada como una niña que sabe que toca recreo con batalla de bolas de nieve, y me lance al nevado mundo.



Km 1 Comienzo a correr "¡Que bonito esta todo!" El camino prácticamente no tiene huellas, salvo las de otro corredor o corredora (la zancada es amplia y por eso supongo que corre) y curiosamente va acompañada de huellas caninas. "¡Anda, alguién que también corre con su perro!".

La sensación es agradable, la nieve esta mullida y tiene ese crujir especial cuando la pisas.

Km 2 "¡Vaya, he pisado una piedra! ¡Uy, aquí había un hoyo! ¡Me cachis, metí el pie en un reguero!" Sí, el suelo cubierto con esa perfecta capa de nieve es agradable de ver pero... por debajo no es tan perfecto y no deja ver lo que hay. Me temo que no me permite ir muy rápido. No quiero jugarme los tobillos.

La sensación sigue siendo agradable, sólo hay que tener cuidado.

Km 3 "¡Por la gloria de Grijander! ¡Si no he encendido el GPS! Bueno, al fondo, en medio de este monótono paisaje distingo la hermita de San Isidro. Creo que vamos por el tercer kilómetro!" La verdad que el paisaje se hace repetitivo y aburrido, además las nubes estan bajas y la prespectiva de las montañas no es muy lejana. "¡Me entretendré siguiendo las huellas del corredor furtivo que se me ha adelantado en esta fría mañana!

Bueno, un poco aburrida es la sensación, pero en lineas generales continua siendo buena.

Km 4 Ahora hay huellas de alguna furgoneta de los ganaderos que se acercan a sus fincas por esta vía pecuaria. El paso de vehículos está deshaciendo la nieve por algunos sitios. Y lo malo es que esas zonas se convierten en un pequeño lodazal encharcado. "¡Mierda! Ya me calé hasta los tobillos. Eso por ir mirando huellas ajenas!"
¿La sensación? Ahora mismo con un frío de coj....

Km 5 Doy media vuelta. Esta ruta no es circular y me conformo con hacer unos 8 kilómetros. "¿Donde está Lola?" Me giro... todo blanco por un lado, todo blanco por el otro.... y allí al fondo... "¡No puede ser!" A lo lejos detrás de un pequeño montón de nieve distingo cuatro patas arriba moviéndose alegremente. "¡Lolaaaaaaa!" Con la misma alegría la veo venir hacia mí. "¡Me lo temía!" Algunos perros lo hacen pero la mía sólo lo había hecho una vez. Esta es su segunda. Y ya es mala suerte, todo el campo cubierto de nieve y la única moñiga al aire seguro que era esa. Cuando llega a mi altura le veo el lomo manchado. "¡Nooooooo, serás gorrina!". Tengo que averiguar a que se debe este comportamiento canino.

Empiezo a tener dudas sobre la sensación de este rodaje polar.

Km 6 Llegamos a una bifurcación, y el paisaje no me suena de nada, o mejor dicho, me suena demasiado... "¡es igual a todo lo que llevo visto!" "¿Derecha o izquierda?" Veo al fondo en el camino de la izquierda a un grupo de vacas. "Cogeré el de la derecha. Estos animales son pacíficos hasta que se les cruza el cable. Prefiero perderme a lesionarme por un mal testarazo de uno de estos bichos". Tomo el camino de la derecha y de nuevo me giro para ver si me sigue Lola. Sé de su aficción a correr alrededor de las vacas ladrándolas como una poseida. Yo creo que en otra vida fue perra pastora. Pero... no me sigue. "¡Lola, vamos! ¿Que haces ahí parada?" Está clavada con los ojos puestos en el camino hacia el que me dirijo, y cuando me giro para ver lo que mira... "¡La madre que me trajo! ¡Las vacas se han cambiado de camino! ¿Pero que hacen? ¿Por que van tan rápido? ¡Me estan mirando!" Un grupo de ocho vacas se dirige hacia mí tan rápido, que me sorprende que puedan moverse así. Entre ellas van dos terneritos muy pequeños y no se si la aparición de un extraño ser como yo, vestido de rojo corriendo en medio de tanta blancura les ha parecido una amenaza. El caso es que me doy media vuelta y yo también corro que me las pelo. De hecho me doy cuenta de que no estaba tan cansada. En medio de mi sprint veo a un hombre al fondo levantando un bastón. "¡No corras, no corras! ¡Quédate mejor ahí parada y déjalas pasar!" Con el corazón a punto de salir por la boca, agarro a Lola del collar y me paro junto a la valla del camino para dejarlas pasar, reconozco que sin fiarme mucho de la palabra del buen señor. Lola no emite ni medio ladrido, supongo aun no sale de su asombro, hasta ahora las vacas para ella eran seres grandes, pesados, lentos y aburridos que no se inmutaban ante su desaforado alboroto, y ahora eran titanes que cabalgaban hacia ella resoplando y abriéndose camino con sus enormes cuernos y....
Las vacas pasaron y no pasó nada. Nada de nada.

Sensacion.... ¿Pues que sensación voy a tener a estas alturas? La de una palurda de ciudad que se ha asustado de cuatro vacas. Y luego presumo de lo que me gusta el campo, ejem.

Km 7 "¡Con el susto ya no se si he tomado el camino correcto!" Sigo corriendo. Debería haber visto ya la hermita. "¡Ya lo tengo. Estoy salvada! ¡El Gps!" Estos cacharrillos nos pueden sacar de un apuro si nos perdemos. Decido mirar el mapa de la ruta que he seguido pero... "¡Mierda! Encendí tarde este trasto" No me sirve de nada la referencia. Decido seguir corriendo, creo que me suena el camino.

Sensación de perdida, y correr perdida sin saber a donde vas... no es una buena sensación.

Km 8 Decididamente me he equivocado de camino. En el suelo no están las huellas del corredor fantasma que seguí al comienzo. Media vuelta. Ahora ya no hay pérdida.

Sensación de sana y salva, sobretodo porque llegando al coche he resbalado y a punto he estado de besar el suelo, la nieve, el barro y lo que hubiera pillado por delante.



¿Correr por la nieve? Bueno, corre.... como puedas.