Todo corredor o corredora que se precie, de larga, corta o media distancia, al trote o al galope, con adición a la velocidad o al "trote cochinero", con o sin "cacharritos medidores",... debería conocer a este flautista de Hamelin de las maratones (como lo llaman en alguna web). No se trata del próximo rey de los 42 kilómetros, ni del nuevo "rayo" de los 100 m lisos. No es un atleta de "renombre" pero ya se ha hecho "un nombre" entre muchos corredores populares, sobretodo en EEUU.










John Bingham era un hombre de mediana edad aficionado a la vida sedentaria, al buen comer y alguna que otra adicción como el tabaco y el alcohol. Un buen día decidió que era hora de empezar a cambiar y dejar atrás el sofá. Y probó saliendo a correr. Y algo tan sencillo como andar tan rápido como pudó levantando los dos pies del suelo, se convirtió en su receta mágica y le dio tiempo después su mayor trofeo: un estilo de vida saludable, bienestar y felicidad.


El proceso no fue fácil. Estaba gordo y apenas había hecho deporte. Su mayor enemigo era la constancia. Sabía que si empezaba algo, le costaría horrores continuar. Pero se armó de fuerza y de optimismo y decidió que no importaba cuando, ni como lo hacían los demás, que poco a poco y disfrutando de lo que hacía, llegaría.

Un día, mientras corría, vio su reflejo en el cristal de un escaparate. Vio a un simpático hombre que se movía a paso corto pero decidio. Vio que parecía... ¡un pingüino!.

Ahora, John Binham, es colaborador habitual de la revista "Runner's" en EEUU, para la que escribe una columna con el sobrenombre de El Pingüino. Atrás ha quedado un larga carrera de superación, participa en maratones, organiza carreras y ha escrito varios libros, el más conocido, el primero donde relato su experiencia "The Courage to Start: A Guide to Running for Your Life" (creo que no está editado en castellano).

En torno a él se ha creado una filosofía de correr basada en la propia satisfación, sin ataduras de marcas, pesos y medidas que agobien, ni trofeos cuyas ansias hagan que nos perdamos el paisaje. Entrenamientos convertidos en rodajes con buenas conversaciones y carreras formando pelotón.
Está filosofía ha sido adoptada por muchos corredores en EEUU que se unen para entrenar o en carreras y se autodenominan "La Brigada de los Pingüinos".

Tras conocer esta historia, no encontré mejor manera de animarme a seguir corriendo que recordando a este Pingüino. Y por eso este blog. Para no olvidar que lo importante es llegar, con nuestras limitaciones, pero llegar disfrutando. Y una vez que se empieza... si se sigue... se llega. En la pista... y en la vida.