Ya iba siendo hora. Después de unas merecidas vacaciones y mis anteriores semanas de gimnasio, hoy llegó la hora de desempolvar "mis alas" y probar con un trote cochinero por el monte.
La carrerita ha sido corta, tan sólo 3 kilómetros (19'05), a un ritmo lento y cansino, pero las sensaciones han sido buenas en cuanto a las lesiones, pues no me ha dolido nada, pero malas en cuanto al fondo. No sé donde lo perdí y va a ser un horror encontrarlo, tendré que trabajar duro pero volveré a tenerlo. Sacaré las herramientas adecuadas: constancia y paciencia, y sé que pronto estaré corriendo una horita sin despeinarme mucho.

De momento, y para ir animándome, este domingo me estrenaré con un canicross popular cortito que hay en Villalba de 3,5 km. Aunque mi perra Lola me lleve a rastras. Además, ya iba siendo hora de estrenar la camiseta del club Correcaninos.
Y a partir de aquí... rodando sin parar.