A las 8:15 de la mañana dieron la salida en la plaza de Rascafría al Trail de Peñalara de 60 kms. Yo iba acompañada de dos amigos, Luis y David. 

Mi comienzo fue muy tranquilo y la ascensión al pico de Peñalara la hice prácticamente andando salvo algunos tramos que me permití correr, en total unos 4 o 5 kms de los 17 que comprenden este trayecto. Llegué a la cima en 3:42:53, bastante atrás en la clasificación pero fresca y sin problemas.


La bajada a La Granja de San Ildefonso (km 27) se hizo difícil en su primer tramo, un descenso vertiginoso de casi 2 kilómetros, salvando un desnivel de algo más de 500 metros y con un terreno pedregoso y bastante técnico. Una vez entré en los bosques de Valsaín, solté el freno y comencé a correr adelantando gente y tratando de no ir al suelo con las raíces con las que numerosas veces tropecé. Llegué al puesto de control de La Granja en 5:14:42.

Descenso a La Granja


Después de una breve paradita en la que saludé a las amigas que me esperaban, repuse fuerzas y rellené camelback reanudé la marcha con Luis, ya que David se quedó por problemas en los pies. El siguiente tramo, hasta la Casa de la Pesca (km 40), que discurre junto al rio Eresma y que se conoce como Las Pesquerías Reales, acusando el calor, a pesar de las sombras, me permitió correr menos de lo esperado. Finalmente, tras alguna lucha psicológica con mi mente, alcancé el puesto de control con el tiempo de 7:38:33.

Pesquerías Reales

La ascensión al Puerto de la Fuenfría (km 43) se me hizo eterna y dura. Tras una rampa interminable de casi dos kilómteros y una fuerte pendiente, fiché en 8:51:26.

En mitad del Camino Smith sufrí una transformación increíble e inexplicable, me llené de ganas de correr y corrí todo lo que pude. Acompañada en todo momento por Luis, que se sorprendió de mi repentino cambio, adelanté algunos puestos y empecé a fantasear con los números. Mi amigo me retó a llegar entre las 10 y las 11 horas y yo entré al trapo. Fichamos en el Puerto de Navacerrada (km 49) en 9:44:16 y vimos que el objetivo iba a estar difícil pero no imposible. Solo había que echar el resto en los últimos 11 kilómetros, el resto que nos dejaran nuestras piernas después de haberlas usado durante 49 kilómetros.

El último tramo comenzaba con 2 kilómetros de ascenso para terminar descendiendo el resto hasta el pueblo de Navacerrada. Tras la parte pedregosa, volvimos a soltar el freno y nos lanzamos en una carrera vertiginosa, llegando incluso a algún parcial de 4'50'' durante las pistas de la Barranca. Allí estaba el último control donde fichamos en 10:35:27.

Volvimos a hacer cuentas, quedaban 4 kilómetros y dado el cansancio acumulado ya en nuestros cuerpos era bastante difícil que pudiéramos entrar en meta por debajo de las 11:00:00 pero no íbamos a tirar la toalla antes de intentarlo. Así que como dos locos desbocados tratamos de acelerar el paso todo lo que pudimos y tras perdernos unos instantes por las calles del pueblo de Navacerrada y esprintando hasta en la alfombra de llegada, conseguimos cruzar la meta en 11:00:34.



Y este ha sido el relato de un trail de 60 kms que nunca pensé que pudiera acabar con tan buenas sensaciones y viniéndome tan arriba en el último tercio. Un trail que sin duda es el mejor que he corrido y posiblemente una de las mejores carreras de mi vida.