Hoy he corrido mi primer canicross de esta temporada. Se ha tratado del I Canicross de Villalba, un canicross popular que nos ha brindado la oportunidad, a mí y a Lola, mi boxer, de estrenarnos compitiendo con el club Correcaninos y de recuperar las estupendas sensaciones que siempre me produce correr con ella.


La salida se dio tres minutos antes de lo esperado, ya que estábamos todos los corredores y corredoras colocados, para evitar el nerviosismo que normalmente se produce entre los perros mientras permanecen en la parrilla de salida. Lo malo es que como Lola simpre se pone muy nerviosa ante la ansiedad que tiene por correr, yo me había retirado hacia el fondo intentando que se tranquilizara, y estaba algo despistada cuando de pronto oigo a mi espalda: "¿vas a correr la carrera?", "¡Recorcholis!", "Pues ya han salido". Como alma que lleva el diablo salí disparada con mi perra tirando como una descosida. Nada más pasar la linea de salida me encuentro con una bajada en la que vuelo intentando frenarla. "¡Que barbaridad, casi había olvidado lo que es volar!". Al grito de "¡paso!" (como es norma en el canicross) empecé a adelantar a corredores, y transcurrido el primer kilómetro ya estaba situada en una posición que prácticamente no abandoné en toda la carrera.


El recorrido han sido 3 kilómetros repartidos en dos vueltas por la dehesa de Villalba, con la agradable presencia de numerosos curiosos que se habían acercado a vernos y animarnos. Tras la primera vuelta Lola iba tremendamente cansada, seguía tirando con todas sus fuerzas pero vi que estaba con la lengua fuera y perdiendo el aliento. Por unos instantes me preocupé, estaba haciendo algo de calor y babeaba más de lo normal. Decidí pararme un momento y andar para que recuperara y volver a correr.

Al final hemos completado el circuito en 15'01'' (4'14''-5'24''-5'23''), un estupendo tiempo que yo ni soñaba. He empezado a correr la semana pasada y no esperaba ir tan ligera.
Todo se lo debo a mi estupenda compañera de equipo, que ni estando desfallecida ha dejado de llevarme a toda velocidad por el camino, y que nada más pasar la linea de llegada se ha tirado al suelo en la primera sombra que ha encontrado y ha mirado la botella de agua que tenía en la mano con ojos de "corderita". "¡Que diablos, ya tendré oportunidad de beber agua más adelante". La he regado por encima, un maravilloso baño que me ha agradecido con numerosos lametones. Luego nos hemos acercado a que bebiera de los comederos que la organización tenía preparados para que los perretes pudieran calmar su sed y me he reencontrado con mis compañeros de club. Como de costumbre cada uno y cada una ha relatado su particular carrera y sobretodo... la de su compañero canino.



Felicitar a mi amigo David por su primer puesto, que con su perro Brujo no deja de cosechar triunfos. Dos auténticos campeones.


No se si existen los elefantes voladores, pero esta mañana, en la dehesa de Villalba, se ha visto volar a una perra tirando de una pingüina.